atenco

Fenómeno de reciente aparición en México, las redes sociales debutan formalmente en la política con un pequeño pero ruidoso grupo juvenil supuestamente apartidista, el cual, en un alarde de ingenio se autodenominó algo así como “#Soy el numero 132” (o 133),  que recuerda la clave numérica para solicitar el saldo en Telcel. Esta facción política, que también podría haberse llamado “Somos el sargento 777” o “Todos somos la maquina 501”, en pocos días dejo de preocuparse por mantener un supuesto apartidismo para mostrar su verdadera inspiración; las sentinas del movimiento pejista. Este intolerante grupo se dedica a tiempo completo a insultar al candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, acusándolo de todos lo males de México, habidos y por haber. En Morelia su actividad fue presionar al SMRTV para que retorne el noticiero de Aristegui, la fiel vocera de AMLO.

Es evidente que estos jovencitos no están para escuchar planteamiento alguno, ni para elaborar razonamientos,  ni mucho menos debatir argumentos;  lo suyo es el grito, el insulto, la intolerancia, el impedir, por el medio que sea, la expresión de otra idea que no sea la de ellos.  Ninguna novedad la conducta de estos muchachos, así actuaban los “camisas negras” de  Mussolini y las llamadas Sturm Abteilung o SA, tropas de asalto del Partido Nacionalsocialista Alemán  En otras palabras, nazismo puro.

Dentro del catalogo de acusaciones a Peña Nieto, destaca por su fantasía el achacarle el problema de Atenco, distorsionado por completo los hechos, y apostando a la ignorancia o la desmemoria del mexicano promedio.  

Recordemos, problema de Atenco tiene ya sus años. El origen de la violencia en la población de San Salvador Atenco, se puede rastrear, haciendo caso omiso de los disparates de “luchas de clases”,  “reivindicaciones de un pasado indígena” y otras sandeces similares, al inicio del sexenio del Presidente Fox, cuando se decidió construir en esos terrenos el nuevo aeropuerto de la Ciudad  de México. La operación, avalada y apoyada por el Gobierno del Estado de México,  después de todo Atenco pertenece al Edomex, fue mal planeada,  mal diseñada y pésimamente ejecutada. Todo lo hicieron mal, en una feria de torpezas a cargo de los tres niveles de gobierno. Pero lo más llamativo fue algo que todos vimos: Un beligerante grupo de habitantes, armados con machetes, apoyados  por las escorias del CGH  y por diversos grupos de agitadores  ligados a los núcleos “duros” del PRD, que lograron poner de rodillas al flamante gobierno, Federal y Estatal; Fox, Montiel y sus inútiles empleados.

A partir de ese momento, se constituyó una estructura denominada “Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra”, grupo de violentos y agresivos personajes que durante 5 años se dedicaron a amedrentar y amenazar a la población, a secuestrar a funcionarios y mantener una conducta delictiva  bajo la impasible mirada de las autoridades supuestamente responsables de vigilar el cumplimiento de la ley.

Pero todo empeoró en los primeros días de mayo de 2006. A partir de un incidente trivial se desata una violenta zacapela  entre pobladores de Atenco. Hay un primer intento de imponer el orden y los  incompetentes policías son rebasados por una horda de Neanderthales. La imagen de un policía, caído y sin sentido, siendo golpeado en la entrepierna por un agresivo cavernario conmovió a muchos, salvo al subcomediante Marcos, que muy orondo rebuznó que fue válido golpearlo “por lo que representa”.

Posteriormente viene la respuesta de los Gobiernos Federal y Estatal, donde,  mostrando una vez mas la escasa (nula) preparación policiaca  se logró lo que debieron haber hecho 5 años atrás; detener a los responsables de transgredir la ley.

Inmediatamente pusieron el grito en el cielo los apologistas del machete, los profesionales del odio, los infaltables “abajofirmantes” y otros especímenes ligados a la izquierda  dedicándose a descalificar a las autoridades por su decisión de hacer cumplir la ley. Estos candorosos (o malintencionados) personajes insistían en la realización de un diálogo con los “macheteros”; dialogo tan imposible como el querer convertir a un tigre en vegetariano.  

Recordemos, ¿Se quejaron estos apóstoles de la corrección cuando durante 5 años los señores del machete se dedicaron a amenazar, quemar vehículos, agredir y secuestrar funcionarios rociándolos con gasolina amenazando con quemarlos vivos?. ¿Defendieron los derechos humanos de los funcionarios, o ellos no tienen?  No recuerdo una sola nota.  ¿Carecen de derechos por no ser “de izquierda” o no enarbolar los “derechos indígenas?.

El episodio de Atenco fue, aunque no les agrade a los obtusos pejistas, una acción necesaria de Peña Nieto,  tardía, pero correcta.