Al leer el título de esta columna el lector se preguntará cuál puede ser la relación entre opinión pública y Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC´s). Empecemos por las coincidencias: en México los precursores de los estudios de opinión pública y las OSC´s empezaron a trabajar en un régimen autoritario, asistencialista y sin gran competencia electoral, por lo que ambas tuvieron que partir “de cero”. Ambas fueron despertando gradualmente el interés por sus temas de trabajo, ganando la confianza de la gente hacia su labor. Ambas colaboraron con la democratización mexicana y florecieron durante ésta, pasando de ser un par de agencias y organizaciones a decenas. Y ambas cumplen el día de hoy con labores imprescindibles en la vida pública.
Pero no sólo comparten esas coincidencias, sino que guardan una estrecha relación, pues la opinión pública es la tendencia o preferencia, real o estimulada, de una sociedad hacia hechos sociales, políticos, económicos o culturales que le generen interés. Mientras que las OSC´s, como señala Burnstein, tienen la oportunidad de convertirse en portavoz e intermediario de las esferas de poder y la sociedad.
La opinión pública puede ayudar a las OSC´s a conocer su fenómeno de estudio, su “causa”, a profundidad, para encontrar argumentos más efectivos y contribuir a generar estrategias adecuadas para incidir de manera documentada y eficiente en las políticas públicas y en las legislaciones relacionadas.
Recientemente podemos encontrar en México casos en los que la armonía de estudios de opinión pública y OSC´s resultaron en iniciativas que se colocaron en los medios o en la agenda pública. En esta contribución me referiré a dos casos presentados el sábado pasado por la Lic. Belén Gutiérrez Bayardi y la Lic. Angélica Martínez en el Seminario “Planeación Estratégica para las Organizaciones Civiles 2012”, convocado por Polithink @polithinkmx.
El primero de ellos es el uso de información estadística de opinión pública para intentar colocar el tema de la prohibición de corridas de toros en la agenda pública. En abril de 2012, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal tenía pendiente la discusión sobre las corridas de toros en el Distrito Federal. La Asamblea había acordado que en el marco de la última sesión de la legislatura se discutiría dicho tema, razón por la cual, la organización, a favor de los derechos animales, comenzó a trabajar de manera conjunta con la consultoría de opinión pública Dinamia, haciendo encuestas para conocer la opinión sobre el tema entre los capitalinos y usar esa información para, de manera conjunta con algunos legisladores, defender la causa anti taurina en la última sesión de la Asamblea.
La OSC Sin Violencia suponía que la mayoría de la gente en el Distrito Federal estaba en contra de las corridas de toros, suposición que no estaba lejos de la realidad, como corroboraron las encuestas de Dinamia. El resultado de las encuestas fue contundente: del total de los capitalinos, el 69% quería que se prohibieran las corridas de toros, el 14% no sabía, y sólo el 17% estaba en contra de la prohibición. Esta información fue usada por la OSC Sin Violencia para legitimar su causa y aparecer en los encabezados de algunos diarios capitalinos y nacionales.
Al final, por falta de consenso, el tema no fue incluido en el orden del día en la Asamblea; no obstante, las proyecciones numéricas han dotado a la causa anti taurina de argumentos éticos y aritméticos de peso, al mismo tiempo que lograron, en los meses de las encuestas y de publicaciones en prensa, cierta concientización del tema entre los encuestados y la sociedad civil receptora de los artículos. Elementos que serán importantes para aprobar la ley anti taurina la próxima vez que se presente en la Asamblea.
El otro ejemplo es la construcción del Índice de la Sociedad Civil (ISC), un proyecto de acción-investigación encargado de medir el estado de la sociedad civil. La primera versión de la metodología del ISC fue llevada a cabo por CIVICUS con la ayuda de Helmut Anheier y se desarrollo en 1999. Una experiencia piloto inicial de la herramienta fue puesta en práctica en el 2000 en 13 países, incluyendo México. Como producto de los hallazgos que arrojó la evaluación de la experiencia piloto, se revisó el trabajo y se modificó la metodología original. Subsecuentemente, CIVICUS puso en práctica exitosamente la primera fase completa del ISC entre 2003 y 2006 en 53 países.
En México las OSC´s encargadas de medirlo fueron el Centro Mexicano para la Filantropía e Iniciativa Ciudadana para la Promoción al Diálogo. Para alimentar los distintos indicadores, estas organizaciones usaron técnicas cualitativas y cuantitativas para medir la opinión pública. Hicieron una encuesta a 350 organizaciones de sociedad civil seleccionadas aleatoriamente a partir de un directorio de 20,196 organizaciones; entrevistas a 50 actores estratégicos externos (entre los que se encontraban académicos, funcionarios públicos, representantes de organismos internacionales, miembros de sindicatos, representantes de empresas y fundaciones empresariales); una encuesta a 1200 individuos de población abierta con representatividad nacional; ocho talleres regionales, además de un Taller Nacional en la Ciudad de México, que logró reunir a más de 80 representantes de OSC de la república mexicana y más de 20 representantes de gobierno, empresas y academia.
Las técnicas de medición de la opinión pública en este caso fueron importantes para captar las percepciones de la sociedad civil local y regional, y con ello enriquecer los resultados cualitativos del ISC, logrando obtener cifras importantes sobre la Sociedad Civil en México. Pero también para generar un proceso de concientización del estado actual de la sociedad civil en México entre la población participante en los eventos y la opinión pública en general, pues hubo una importante cobertura en medios de comunicación, entrevistas y seguimiento en prensa a las personalidades de la OSC´s que acudieron al Taller Nacional.
Como podemos ver, estos dos ejercicios nos demuestran que si bien a las organizaciones dedicadas a la opinión pública y a las OSC´s les queda aún un largo camino por recorrer en México, pueden recorrerlo trabajando juntas. El conocimiento de la opinión pública es importante para que las OSC´s encuentren respaldo en una sociedad democrática, pues les permite involucrarse en la toma de decisiones para poner un tema en la agenda pública, conseguir aliados estratégicos que impulsen la misma causa (otras OSC, sociedad civil, medios de comunicación, instancias de gobierno, legisladores, empresas, etc.), construir redes de conocimiento y hacer que sus causas tengan prioridad con respecto a otras.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.
Rosa Velia Suárez Sánchez, Investigadora Junior de Dinamia Consultores, empresa dedicada a la investigación social y de opinión pública, es egresada de las Licenciaturas en Política y Administración Pública de El Colegio de México y de Letras Clásicas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Se ha desarrollado profesionalmente como asistente de investigación y asesora de discurso político. Coreo: [email protected]
























