El hidalguense Miguel Ángel Osorio Chong se ganó el puesto de Secretario de Gobernación a pulso, no así como otros miembros del Gabinete de Enrique Peña Nieto, que llegaron por presiones o favores políticos de quienes impulsaron al mexiquense para llegar a ser Presidente de la República.
Ser titular de SEGOB no es un puesto sencillo, al menos no con la compleja maraña de intereses que se tejieron en la campaña electoral. Para ejemplos está el tema “caliente” de los casinos, que mancha e involucra la reputación de “connotados” panistas que dotaron los permisos durante los sexenios de Calderón y Fox, véase el caso de Gil Zuarth y de Creel Miranda. O el caso del narcotráfico, la impunidad y las ejecuciones. O las nuevas autodefensas civiles que surgen por todo lo extenso del país.
Pero, para Osorio Chong, la actual no es la primera experiencia en su carrera política que tendrá un “toro de lidia” frente a él. En el gobierno de Manuel Ángel Núñez Soto, mientras éste se “mareaba sobre una piedra” queriendo sin éxito ser presidente de México, Osorio jugaba un bajo y discreto perfil siendo Secretario de Gobierno del Estado de Hidalgo, justo cuando comenzó el asedio de los cárteles de la droga hacia los políticos, para que les dotaran de seguridad y de inteligencia policial. La consigna desde entonces es: “plata o plomo”, y no gratuitamente hemos constatado que cientos de funcionarios públicos, dirigentes partidistas, o gobernantes, han sido asesinados con armas del crimen organizado. Osorio Chong fue el verdadero poder durante casi 12 años en Hidalgo, y ahora influye fuertemente en las decisiones de su sucesor, su incondicional, Francisco Olvera.
Desde entonces, y hasta que llegó a ser Gobernador en 2005, Osorio Chong no dejó de enfrentar acusaciones de todo tipo, incluyendo el estar supuestamente ligado con grupos criminales, específicamente, con los Zetas. Todo basado en endebles declaraciones de testigos protegidos contenidas en, por lo menos, dos averiguaciones previas que “detallaron” los presuntos vínculos de la clase política de Hidalgo con la estructura criminal. Sí, con esa figura de los testigos protegidos, con que la misma que el Calderonismo incriminó, sin pruebas reales y sustentables, a media oposición política nacional, una cacería de brujas, pues. Curiosamente, los Zetas, los “malos de la película”, operaban desde 2001 -un año después de la entrada al poder del neo panismo- en los estados de Puebla, Tamaulipas, Veracruz, Coahuila, EDOMEX y el Distrito Federal, todos, subrayo, casualmente gobernados por priístas, y en la “joya de la corona” del perredismo.
El semanario “Proceso”, en un reportaje fechado el 1 de mayo de 2010, en la edición 1748 de la revista, y titulado “Hidalgo: Los Zetas en el poder”, señala que el mismo “todopoderoso” capo Osiel Cárdenas Guillén, le ordenó a Heriberto Lazcano “El Laza”, que tomara la plaza de Pachuca, Hidalgo, “en donde tuvimos dos casas de seguridad, una que habitaba Osiel Cárdenas y otra que habitaba el grupo Los Zetas, o sea, la escolta personal de Osiel, ya que de ese estado (Hidalgo) es originario Heriberto Lazcano, pues él junto con su familia tienen su domicilio cerca del Campo Militar de la ciudad de Pachuca”, denunciaba otro “testigo protegido”, del cual no se ha sabido nunca su verdadera identidad o si realmente existió. Ya sabemos como se “las gastaba” el gabinete de seguridad de Felipe Calderón, que mientras fueran anónimos les creían, pero si las declaraciones provenía de fuentes con rostro y apellido, como cuando Edgar Valdés Villarreal “La Barbie” acusó al ex “súper poderoso” García Luna, de estar en su nómina, dicha información era falsa, desde su sesgado criterio.
