Al término de la precampaña presidencial, a galope plano, el más popular y muy tranquilo pura sangre, de nombre Manuelovich no solamente ganó con gran ventaja la carrera de calentamiento de un cuarto de milla, pues abriendo por fuera1, logró un gran avance, mientras que los otros corceles supuestamente de pura sangre, excedidos de peso por el gubernamental apoyo, desde el inicio de carrera de un cuarto de milla, parecían ya cansados, aburridos tal ves, o simplemente desganados, pero terminaron la carrera, eso sí, muy sudados, bufando, prácticamente sin fuelle alguno.

Las características deseadas de los equs a participar en cualquier competencia ecuestre, pero en especial para un hipódromo y desde luego, para una carrera de “cuarto de millo” son varias, entre de estas debe ser caballos de “pura sangre”, desde 1.55 metros y hasta 1.80 m. de altura; de buena masa muscular y con cabeza bien proporcionada. Cabe señalar que, sin embargo, caballos no tan finos, salen adelante en los derbis.

Los caballos que jugaron, como que para ésta carrera, algunos no estaban bien preparados y salieron al Hipódromo por instrucciones de su amo y por lo mismo, ante el honorable público, más parecieron jamelgos. Mal preparados, improvisados y el resultado, por lo mismo, como que no fue del agrado de los apostadores.

Previamente al inicio de la carrera, el numeroso público que siguió segundo a segundo a caballos y jinetes, consideraba que algunos de los jinetes (o los caballos seleccionados) los habían sacado de la manga, que eran improvisados, que no estaban lo suficientemente ejercitados para tan importante carrera, o simplemente, que fueron seleccionados por el dedo del dueño del Hipódromo.

El resultado no sorprendió a nadie y pudo ser de otra manera, si en lugar de potrillos añeros (yearlings), el dueño del establo hubiera considerado que la carrera era de no ganadores; es decir, exclusiva para caballos que aun cuando se les veía de buena estampa, nunca habían participado en un derbi. Los que corrieron, les faltó fuelle, fuerza en las patas, pues fueron escogidos por el amo, señalándolos con el gran dedo y los resultados seguramente que no le gustaron ni al Empresario, ni mucho menos a los apostadores

¡Los resultados pues, de esta primera etapa, están a la vista¡ En el Hipódromo de los Espantados Mexicanos, están más que temblorosos por ese fallido favorito que no levantó y, por lo mismo, una solicitud de renuncia pedida por quien lo encumbró, favorecería a una macabra alianza entre el Gobierno y el candidato del PAN, con el interés o efecto de impedir la entronización del jinete Manuelovich, que hoy en día es el mejor de todos los jokey.

Ignorancia o mala fe sería el no reconocer el empeño de todos los jokeys del Derbi terminado; todos son importantes en la carrera y tanto el esfuerzo realizado por cada uno en su empeño de entrar en primer lugar a la meta. Los esfuerzos físicos y

los recursos económicos empleados, desde luego, el desgaste de los jokey, más el riesgo que corren, no todos, sino el puntero.

Este derbi nos lleva a recordar a Luis Donaldo Colosio Murrieta, sacrificado por el gran elector a efecto de evitar que éste llegase a la Presidencia de la República. El partido en el gobierno, cuantas veces le ha sido necesario, se ha quedado con todas las ganancias del Hipódromo, ya sea robándose las elecciones o manipulando a los jockeys y dando a sus compinches acceso solo a gubernaturas, posiciones secundarias en el Congreso Nacional o, de plano, imponiendo presidentes como a Peñita, Salinas y foxes, acribillando, sacrificando así, la poca democracia que tenemos en el país.

Desde luego que en esta competencia primaria, aprenderán todos los suspirantes de sus sus errores cometidos