Estimado lector,
En esta, nuestra primer editorial, hemos decidido dedicar un espacio al concepto de desarrollo, particularmente al enfoque sobre desarrollo humano, como una herramienta útil en el análisis y la elaboración de políticas públicas.
1. ¿Qué implica por sí mismo el desarrollo?
Diversos organismos internacionales han buscado y aportado mediciones del progreso entre las que destacan, recientemente, alternativas como el índice de calidad de vida (The Economist intelligence Unit), el índice para una vida mejor (OCDE), el índice de felicidad mundial o la propia comisión Stiglitz-Sen-Fittousi, entre otras. Sin embargo, ya desde hace 40 años, un joven pakistaní había causado un profundo efecto sobre la manera de concebir el progreso social en su país. Con una pregunta similar, el economista Mahbub Ul Haq reflexionó sobre el significado de una década de crecimiento continuo, a tasas superiores al 6%, para el habitante común en ese país, ante una amplia concentración de la riqueza productiva.
Ya desde aquel momento se buscaban mediciones más amplias con el ánimo de sustituir el uso, hasta entonces muy extendido, del Producto Interno Bruto (PIB) como medida del bienestar. Esta reflexión daría lugar un par de décadas más tarde a un enfoque sobre desarrollo que, junto con el trabajo del célebre economista bengalí y premio Nobel de economía, Amartya Sen, permitiría posteriormente a las Naciones Unidas evaluar, como hasta ahora, el progreso de las naciones. La definición del desarrollo no puede, desde luego, apartarse tampoco de la ética y debe partir de la premisa y preferencia fundamental por la equidad. Es así que con estos antecedentes, el enfoque del desarrollo humano propuesto por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) desde hace más de 20 años, se basa en la libertad individual y en la igualdad de oportunidades como la base para el desarrollo. [1] En este sentido, el concepto vigente de “desarrollo” se encuentra en la posibilidad individual para elegir entre distintas alternativas de vida que se consideran valiosas.
Desde esta perspectiva, el desarrollo puede ser entendido como la posibilidad de que una persona sea capaz, por sus propios medios, de ver realizadas sus propias expectativas de vida. Entonces, el objetivo del Estado debe ser ampliar las oportunidades que les permitan a las personas gozar de la libertad suficiente para decidir y buscar la forma de vida que le brinde mayor satisfacción en lo individual y bienestar en lo comunitario. Ante la desigualdad natural, las políticas de desarrollo social deben orientar la atención a quienes enfrentan condiciones de vida más adversas. También es necesario contemplar el entorno más próximo a los individuos donde cada persona forma su consciencia del mundo a partir del cual desarrolla un plan de vida propio y encuentra oportunidades o restricciones para llevarlas al cabo.
2. El IDH como indicador del desarrollo humano y su evolución
Bajo los argumentos anteriores, el enfoque del desarrollo basado en la libertad reconoce, entre otros, la importancia elemental de alcanzar una vida larga y saludable, poder adquirir conocimientos individual y socialmente valiosos, y tener la oportunidad de obtener los recursos necesarios para disfrutar un nivel de vida digno. Por esta razón, el indicador empleado para su medición, el Índice de Desarrollo Humano (IDH), concentra estas tres dimensiones básicas: salud, educación e ingreso. El núcleo de esta perspectiva radica en los seres humanos y sus oportunidades, no en la riqueza, ingreso, bienes o servicios que consuman, sino en la capacidad que tienen para realizar algo con ello. [2]
Aunque las mediciones del IDH son una representación parcial de un amplio concepto de desarrollo, constituyen una herramienta que provee información útil para la toma de decisiones. Su medición comenzó de una manera muy básica y se ha perfeccionado con el paso del tiempo, adaptándose a la información disponible en más de 180 países. México no es la excepción y desde hace diez años el PNUD-México ha llevado a cabo varios informes nacionales de desarrollo humano que han generado información relevante para todos los actores involucrados en la política social.
El IDH, ha constituido una parte activa en una iniciativa, que ha permitido monitorear continuamente el progreso y detectar oportunamente los nuevos retos sociales, facilitando el diagnóstico que servirá como base para el diseño de políticas públicas redistributivas. Durante ese tiempo, el enfoque del desarrollo humano ha sido lo suficientemente sensible para acoger nuevas inquietudes e incorporarlas en una evolución constante. Por ello, recientemente se presentó en México una versión renovada de este indicador y con ella la más reciente estimación específica para el país, que refina las fuentes de información hasta ahora empleadas y algunas de sus propiedades.
México pertenece al grupo de países con un IDH alto. Desde la década de 1990 supera la media de este grupo y de manera continua incrementa la distancia que lo separa favorablemente del promedio de América Latina y el Caribe. Este progreso, sin embargo, es desigual pues mientras algunas entidades alcanzan un IDH similar al de países como República Checa otras cuentan con un IDH comparable al de Bolivia. La nueva información también revela una heterogénea dinámica en el crecimiento de cada entidad pues entre 2008 y 2010, estados como Nayarit, Michoacán y Puebla tuvieron un crecimiento significativo, mientras que otros como Baja California Sur, Tamaulipas y Chihuahua, registraron una tasa de crecimiento negativa.
El desempeño por componentes también se muestra, en general, favorable para la mayoría de los estados, particularmente en las dimensiones de salud y educación en las que todas las entidades mostraron una tendencia de crecimiento positiva. Sin embargo, la tasa de crecimiento en ingreso fue mayoritariamente negativa, y fueron Chihuahua, Colima y Baja California Sur las entidades con los mayores retrocesos.
3. El IDH como herramienta de análisis para la política social
Recientemente, PNUD-México presentó algunos Informes sobre Desarrollo Humano entre los que destacan el específicamente dedicado a la población indígena, el informe nacional y el dedicado al Estado de México. Estas iniciativas aportan diversas contribuciones al desarrollo al generar información de la población que padece las mayores adversidades, al proponer una manera en que el IDH puede ser empleado para dirigir el gasto público y otorgar un ejemplo sobre cómo se puede utilizar esta medición para la elaboración de políticas en el ámbito local.
En el mundo de las ideas, en el debate de las premisas y de los puntos elementales que determinan el rumbo de nuestra nación, es fundamental comprender nuestra realidad. Antes de discutir hacia dónde vamos como nación, es imperioso conocer dónde estamos y a qué nos enfrentamos. Este es el punto de partida, no sólo de la política social, sino de la visión de Estado que necesitamos. En este tenor, para RED Local, el estudio y la medición del desarrollo humano son la piedra de toque del entendimiento de la realidad social mexicana y, en buena medida, las causalidades de los profundos problemas de pobreza y desigualdad que adolece México.
Finalmente, se debe reconocer que la metamorfosis política por la que está transitando el país implica nuevos roles para los gobiernos locales en la promoción del desarrollo humano, de manera que es preciso conocer sus ámbitos de acción y, sobre todo, sus fortalezas y debilidades como agentes impulsores del desarrollo para poder concebir, no sólo mejores políticas públicas, sino también esfuerzos que sean coordinados y complementarios entre los tres niveles de gobierno, así como entre las autoridades gubernamentales y las organizaciones civiles y comunitarias.
[1] Informe sobre Desarrollo Humano de los Pueblos Indígenas en México. El reto de la desigualdad de oportunidades. (México: Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD, 2010)
[2] Concepto de Desarrollo Humano desarrollado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, http://www.undp.org.mx/spip.php?page=area&id_rubrique=5
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.























