“No basta con tener la posición de liderazgo, también es importante saber asumir el papel de líder”, Mike Myatt en Hacking Leadership
- Don Antonio Sebastián de Toledo, virrey de la Nueva España, desafió a la Corona prohibiendo la entrada de gente de color al virreinato durante la década de 1660. Su argumento en cuanto a la dificultad de manejar a esta casta junto con los indígenas residentes fue desoído por la Corona española, por lo que fue destituido de su cargo, esencialmente por el impacto económico, social y comercial de su iniciativa. España, un país que había privilegiado la inmigración por décadas, no lo consideró como un líder congruente con los ideales prevalentes. ¿Existe un lado obscuro del liderazgo? Se conoce como “liderazgo por terror” o “liderazgo de miedo”.
- El líder debe generar una respuesta emocional en sus seguidores. Moisés, Churchill, Martin Luther King Jr. persuadieron a sus seguidores enarbolando un Dios colérico, el temor a un conflicto bélico, el miedo a un enemigo violento en casa. No obstante, la naturaleza de las emociones involucradas es fundamental. Los grandes líderes históricos utilizaron todo el espectro emocional, pero con un denominador común: la confianza.
- Los personajes que profesan un liderazgo de miedo se identifican con cierta facilidad: no saben sonreír –nunca se ven felices– y evaden un lenguaje no verbal positivo. En general no son buenos comunicadores, porque frecuentemente acuden a las altisonancias, amenazas y expresiones emocionales descontroladas.
- De la misma manera, su inseguridad les evita aprender de otros y respetar opiniones de terceros que difieren de las suyas. Por tanto, provocan en muchos de sus seguidores baja autoestima y confianza en sí mismos, debido a las constantes manifestaciones unilaterales de incapacidad y falta de talento: son maestros en encontrar los errores de las demás personas y ciegos ante los propios. En otras arenas, frecuentemente provienen o encabezan familias disfuncionales y desunidas, porque en todo momento se sienten más confortables en ambientes hostiles e intimidatorios. Esto los convierte en seres solitarios hasta para celebrar sus éxitos.
- Sin embargo, el liderazgo por terror es frecuentemente inestable y efímero. Estos personajes dejan de ser líderes en la medida que el medio se vuelca hacia ellos. Sus características singulares generan un desequilibrio social que se revierte desafiando su posición de autoridad.
- La sabiduría convencional nos indica que los tiempos de liderar por miedo, con órdenes absolutas y control desmedido, han terminado. En la empresa predominan ahora sagaces colaboradores; en la sociedad, ciudadanos responsables. El virrey Sebastián de Toledo no entendió a tiempo que en el Siglo XVII el liderazgo por terror tampoco era procedente ni tolerado.
























