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Las propuestas plasmadas por los candidatos presidenciales sobre el tema educativo dan cuenta de un listado insuficiente de acciones enfocadas a atender efectos y no los problemas que enfrenta la educación. En algunas de las plataformas electorales, ni siquiera es presentado un diagnóstico formal de los retos del sistema educativo del país.
No obstante, la deliberación pública ha puesto en el centro de la discusión el tema educativo obligando a los candidatos a definir una postura clara ante temas concretos como: calidad, efectividad del gasto, Evaluación Universal Docente y el sindicato magisterial. Esto ha obligado a ajustar las propuestas iniciales, por lo menos en el discurso que se advierte en la contienda electoral. Sin embargo, es claro que el cálculo político determina el discurso y muy probablemente la estrategia que seguirá el próximo gobierno.

Hoy, temas como la Evaluación Universal Docente se siguen empantanando y se corre el riesgo de implementar, en el mejor de los casos, un proceso de evaluación de bajo alcance para transformar el modelo educativo, por lo que este asunto no puede permanecer pendiente. Los últimos resultados de la aplicación del Examen Nacional de Conocimientos y Habilidades Docentes para concursar por una plaza docente en el país muestran que, en 2012:
– 12 de cada 100 docentes del país realizan el examen
– En promedio, el número de aciertos que los docentes obtienen en el examen es de 55.9
– 56.2 por ciento de los docentes (en servicio y de nuevo ingreso) obtienen de 37 a 56 aciertos
– Únicamente el 0.6 por ciento de los docentes obtiene más de 90 aciertos en el examen
– 140 mil docentes en servicio y de nuevo ingreso concursaron por una plaza aunque sólo se abrieron 18 mil plazas a concurso

Los datos señalados muestran la urgencia de evaluar el perfil de los profesores ya que “la calidad docente es la (…) variable escolar de más peso que influye en el desempeño del estudiante” (OCDE, 2010). Vale la pena mencionar que la única información disponible sobre el perfil docente es la generada por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) con cifras de 2003 y 2009. De acuerdo con éstas, se observa que de los docentes de sexto de primaria (datos 2009):
– 67 por ciento tiene entre 30 y 49 años
– 47.7 por ciento son hombres
– 92.9 por ciento cuenta con estudios de licenciatura
– 5.6 por ciento tiene estudios de posgrado
– 41.4 por ciento está incorporado a la Carrera Magisterial
– 13.1 por ciento cuenta con dos años o menos de servicio docente
De los docentes de educación secundaria (datos 2003):
– 75.5 por ciento tiene formación normalista
– 71.4 por ciento sus madres tienen una escolaridad menor a secundaria
– 3.8 por ciento hablan lengua indígena
– 57.6 por ciento cuenta con una computadora en casa
– 24.7 por ciento tienen internet
– 35.5 por ciento han acreditado algún curso de actualización
– 84.2 por ciento cuentan con un puesto de base
– 20.5 por ciento realizan trabajo remunerado fuera del ámbito educativo
– 57.9 por ciento consideran que su ingreso mensual familiar sólo permite cubrir los gastos básicos
– 14.7 años es el promedio de años de experiencia docente
La información del INEE es valiosa y la autonomía otorgada hace un par de días deberá posicionar al instituto como un organismo técnico capaz de orientar las decisiones educativas. Por ahora falta mucho por hacer para garantizar que la función docente sea implementada por los mejores “profesionales de la educación”.
En economías desarrolladas existen sindicatos educativos, sin embargo, los límites entre la definición de la política educativa y la defensa de los derechos laborales no se contaminan entre ellos. La educación es una función del Estado, por lo tanto, la determinación de la política educativa, las directrices sobre la reforma curricular, el modelo de enseñanza y aprendizaje y el proceso de evaluación corresponden al Estado: se trata de políticas públicas y no sólo de política.
Esta separación entre la política educativa y el juego político ha sido también un reclamo de la sociedad civil que, mediante iniciativas como #EvaluaciónDocenteSÍ y #evaluarnoduele de Mexicanos Primero y la Coalición Ciudadana por la Educación, rechaza seguir desperdiciando una de las inversiones más rentables que una nación puede hacer: la formación de capital humano.