Desde hace ya tiempo, algunos de los que han gobernado España y otros que han tenido la oportunidad de ser representantes de sus países en América Latina, están desesperados intentando eliminar a gobernantes que tengan una pinta de izquierdistas. No toleran a estadistas como los jefes de gobierno los hermanos Fidel y Raúl en cuba, y menos al actual presidente de Venezuela.
Emisarios de España y de la misma América del muy al Norte, buscan desesperada e impacientemente fulminar a gobiernos similares al Brasil de Lula o de la Argentina Cristina y más prefieren a los Macri, a los Peña, despreciando siempre a los Maduro de Venezuela o a Evo Morales, de Bolivia, o al reciente de Ecuador Lenín Moreno.
El Almagro junto con Felipe González son realmente una amenaza para la democracia por intervencionistas y mandaderos. Por eso debiera preocuparnos a todos los latinoamericanos las presiones que del poder económico y político emanan y que van dirigidos hacía quienes en América Latina buscan andar su propio camino y separarse de estos nefastos servidores del capitalismo internacional.
Con el auxilio de los más poderosos, desesperadamente quieren terminar con los Lula da Silva, así como terminaron con Allende para dejar a los Pinochet soldados del capitalismo. Bien sabemos que toda la América Latina posee enormes riquezas naturales renovables y no, que harían felices si las tuvieran gente como Trump o como los muchos dictadores que lastimosamente ha tenido nuestra América.
El capitalismo norteamericano, buscó inútilmente acabar con Fidel Castro y ahora quieren obstaculizar el regreso de Lula de Silva y a ponerle un suplente a Nicolás Maduro.
Ya el mozo Almagro tiene las instrucciones y la ruta a seguir, por eso no es casual su intervención en los asuntos venezolanos recientes. De allí salieron los cañonazos y las descargas periodísticas de de obuses y granadas, provenientes principalmente de la OEA, del gallego José Luis González, ex de España, y de su paisano Luis Almagro, más algunos voluntarios del gobierno de México, que han lanzado, específicamente sobre Maduro, una descarga colosal de obuses tratando de “impulsar la supuesta democracia con la que ellos, dicen,gobernar.
En México, quienes dirigen tal ataque o se solidarizan con la mafia de la OEA, en medio de la penumbra de casi cinco años, no han salido de sus graves y lastimosas equivocaciones administrativas y menos políticas, que han sido de verdadero desastre. Ante la América Latina, el gobierno mexicano (o más bien los capitalistas mexicanos) sujetos súbditos de la Organización de los Estados Americanos, lanza en ristre, se desboca contra el gobierno de Venezuela, justamente cuando el Tribunal Supremo de Justicia del país centro americano asumió las funciones de la Asamblea Nacional Venezolana, debido a la violación de los principios y de las normas constitucionales por parte precisamente de esa mayoría que conforma el Poder Legislativo Venezolano.
El Poder Judicial Venezolano, tuvo que realizar esa medida a efecto de evitar problemas superiores. Los legisladores de oposición provocaron con apoyo del imperialismo la intervención expedita de la Corte, las funciones legislativas fueron si suspendidas por pocos días, pero rápida y afortunadamente, restauradas.
Cabe indicar que desde siempre y en cualquier oportunidad que se les presenta, la Organización de Estados Americanos, ha buscado inmiscuirse arbitraria e indebidamente en los asuntos internos de nuestros, utilizando a muñecos como a los actuales dirigentes d e Argentina y de Brasil, que sumó, en años pasados en México, al famoso por la sublime frase del ¡Nomas comes y te vas!. El lector fácilmente se acordará quien la inmortalizó.
Afortunadamente ha sido noticia internacional que la intervención de la Corte Venezolana, se debió a la desobediencia de la propia Cámara de Diputados, al no acatar la sentencia de la Corte de cancelar a “tres diputados” acusados de haber comprado los votos que los hicieron llegar a esa Cámara.
























