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La guerra contra las drogas en México –así como lo fue en Colombia- es una carrera armamentista. Las drogas se dirigen al norte, mientras las armas y el dinero sucio se dirigen hacia el sur.
No se atacan las causas, al crimen organizado tampoco se “le pega donde más le duele”: en su bolsillo. Un sistema corruptor de todo y de todos, logra que el dinero ilícito se convierta en licito, con la venia de algunos bancos y de muchos empresarios que se dedican a “lavar” el dinero.
Después de un fraude electoral, que el propio Calderón calificó como el “haiga sido como haiga sido”, tuvo que legitimar el poder presidencial por medio de una guerra sin sentido, que hoy mismo ha dejado como rojo saldo el de más de 100 mil personas fallecidas, cifras que constan en reportes de publicaciones y datos de organizaciones civiles.

Para poder enfrentar al narcotráfico, con el calibre del armamento que usan, es necesario –se justifican en el Gobierno Federal- que el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea entren en acción, por que sólo ellos –se vuelven a justificar en el Gobierno Federal- tienen la pericia, la capacidad, el entrenamiento y el poder de fuego para hacer frente al crimen organizado, que lo que le sobra es dinero.
Por esto, el Gobierno Federal, encabezado por el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, Felipe Calderón Hinojosa -el mismo que dispone del poder del Estado para el legítimo uso de la fuerza- ha gastado, tan sólo en este año, la excesiva cantidad de 4 mil millones de dólares en la compra de armamento. Es decir, 40% del presupuesto total de todo lo que estaba destinado en el sexenio para este rubro.
Dice la revista Contralínea, que las compras de armamento son calificadas como discrecionales por la Auditoría Superior porque, además de adjudicarse directamente, involucran los secretos fiduciario y de seguridad nacional. Entre 2007 y hasta finales de 2012, el gobierno federal habrá destinado más de 10 mil 800 millones de pesos a la carrera armamentista que sostiene con los cárteles del narcotráfico, 2.6 veces el actual presupuesto del Programa de Apoyo Alimentario. Tan sólo entre julio y diciembre de 2011, se erogaron 3 mil 700 millones de pesos del fondo de compras a la industria bélica extranjera.
Nada importa, ni las graves violaciones por parte de las fuerzas armadas mexicanas a los derechos humanos, que han sido señaladas por organizaciones internaciones, ni tampoco importa la transparencia, pues el uso de los recursos para la compra de armamento por parte del gobierno mexicano, está sujetos a la discrecionalidad.
A pesar de que se trata de un presupuesto multimillonario, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) no convoca, ni convocará a licitaciones públicas para las “adquisiciones de bienes, tales como equipo militar, terrestre, aéreo, refacciones y obra pública”. Éstas se dan en el marco de “operaciones de orden interior o seguridad nacional, de carácter contingente o urgente”, única referencia que da la dependencia.
Además, la información de las compras se encuentra blindada por los secretos fiduciario y de seguridad nacional. Por ello, la Auditoría Superior de la Federación ha considerado en su revisión a la Cuenta Pública 2009 que se trata de erogaciones discrecionales.
Tal como lo vimos en el filme “Lord of war”, “El señor de la guerra” u “Hombre peligroso” en México y Venezuela -protagonizada por Nicolas Cage, Jared Leto, y Ethan Hawke- el mundo globalizado del tráfico de armas se concentra en países donde se están dando graves conflictos bélicos.
De acuerdo con la investigación “U.S. Firearms Trafficking to México: New Data and Insights Illuminate Key Trenes and Challenges” (“Tráfico de armas de Estados Unidos hacia México: nuevos datos y análisis aclaran las principales tendencias y desafíos”), el 80% de las 60 mil armas de fuego, aprehendidas por las autoridades mexicanas en los últimos tres años, fue comprada en Estados Unidos.
Estas son las mismas armas que mataron a tiros a un agente de la Patrulla Fronteriza estadounidense hace 18 meses, relacionada con la fallida investigación de contrabando de armas de Estados Unidos a México conocida como operación ”Rápido y Furioso”.
La operación “Rápido y Furioso” se realizó en 2009 con la intención de rastrear las armas hasta los capos del narcotráfico, pero los agentes federales estadunidenses perdieron la pista de muchas de las armas que intentaban seguir.
“Rápido y Furioso” reveló graves fallas en el caso de tráfico de armas del gobierno estadounidense. Los críticos han fustigado a las autoridades federales de Estados Unidos por permitir que los informantes salieran de armerías con el arsenal, en lugar de detener de inmediato a los sospechosos e incautar las armas de fuego.
La “Operación Rápido y Furioso” se centró en una red de tráfico acusada de comprar armas de fuego para el Cártel de Sinaloa. Algunas de las armas adquiridas ilegalmente, con el conocimiento del gobierno, fueron halladas más tarde en escenas de crímenes en México y Estados Unidos.
Agentes de la Oficina para el Control de Bebidas Alcohólicas, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF por sus iniciales en inglés) perdieron el rastro de unas mil 400 de las más de 2 mil armas, entre ellas fusiles AK-47 y otras armas de ataque. Las autoridades creen que terminaron en manos de carteles de las drogas mexicanos.
Los contrabandistas a menudo buscan armas de fuego en Estados Unidos porque tienen un acceso limitado a estas en México, debido en parte a leyes más estrictas en suelo mexicano.
Ellos nos compran droga, y nos venden armas: un inacabable círculo vicioso. Pero aquí no acaba la historia, pues el Gobierno Mexicano también ha favorecido a la industria bélica mundial con sus compras multimillonarias.
Las proveedoras de la Defensa Nacional tienen nombre y apellido: son las estadunidenses Eurosports, Llc; Colt Defense Llc; Alliant Tech Systems, Inc; Bushmaster Firearms International, Llc; Combined Systems, Inc; Federal Laboratories and Armor Holdings, Inc; Hill Country Wholesale, Inc; Mil-Spec Industries, Corp; OF Mossberg & Sons, Inc; Smith & Wesson; Winchester Division Olin, Corp, las belgas Browning, SA; Fabrique Nationale Herstal, SA; las alemanas Carl Walther, Gmbh; Heckler & Koch, Gmbh; las checas Ceska Zbrojovka, AS; Sellier & Bellot Trade, AS; Kroko, AS; las españolas Comlanber, SA; Nobel Sport España, SA; Uee Cartucheria Deportiva, SA; las italianas Fabbrica D’ Armi Pietro Beretta, SPA; Rizzini, SRL, la brasileña Forjas Taurus, SA; la uruguaya Glock America, SA; la turca Hatsan Arms Company; la israelita Israel Weapon Industries, Ltd; la canadiense Mancom Manufacturing, Inc. Así como tres empresas radicadas en México: Cascade Cartridge Internacional, SA de CV; Industrias Tecnos, SA de CV; y Productos Mendoza, SA de CV.
Y mientras tanto, Felipe Calderón Hinojosa, el Señor de la Guerra, ya piensa irse a vivir al extranjero por que dice temer por su seguridad y la de su familia. No sería raro verlo, ya vestido de civil, como asesor de alguna armería internacional, o como dirigente de alguna organización internacional pro armamentista. Todo para cuidarse “el pellejo” de la espiral de la violencia en la que nos sumergió a millones de mexicanos. Y de Peña Nieto, pues ni hablamos, por que con él no van a cambiar mucho las cosas, según lo dejó entrever en las últimas entrevistas que ha otorgado a medios de comunicación internacionales. El PRI, por su parte, lo que quiere hacer es incrementar el gasto militar. ¿Vamos hacia la guerra civil?
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com)  y reproducido con la autorización de su Director.