Y como estos falsos infundios, ha habido muchos tratando de manchar la carrera política del hoy Secretario de Estado. Por ejemplo, el diario “veleta” El Universal, filtró en febrero de 2005, unos supuestos documentos, en los que señalaba a Osorio Chong -entonces Gobernador electo de Hidalgo- como usurpador del título profesional que hoy ostenta, el de Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Argumentaba el diario, que Osorio sólo estudió hasta quinto semestre, de los nueve que contempla el plan de estudios de la licenciatura en dicha casa de estudios. Ante la imposibilidad de sustentar sus pruebas, el diario se escudó que en la mañana de la publicación, varios sujetos, mediante la “intimidación y violencia”, compraron los ejemplares que se distribuían en Pachuca, la capital del estado. El hecho llegó hasta la denuncia de la organización internacional “Reporteros Sin Fronteras”, que en su momento condenó en su comunicado, el supuesto “embargo generalizado” del diario, que en esa edición, supuestamente evidenciaba que el mandatario se “oficializó como licenciado, sin serlo”. Al final, nada, ninguna prueba, otra vez acusaciones sin sustento.
El 16 de mayo de 2012, en los albores de la campaña presidencial donde resultó electo presidente Enrique Peña Nieto, el portal web “Reporte Índigo”, acusó al entonces ex gobernador de Hidalgo -en ese momento Secretario de Organización del CEN del PRI-, y a parte de su familia cercana, de triangular supuestamente, cerca de 100 millones de pesos a cuentas en el extranjero, “a paraísos fiscales”. El portal, acusaba irresponsablemente al ahora Secretario de Gobernación, y a dos de sus hermanos, Luis y Eduardo, de acumular en un año casi 100 millones de pesos en cinco supuestas cuentas del banco HSBC. “Con la apertura y cancelación de cuentas en distintos bancos de Pachuca y el Distrito Federal, los hermanos del ex gobernador de Hidalgo pudieron transferir todo el dinero acumulado en menos de un año a una cuenta en Panamá. Reporte Indigo tiene copias de documentos de al menos ocho cuentas bancarias abiertas en el banco HSBC, tanto en México como en Panamá”, aseguraba el injurioso reportaje denominado “El lanal de Panamá”, y firmado por Armando Estrop. Finalmente, la historia la conocemos, Miguel Ángel amagó con demandarlos por difamación, solicitó al banco copias de las cuentas, pero los números de estas, ni siquiera correspondían al banco en cuestión. Todo una falsedad, el portal tuvo que retractarse y ofrecer disculpas.
Sus adversarios políticos y electorales también han acusado al hombre que hoy maneja la política interna mexicana. La “falsa” indigenista Xóchitl Gálvez, amiga de los desprestigiados Fox, y panista por conveniencia, lo acusa de haber dejado al estado de Hidalgo en números rojos en cuanto a pobreza se refiere. De haber pasado del quinto lugar de pobreza a nivel nacional, según estadísticas del INEGI, y en el sexto lugar, según Conapo, en 2010. Dos dependencias, que por cierto, son federales, y en su momento estaban manejadas por el panismo. Si bien habría que reclamar a alguien el incremento de la pobreza en este país, es al foxismo y al calderonismo, que tan sólo de 2010 a 2012 el número de mexicanos en extrema pobreza se incrementó en 1.3 millones, al pasar de 11.7 millones a 13 millones, la mayoría de ellos, indígenas. Cabe recalcar, que Gálvez Ruiz fue la Comisionada para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas durante varios años, y que su hermana fue hallada culpable de pertenecer a un grupo de secuestradores, por lo que tuvo que renunciar definitivamente a la política.
Hace muy poco, durante la campaña presidencial, el candidato del Movimiento Progresista, perteneciente a la fracturada “izquierda”, incriminó a Osorio Chong, acusando sin pruebas -como es usual en López Obrador-, de haber orquestado el reparto de cuotas de los gobernadores del PRI a favor de Enrique Peña Nieto, a través del uso de recursos públicos de sus estados, en una supuesta reunión en la casa del actual gobernador del estado de México, Eruviel Ávila. “Se reunieron con Peña y este señor (Miguel Osorio) Chong que ya se siente secretario de Gobernación, pero se va a quedar con las ganas, fue el que les dijo de su cuota”, decía sin fundamento alguno, y sin evidencias. Su palabra contra la verdad, la deshonestidad en su dichos.
Todavía el día de ayer, a Osorio Chong lo colocan como un nuevo jefe del “espionaje mexicano” a favor del sistema político gobernante, con la supuesta creación de un Centro Nacional de Inteligencia (CNI), cuyo supuesto objetivo sería “recopilar la información que generen todas las instancias de seguridad y procuración de justicia de México, en el afán del Peña Nieto de combatir con eficiencia al crimen organizado”, reza un reportaje del semanario “Proceso”. Ya visualizamos por donde van todas esas elucubraciones, no fundamentadas, producto de la imaginación de un grupo que busca afectar los intereses políticos del actual Secretario más poderoso del país.
