La marea política va y viene, con la guerra sucia, los golpes bajos, las agresiones primitivas, las calumnias y las amenazas, muchas de éstas caricaturescas, aunque no por ello menos condenables. Sin embargo, las encuestas mantienen la ventaja de dos dígitos de Enrique Peña Nieto en la carrera presidencial, aunque comienzan a circular comentarios en los medios internacionales, respecto a la posibilidad de sorpresas en el mes restante de las campañas.
Como era de esperarse, hay énfasis en la importancia de la protesta juvenil, que se insiste en clasificar como en contra del candidato del PRI, aunque algunos de sus dirigentes –los de la Universidad Iberoamericana, por ejemplo– aseguran en que no tiene trasfondo partidario y denuncian el intento lopezobradorista de secuestrar su movimiento; al tiempo que alertan sobre el origen panista de muchas de las marchas contra Peña Nieto, supuestamente convocadas por la sociedad civil. Sin embargo, este podría ser un factor de riesgo para el PRI en la recta final.
Paralelamente, parecen aumentar en Estados Unidos los temores respecto a la decisión aparente de Peña Nieto de priorizar el combate a las actividades criminales que afectan directamente a los mexicanos y restar recursos a las acciones contra el narcotráfico.
A partir de este señalamiento, surge una nueva andanada respecto a la presunta incertidumbre de cómo gobernaría de llegar a la Presidencia; y, desde luego, se mantiene el fuego de relativamente baja intensidad acerca del caso del exgobernador tamaulipeco Tomás Yarrington.
Andrés Manuel López Obrador se ha colocado definitivamente en el segundo lugar de la carrera por la Presidencia, pero aun así está muy atrás de Peña Nieto, conforme a una encuesta de opinión de la empresa BCG para el diario Excélsior, dada a conocer el lunes, que coincide con la mayoría de los sondeos electorales. Cuando apenas falta un mes para el 1 de julio, el apoyo al candidato del PRI se mantiene en 45%, cifra que implica 18 puntos porcentuales de ventaja sobre López Obrador, quien ganó un punto para llegar a 27%.
Josefina Vázquez Mota perdió dos puntos y quedó en 24%; y ya se comienza a comentar, entre broma y veras, que ahora enfoca sus andanadas contra Gabriel Quadri, para evitar que la desplace del tercer sitio. Otras encuestas confirman que López Obrador ha rebasado a Vázquez Mota, pero su popularidad dista mucho de ser la de 2006, cuando se le consideró favorito durante buena parte de la carrera presidencial.
Peña Nieto afirma que puede aminorar las olas de violencia que consumen al país, mediante el cambio del enfoque de la ofensiva de seis años contra el crimen organizado. Ha reiterado, en declaraciones a medios internacionales, que su principal prioridad en materia de seguridad no será la detención de los líderes de las organizaciones que mueven cientos de millones en drogas cada año rumbo a Estados Unidos.
En vez de ello, él y sus colaboradores encauzarán los recursos gubernamentales a la reducción de la tasa de homicidios, secuestros y extorsiones, los crímenes que afectan a la mayoría de los mexicanos, mediante el despliegue intensivo de policías y militares hacia las poblaciones y ciudades con las tasas más altas de crímenes violentos.
“Esto no significa que no pongamos atención en otros crímenes o que no combatamos el narcotráfico, pero el tema central de nuestro tiempo es reducir la violencia en el país”, dijo Peña Nieto en una entrevista reciente para medios estadunidenses. Esta decisión lo colocaría, por cierto, directamente en contra de Los Zetas, cuya actividad criminal más importante tiene poco que ver con el narcotráfico.
Dentro de la complicada urdimbre de esta singular carrera presidencial, las redes sociales en la internet, recién llegadas a las elecciones mexicanas, están dejando su huella y obligan a los candidatos a dar respuestas a temas y protestas planteados desde su virtualidad combativa.
“Si no fuera por las redes sociales, la campaña sería realmente aburrida”, considera Roy Campos, presidente de la compañía encuestadora Consulta Mitofsky. Con poco debate público entre los candidatos y rígidos controles impuestos por las autoridades electorales, las redes sociales han asumido un papel crucial en el interés público y los aspirantes han tenido que tomar nota y actuar en consecuencia.
“Hay una campaña paralela en las redes”, insiste Campos; y añade que “su influencia es tanta, que están determinando las agendas de los candidatos” Peña Nieto, en particular, ha sido objeto de manifestaciones organizadas en la internet. Algunos analistas consideran que su imagen de invencibilidad comienza a resquebrajarse por el rechazo juvenil.
Sin embargo, los otros candidatos tampoco se libran de los embates de la sociedad civil, en alguna de sus manifestaciones. Javier Sicilia tachó de intolerante y sordo a López Obrador, durante su participación en los diálogos con los aspirantes presidenciales, organizados por el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, que encabeza el poeta y activista, padre de un hijo muerto por la violencia de la guerra panista contra el crimen organizado.
El candidato del PRD y el llamado movimiento progresista, rechazó el beso con que Sicilia recibió a Peña Nieto, pero abrazó efusivamente al poeta. De inmediato, en las redes sociales, las turbas cavernícolas del lopezobradorismo enseñaron la oreja de su intolerancia primitiva, en la vertiente de la homofobia, al cuestionar que “ese poeta puto” quisiera besar a su caudillo.
“Usted parecen tener sólo imaginación para la disputa, la retórica vacía; se niega a escuchar el corazón herido de la patria”, le dijo Sicilia a López Obrador. “Díganos como piensa gobernar y sanar en su emergencia nacional, a esta patria desmembrada. ¿Es usted tan soberbio para pensar que se puede gobernar sin la unidad de la nación? ¿Cuál es su propuesta de paz, mas allá de programas reconstructivos de largo plazo? ¿Cuál es su posición frente al asunto de las drogas y enfrentarlo como un asunto de seguridad pública? (…) Para muchos usted significa la intolerancia con aquellos que no comparten su república amorosa”, remachó.
Cierto, Sicilia fue también severo con Peña Nieto y con Vázquez Mota; mas la intolerancia lopezobradorista en su feroz reacción pública, dio nuevamente la medida de lo que se puede esperar del mesías tropical.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.
Periodista y escritor. Licenciado en Ciencias y Técnicas de la Comunicación por la Universidad del Valle de Atemajac, en Guadalajara, Jal. Ha sido reportero, jefe de sección, jefe de información, jefe de redacción, subdirector y director de diarios y revistas, así como colaborador y conductor de programas en radio y televisión, guionista, productor y director de videodocumentales. Enviado especial y corresponsal de guerra en más de 30 países. Editorialista de Excélsior. Presidente del Círculo Latinoamericanos de Estudios Internacionales (CLAEI). Más información: http://claei.org.mx

























