Hace apenas unos días llamo mi atención una reflexión de Roger Bartra que realizó al presentar su libro “La Sombra del Futuro. Reflexiones sobre la transición mexicana:”
“El espectacular choque entre Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador… indirectamente estimuló la recuperación del PRI. Todo el trabajo lo hicieron los dos contendientes. El PAN y PRD no fueron capaces de aunar sus fuerzas para impulsar un cambio profundo del sistema… Así, en la sombra y calladamente, ha ocurrido una mutación muy importante en el PRI: se han convertido en un partido político. Antes era una mera extensión del gobierno.” (Reforma, 18-05-12)
A propósito, señaló Woldenberg, “en efecto, los odios y resentimientos entre izquierda y derecha en mucho han contribuido a situar al PRI como el fiel de la balanza, a los ojos de muchos aparecía como un partido serio y responsable.”
Reconforta saber que sí existen críticos coherentes, demócratas e izquierdistas cuando la demanda por charlatanes se encuentra en máximos históricos. La izquierda requiere de voces de auto crítica si es que espera revitalizarse para ser una opción real de gobierno para el país. Críticos como lo fue Carlos Fuentes quien en 2006 votó por López Obrador pero que en 2012 había declarado su intención de abstenerse de votar una vez que su gallo Ebrard desistió de su búsqueda por el poder.
Recordemos la composición de la cámara de diputados en 2006 y la vapuleada recibida en 2009.
2006:
PAN 33.39% 206 diputados;
PRD-PT-Convergencia 28.99% 160 diputados;
PRI-PV 28.21% 121 diputados.
2009:
PRI-PV 43.65% 258 diputados;
PAN 28.01% 143 diputados;
PRD-PT-Convergencia 18.31% 90 diputados.
¿Por qué esta lección no acabó por asimilarse dentro de la izquierda? Es claro que hace 6 años el capital político con el que contaba alcanzó niveles históricos que despilfarraron en la confrontación inmadura y estéril. Y a pesar de ello, hoy la izquierda se presenta a las urnas olvidando lo acontecido unos años atrás. Respaldando al mismo candidato que la llevo a las alturas tan sólo para aventarse al precipicio…
Hay algo muy inquietante en todo ello. Si el candidato puntero puede ufanarse de que no existe encuesta de adversarios o aliados que le cuestione su liderato esto sin duda se debe a una combinación de factores. No podemos encerrarnos en el autocomplaciente rechazo a los medios de comunicación masiva. Si la intelligentsia izquierdista no llega más allá de un infértil “Televisa te idiotiza,” las posibilidades de entender al electorado y el por qué una buena parte de este ha decidido dar su confianza al PRI en vez de a la izquierda, que debió ser la primera opción ante el gobierno fallido del PAN, se agotan más rápido que el tiempo que sobra a está elección.
Tengamos en cuenta que dentro de tan solo 4 semanas las campañas habrán terminado y una semana después sabremos el anunciado resultado de este proceso. Antes que caer presos de la desesperación deberíamos reflexionar las razones de un resultado negativo antes que repetir los mismos errores.
El panorama está nublado. Es cierto, existe un fuerte rechazo al regreso del PRI. Sin embargo este es también heterogéneo. Hay antipeñismo que nunca votaría por Andrés Manuel así como lo hay que nunca lo hará por Josefina. En retrospectiva se me ocurre pensar que hubo una falla de personas. La encomiable actitud de unidad de Marcelo, hoy me parece equivocada. Quizá si Andrés lo hubiera dejado pasar hoy la izquierda tendría la posibilidad de llamar a un voto útil de verdadera reconciliación. Una opción que salió del menú aquel celebrado 15 de Noviembre.
“Por eso le reclamó Bartra a Ebrard y a esa corriente de la izquierda mexicana que no estuviese en este mismo instante compitiendo por un sitio que, a mi juicio, estaría en una posición mucho más fuerte,” estimó Enrique Krauze…
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.
Filósofo y Economista. Maestro en investigación por la Erasmus Universiteit Rotterdam. Sus áreas de concentración son la teoría de la elección social, la economía del desarrollo, la filosofía política contemporánea y la evaluación de la pobreza. Es estudiante de doctorado en el CIDE y profesor de asignatura en el ITAM. Twitter: @renefidel
























