mujeres

La lucha de las mujeres por alcanzar la equidad no se refiere solamente al mayor número de quienes logren una candidatura a un puesto de elección popular, sino al ejercicio pleno de sus derechos.
No basta con más mujeres candidatas para creer que se ha logrado una democracia de género. Es necesario que haya más mujeres que luchen por sus derechos. Que dejen de pensar en que ocupan un lugar que les permiten ocupar y que estén convencidas que lo ocupan porque lo merecen.
Desafortunadamente en nuestro país, al igual que en muchos otros en el mundo, la mayoría de las mujeres ejercen la política de manera tradicional y reproducen un mismo esquema de comportamiento bajo una perspectiva machista, por lo que no incorporan los temas y demandas que beneficien a las mujeres para lograr una verdadera equidad entre los géneros.

Por supuesto que es importante que exista una mayor seguridad, mayores oportunidades de empleo, mayores espacios de recreación donde nuestras hijas puedan practicar algún deporte. Pero para tener verdadero acceso a puestos de toma de decisión, las mujeres deben ampliar sus horizontes y contar con una visión más amplia que incorpore el tema de respeto a sus derechos.
Alcanzar la igualdad no es solamente necesario. Es fundamental. Para ello, debemos darle otro significado a lo que queremos decir. Para lograr un verdadero cambio, una verdadera igualdad, las mujeres necesitamos incluir temas de género.
No se trata de luchar contra los hombres, sino de hacerles entender la necesidad de respetar los derechos de las mujeres. No se trata de una guerra entre sexos, sino de respeto para ambos.
Hombres y mujeres son iguales pero diferentes, y tienen las mismas necesidades y los mismos derechos. Solamente alcanzando ese respeto se logrará una verdadera equidad.
Se ha trabajado mucho para lograr más espacios en todos los ámbitos y en este año de elecciones, la lucha que un grupo de mujeres libró para hacer respetar las cuotas de género debe continuar no sólo en una mayor participación femenina en los cargos de elección popular, sino con un mayor peso.
A lo largo de los años, la presencia femenina se ha asociado principalmente a la esfera familiar y doméstica, y la fuerza de esa costumbre sigue haciendo sentir su trascendencia.
Pero esa responsabilidad debe ser compartida, porque tanto el hombre como la mujer tienen la misma responsabilidad en cuanto al cuidado del hogar y de las y los hijos. En la actualidad no sólo el hombre es el proveedor, según cifras oficiales, el aumento de los hogares cuya cabeza de familia es una mujer, es cada vez mayor. Por ello, debe también ser mayor la oportunidad de las mujeres en todos los campos.
Lo que se necesita no son solamente más mujeres en la área política, sino más propuestas que las beneficien y el reconocimiento a sus capacidades. Las mujeres piensan, actúan, trabajan al parejo de los hombres y se les reconocen las mismas obligaciones. Por lo mismo, debe también reconocérseles los mismos derechos y esa lucha debe empezar por ellas mismas.
El lugar de la mujer no está únicamente en el hogar, sino en cualquier puesto que le permita alcanzar el legítimo reconocimiento a que tiene derecho.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com)  y reproducido con la autorización de su Director.

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