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Estoy muy agradecida a este país, por las oportunidades que me ha dado y por poder vivir aquí y disfrutar todas las maravillas y misterios de México. Agradezco la visa que tengo para poder vivir y trabajar aquí. Pago impuestos con gusto e intento contribuir de todas las manera que puedo al bienestar del país y sus habitantes. En esta época electoral, me gustaría poder participar de alguna manera más directa en la democracia. Me gustaría ser observadora electoral. Sin embargo, esto ha resultado más complicado de lo que me había imaginado.
No pretendo que yo debería tener el derecho a votar. Este debe ser el derecho único de los ciudadanos. Lo que sí quiero es poder darle un agradecimiento al país donde vivo, un servicio democrático, una acción mínima para expresar que quiero lo mejor para este país y que estoy dispuesta a contribuir con lo que puedo. Envié mi solicitud y el IFE me contestó el día siguiente. Sí puedo ser observadora electoral. Lo único que tengo que hacer es cambiar mi forma migratoria: o sea, la visa que me permite trabajar y vivir en México no me permite ser observadora electoral.

Tengo que solicitar formalmente ante el Instituto Nacional de Migración que cambien mi visa para incluir las actividades de observación electoral. Tengan en mente que este cambio es sólo para un día, el 1 de julio y una actividad no lucrativa. Sin esta nueva forma migratoria, el IFE no me puede acreditar. Este cambio, solamente valido para el 1 de julio, cuesta 2289 pesos. En los últimos 12 meses he pagado alrededor de 10 mil pesos para las visas que he necesitado para quedarme en el país. En julio voy a tener que renovar mi visa otra vez. Entonces los 2289 pesos es un costo que me parece demasiado alto por poder contribuir un servicio al país. Además tendría que pedir dos días del trabajo para poder realizar los trámites en el INM, o pagar a un abogado para que los realice. En suma, ofrezco con gusto un servicio al país, y me piden que pague para realizarlo.
Lo que más me preocupa son las implicaciones para la democracia. Todos los extranjeros que no son inmigrados en México tienen que pagar lo mismo para esta visa especial. Si un turista con algo de consciencia social quiere combinar sus vacaciones en México con observación electoral, le va a costa lo mismo que un fin de semana en Acapulco. Pero se necesita bastante consciencia social para hacerlo. Desafortunadamente no puedo evitar llegar a conclusiones a las que no quiero llegar. ¿Por qué el IFE no promueve de manera más activa la observación internacional? ¿Por qué no quieren presumir la democracia mexicana al mundo? Desafortunadamente, este trámite adicional me parece una manera indirecta de acabar con toda la buena voluntad y las bienvenidas a los observadores internacionales que encontré en la página del IFE antes de mandar mi solicitud. No entiendo por qué es necesaria esta complicación burocrática. La observación internacional debería ser algo que el IFE promueve.
Sin embargo, no me rindo tan fácilmente. Sigo buscando una solución. De todos modos, acreditada o no, voy a seguir las elecciones muy de cerca, voy a observar el día de la jornada y voy a reportar lo que veo. Lo siento como una responsabilidad. También espero que para las próximas, el IFE facilite la observación internacional. Y ustedes, tienen hasta mañana para acreditarse (los extranjeros tenemos hasta el 20 de junio). ¿Nos vemos el 1 de julio?
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com)  y reproducido con la autorización de su Director.