¿Será que un grupo paralelo, dentro del mismo gabinete, tendría intereses para perjudicar a Osorio Chong? Llegando a este punto, el contrapeso al hidalguense dentro del equipo de Peña Nieto, son los tecnócratas encabezados por Luis Videgaray, actual Secretario de Hacienda. Los dos son contrapunteros en la carrera dentro del gabinete federal presidencial hacia el 2018. Pero la diferencia entre Chong y Videgaray, es que el primero es amigo de Peña Nieto desde cuando ambos eran gobernadores, y que el segundo es más bien un empleado efectivo y leal. Ambos con experiencia legislativa, Osorio Chong, cuenta además, con la experiencia de gobernar, cosa de la que carece Videgaray, que sólo se ha quedado en la administración pública. El actual Secretario de Gobernación, le dio valiosos consejos a Peña Nieto, cuando ambos eran gobernadores, de como salir de las crisis políticas que enfrentaba sucesivamente. Y al ex gobernante mexiquense, dichos consejos le funcionaron, por eso confía en Osorio Chong para dirigir la SEGOB, revitalizada en épocas “tricolores”. Humanamente también son distintos, Chong es discreto y accesible, mientras Videgaray es cerrado y goza de la “vitrina” pública.
Otra falsedad, es la existencia de un grupo compacto denominado “Hidalgo”, que se conformaría con todos los “alfiles” hidalguenses que integran el gabinete federal. En ella, los analistas y periodistas enlistan al Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, como parte de esta organización, también al mismo Osorio Chong, a la esposa de éste, Laura Vargas, y a Nuvia Mayorga, la flamante Directora General de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), que fungió como su Secretaria de Finanzas en el Gobierno del Estado de Hidalgo. También enlistan al subalterno de Osorio Chong, Eugenio Ímaz Gispert, actual Director General del Cisen. Siendo que este último es el único enlace real entre Murillo Karam y Osorio, porque Ímaz fungió secretario particular de Murillo Karam, cuando éste fue subsecretario de Gobernación en 1998, con Francisco Labastida. Más nada, sólo “civilidad política” existe entre los ex gobernadores hidalguenses Karam y Osorio. La verdad es que no tienen generacionalmente mucho en común, Murillo Karam gobernó el Estado de Hidalgo del 93 al 98, siendo que en esos años, Osorio estaba todavía en “pañales” políticos.
Nuvia Mayorga e Ímaz son los dos pilares del equipo cercano a Osorio Chong. La primera, le sacó de todos los apuros con las finanzas en Hidalgo. Además, demostró su capacidad de operación política en el Congreso, cuando hace menos de un mes, la diputada federal con licencia en la LXII Legislatura, presidió la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, sacando el presupuesto 2013 en “fast track” y con el consenso de casi todas las fuerzas políticas. Ímaz, en cambio, es un estratega, un hombre que ayudó a Osorio Chong en la Secretaría de Planeación y Desarrollo Regional del gobierno estatal, para luego heredarlo unos pocos meses, al actual gobernador Olvera, como su poderoso Coordinador de Asesores.
Osorio Chong tiene el poder político, y lo sabe manejar. Osorio Chong tiene además, la confianza del Presidente. Así lo ha demostrado en estos dos primeros meses de incipiente gobierno, cuando ha logrado lo que parecía imposible hace poco, acuerdos con líderes de oposición y, en particular, con la izquierda que durante seis años repudió al presidente Felipe Calderón, dando como resultado el tan “cacaraqueado” Pacto por México. Con esto -que suena poco, pero que es mucho- otorgó legitimidad y dotó de suficiente capital político a Peña Nieto, cosa que no es menor.
Por ello, y por otras muchas razones, Osorio Chong es un fuerte aspirante a la candidatura presidencial por el PRI para el 2018. Sí, en el mismo gabinete está enfrente Videgaray, pero ya expusimos las razones que lo pueden hacer débil frente al hidalguense. Sí, dentro del mismo partido se encuentran el “telegobernador” Manuel Velasco, de Chiapas, y Aristóteles Sandoval, Gobernador de Jalisco, jóvenes y populares, que podrían ganarle la candidatura a Osorio.
Pero aún faltan muchos años, y el futurismo no es bueno, con eso de que los “meros gallos” luego se accidentan. Toco madera.
























