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La cultura institucional mexicana está fuertemente ligada a no cuestionar ideas. La tolerancia en nuestro código cultural significa silencio para evitar conflictos. La democracia es por el contrario cuestionamiento y ruido a favor de la deliberación colectiva. Vivir en un sistema donde no había decisión pública sino procesamiento mecanizado de peticiones por medio del partido oficial hacía innecesario el debate.
La cultura institucional adversa al conflicto se impregnó en nuestros intentos de insertarnos en la democracia. Muestra de ello fueron los debates presidenciales organizados por el Instituto Federal Electoral: podios separados, tiempos cronometrados, rondas sin interpelación, grabación a cuadro cerrado, discursos cerrados, temas pactados, solo ellos y un moderador encadenado.
La lógica para observar los debates en México son dos cosas. La primera lo que formalmente sucede en el debate: propuesta, contenido, replica, argumentación y desenvolvimiento. Lo segundo es como el debate se verá ante los ojos de los mexicanos adversos al conflicto. Quien se desempeñe mejor ante los dos escenarios gana un debate, el problema es que son mutuamente contradictorios. Quien ataque y argumente mejor habrá debatido mejor pero ante los ojos del mexicano el silencioso y conciliador gana.

Ante lo mencionado lo histórico y singular del #Debate 132 es no solo que fue organizado por ciudadanos y transmitido por su propia cuenta en internet y radio, fue que el formato en tres fases integró temas que los jóvenes, su cuestionamiento y un intercambio más abierto. Lo que vimos fue un debate más autentico de cara a la sociedad, cuestionando directamente a los candidatos y con un intercambio más directo con un formato de replicas directas. Una diferencia substancial a los debates donde todos esperábamos monólogos interminables. Lo más importante fue que no hubo pactos previos de los candidatos con la esperanza de un formato que les diera tranquilidad.
El #Debate132 saco a los cuatro candidatos de su zona de comodidad y los reveló como son en realidad. Andrés Manuel López Obrador demostró ser un hombre del largo argumento y de la narración de un problema complejo pero imposibilitado a dar ideas concretas de su proyecto, el discurso de AMLO es en suma un discurso del líder de masas narrando historias de convencimiento. Josefina Vázquez Mota retrae su pasado de conferencista de superación personal con mensajes aspiracionales de una vida de clase media esperando hechizar públicos con frases y sin ideas de progreso concreto. Gabriel Quadri es el arrogante profesor universitario que te humilla y quiere poseer la verdad en el salón de clases, es el profesor autoritario que dice lo que sus estudios le permiten. Enrique Peña Nieto es icónico porque solo asiste a donde le dice la formalidad pero no los ciudadanos, el cumple con asistir a los rituales del sistema, no a las preguntas de los ciudadanos.
El político de masas, la conferencista aspiracional, el profesor arrogante y el hombre del sistema son síntoma de una cultura que no discutía, sino que escuchaba sin cuestionar. Los cuatro fueron cuestionados por la nueva generación que quiere discutir, promover, argumentar y protestar ante los asuntos públicos. Esta generación ha puesto de relieve como los cuatro candidatos representan los viejos modelos de la cultura institucional de la paz y el silencio en el comedor familiar que no habla de política ni de religión. El líder de masas resulto caduco ante el cuestionamiento que un pueblo que si responde. La conferencista fue descubierta cuando sus sueños de superación no respondían a problemas reales. El profesor arrogante no escuchaba y hablaba de su modelo sin entender el cuestionamiento. El hombre del sistema simplemente no los vio ni los escucho. Los candidatos son caducos a la democracia que con una nueva generación quiere romper con la vieja cultura en México y abonar a una nueva, democrática.
Las lecciones del #Debate132 son mayores que la coyuntura electoral porque dieron una lección en plena coyuntura de fondo. La democracia es discusión con el ciudadano, es debate de ideas y estridencia de nuestras divergencias. Esperemos que el precedente que deja el movimiento juvenil #YoSoy132 forme parte de una reflexión que nos permita continuar el crecimiento por una nueva cultura democrática en México.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com)  y reproducido con la autorización de su Director.
Es egresado de ciencia política y administración pública de la UNAM donde fue profesor adjunto y ayudante de investigación. Ha sido articulista en diversos sitios web como Gurú Político y es campeón nacional de debate político. Twitter: @zepecaos