Los medios internacionales dieron amplia difusión a las marchas del domingo, una de las vertientes de continuidad del proceso electoral de 2012. Si bien las declaraciones del PRI para desmentir las acusaciones de fraude y compra de votos continúan apareciendo en un segundo término, la información que circula por el mundo comienza a subrayar la escasez de los contingentes, en comparación con las protestas iniciales luego del 1 de julio.
Hay alusiones a una presunta unificación de diversos grupos, todos ellos participantes en la manifestación en la ciudad de México, que aun así no alcanzó un número mayor a 25 mil personas (conforme a los cálculos más optimistas). El promedio oscila alrededor de 15 mil.
También se dio alguna difusión –no demasiada– al anuncio de Andrés Manuel López Obrador acerca de su Plan Nacional de Defensa de la Democracia y de la Dignidad de México, que a partir de un título grandilocuente y un contenido más bien escuálido, pretende mantener el interés y la actividad de quienes le apoyan, por lo menos hasta el día previo al anuncio del dictamen del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, sobre de la validez de los resultados.
Miles de personas marcharon por el centro de la ciudad de México para protestar por la que llamaron “imposición” del candidato del PRI como próximo Presidente de la República. Una fuente del gobierno de la ciudad –encabezado, no se olvide, por el perredista y hasta donde se sabe, lopezobradorista solidario Marcelo Ebrard–, informó que el número de manifestantes fue de alrededor de 15 mil. ¿Dónde estarán los cientos de miles que invocan los extremistas reunidos en torno a la bandera de la segunda derrota?
La manifestación fue convocada por el movimiento estudiantil #YoSoy132, cada vez más alejado de sus ideales originales; y participaron contingentes de Morena, de la impresentable CNTE y del secuestrado SME, refugio de una mafia sindical de la peor calaña; así como de grupos y grupúsculos profesionales de la protesta, muchos de ellos involucrados en la búsqueda y promoción de objetivos particulares, sin relación alguna con la democracia y el respeto al voto.
Algunos hablaron de un incipiente movimiento nacional que requiere unificación. Con sus filas cada vez más mermadas, parecen destinados a perderse en el limbo de la marginalidad, aun cuando todavía se escuchen proclamas supuestamente revolucionarias. Otros pequeños grupos marcharon en diversas ciudades mexicanas. Me tocó ver a los de Cuernavaca: unas cuantas decenas de reclamantes cansados de vociferar.
Eso sí, los manifestantes llevaban carteles en los que acusaban a Enrique Peña Nieto de fraude electoral; a Televisa, de ser una “fábrica de mentiras” (planteamiento con el que muchos estamos de acuerdo, si bien diferimos en algunos enfoques) y a las autoridades electorales, de no cumplir con su deber o, de plano, de estar “vendidas” al supuesto mecanismo de la imposición.
La línea dictada por López Obrador es el argumento principal de quienes se han sumado a la demanda de anulación de los resultados de la elección presidencial: que el PRI ganó mediante la compra de votos y un gasto superior al permitido por la ley electoral, en el cual se incluyeron pagos a los principales medios, como Televisa, a cambio de una cobertura informativa favorable.
Independientemente de los aspectos que ameritan un esclarecimiento cabal, con el fin de que se despejen las dudas y se ponga fin a las especulaciones, el PRI ha rechazado de manera tajante las acusaciones. Además de responder que López Obrador ha construido su alegato “por medio de mentiras”, reitera que no existen pruebas fehacientes que sustenten los cargos enunciados. Y tiene razón.
Los videos argumentativos, los ejercicios de imaginación, las publicaciones en las redes sociales, las invocaciones de presuntos científicos capaces de probar una inexistente manipulación en al conteo de los votos, tendrán que ser desechados por el Tribunal Electoral. Hasta el momento, pese a la decisión del PAN de sumarse a la estridencia lopezobradorista, las evidencias siguen ausentes.
En contrapartida, el líder nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, exigió al IFE que acelere la investigación contra la asociación Honestidad Valiente, de López Obrador, por el presunto manejo ilícito de mil 200 millones de pesos canalizados a la campaña. En un comunicado que leyó en conferencia de prensa el lunes, Coldwell sostuvo que el manejo de recursos fue ilegal y se hizo a través de triangulaciones en la que participaron Honestidad Valiente y Austeridad Republicana.
La denuncia, presentada originalmente el 8 de julio, se perdió en el tráfago de la estridencia mediática en torno a las acusaciones contra el PRI y Peña Nieto. Ahora los priístas exigen que el tema sea abordado por el Consejo General del IFE en su sesión del próximo jueves. Conforme al comunicado que leyó Coldwell, López Obrador incurrió en por lo menos tres delitos, entre ellos fraude a la Ley Electoral, violación a los topes de los gastos de campaña, vía triangulación de recursos; y desvío de fondos públicos de instancias gubernamentales encabezadas o controladas por militantes de los partidos que apoyan al candidato derrotado.
López Obrador descartó el fin de semana los bloqueos en las calles y los campamentos de protesta, como los que instalaron sus seguidores para rechazar su derrota en 2006. Dijo que convocará a grandes mítines y apelará a todos los recursos legales antes de la fecha límite del 6 de septiembre, cuando el Tribunal Electoral debe fallar sobre la validez de los resultados. Al menos hasta entonces, se apegará al mencionado Plan Nacional de Defensa de la Democracia y la Dignidad de México y llevará a cabo mítines el 29 de julio y el 5 de agosto, así como eventos artísticos y acciones de concientización.
Después… será fiel a su espejo diario, desafortunadamente.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.
Periodista y escritor. Licenciado en Ciencias y Técnicas de la Comunicación por la Universidad del Valle de Atemajac, en Guadalajara, Jal. Ha sido reportero, jefe de sección, jefe de información, jefe de redacción, subdirector y director de diarios y revistas, así como colaborador y conductor de programas en radio y televisión, guionista, productor y director de videodocumentales. Enviado especial y corresponsal de guerra en más de 30 países. Editorialista de Excélsior. Presidente del Círculo Latinoamericanos de Estudios Internacionales (CLAEI). Más información: http://claei.org.mx
























