Con algo de preocupación corroboro en estos días que varios medios, algunos razonablemente serios, han caído en el expediente fácil, imagino que para incrementar sus ventas, de propalar la dolosa especie del un fraude electoral en las pasadas elecciones. Obviamente el fraude, según estas publicaciones, solo se dio en el segmento de la elección de Presidente de la República, donde salió electo Enrique Peña Nieto; en los otros, las elecciones para senadores diputados y autoridades del DF, ahí no hubo fraude. Buen ejemplo de un doblepensar Orwelliano.
Estos medios, alguno basándose en artículos de una de una revista de objetividad, digamos, discutible, como es Proceso, reconocida vocera de un segmento de la “izquierda” cerril; propalan una versión de la elección con medias verdades y un gran sesgo de selección y omisión. Se convierten entonces, ignoro si involuntariamente, en promotores del odio y apologistas del resentimiento, pero lo más grave es que intentan abonar y justificar una futura violencia, que estaría exculpada por la “imposición” del candidato ganador, Peña Nieto.
Esto no solo se da en el periodismo escrito, ejemplos tenemos en diversos medios, sobre todo en las no tan novedosas redes sociales, que, por su anonimato, permiten las más cavernarias expresiones de odio. Ejemplos sobran. En reciente articulo del periódico nacional La Razón del 9 de julio, la situación se describe muy bien: “Con cuentas en su mayoría anónimas y con un lenguaje de descalificación, periodistas reconocidos fueron objeto de hostigamiento durante más de 40 horas el pasado fin de semana, antes, durante y después de la manifestación conocida como marcha AntiPeña.”
“En una revisión realizada a las cuentas de Ricardo Alemán, José Cárdenas, Joaquín López-Dóriga, Carlos Loret de Mola, Adela Micha y Pablo Hiriart se pudo observar que hay casos en los que no hay argumentos para debatir, sino exclusivamente calificativos. Las palabras: perro, gato y vendido, se repiten en la mayoría, en mensajes que aparecen en serie, al igual que expresiones insultantes e incluso homofóbicas”
A continuación se transcriben diversos ejemplo de un hostigamiento vía twitter, conocido por los jóvenes como “troleo”, donde los cobardes usuarios se escudan en un seudónimo para agredir: Por ejemplo, el periodista Ricardo Alemán, articulista de Excélsior, recibió más de 700 mensajes (los edito para su publicación), como el de @EstebanIvho que le escribió: “Eres un pi… maric…, neta neta ya dinos eres jo…? Porque una cosa es ser homosexual y otra pu…. #NiUnVotoAlPRI”.
Una de las cuentas que más actividad tiene en contra de varios periodistas es una llamada @wereveertumorro. A Joaquín López-Dóriga, por ejemplo, lo menciona así: “si a ti te hacen pend… y no te crees las noticias mediocres de @lopezdoriga1 el pend… novio de @EPN #DorigaAlServiciodeEPN”.
Es ya inocultable la disociación entre la realidad y la fantasía que vive el señor AMLO, individuo que solo admite como verdad aquello que deriva de su propia percepción y por ello le resulta imposible aceptar que sencillamente perdió, y ya no por una pequeña diferencia, sino por millones de votos; no entiende que si bien 15 millones votaron por él, mas de 32 millones lo rechazan.
Es característico de enfermos mentales el disociarse de la realidad. López habla de moral política y se olvida de que su partido también entrega despensas a los militantes. Se olvida también de que en su campaña llegaban camiones llenos de gente obligada a asistir a sus mítines. Habla de moral, pero sólo de una, la que le conviene. Sus acusaciones con respecto a la compra de votos por parte del PRI, lo exhiben como alguien que desea colocarse en un altar de santidad, como una blanca paloma que jamás ha regalado siquiera una despensa para ganar simpatías
Curiosa situación, fue el mismo PRI el que procreó a este proyecto de caudillo que es AMLO, un inculto, taimado e intolerante político que ha intentado dos veces llegar a la Presidencia y que afortunadamente no lo ha logrado. Hoy exige, ordena, la anulación, pero no de todo el proceso electoral, sólo de la parte presidencial; lo demás fue limpio porque el PRD tuvo buenos resultados. Por lo tanto, nos hace saber “respetuosamente” que el IFE está obligado, según su personal visión, a desconocer la elección presidencial para ir a un nuevo proceso electoral, pero ahora sin Peña Nieto.
Una duda, ¿Qué sucederá cuando le digan no al caudillo? ¿Otro plantón en el DF? ¿Autoproclamarse de nuevo “Presidente legítimo”? O quizá algo más drástico, digno de EL cómo Apóstol y Mesías; convocar al pueblo mexicano a levantarse en armas.
AMLO es un problema, y solo tiene dos caminos, recluirse en su famosa quinta o aceptar ayuda médica.
Alejandro Vázquez Cárdenas
























