maldonado

Tangible , cierta, verdadera, palpable, perceptible, notoria, evidente, es la guerra que decía Calderón que no era guerra y que ahora se libra intensamente en México entre el gobierno y las diferentes asociaciones delictivas relacionadas con el tráfico de estupefacientes. Los estados que se destacan en este conflicto son Nuevo León, Veracruz, Zacatecas, San Luis Potosí, Michoacán,  Chihuahua, Sinaloa, Guerrero, sólo por mencionar algunos que, sin dar cuartel alguno, las organizaciones señaladas, hacen frente al ejército y a la policía federal.

Los muertos hasta la fecha son innumerables y sobrepasan los que han tenido en el continente asiático países en guerra como Irak (que fue invadido por los Espantados Unidos), la Libia de Muammar al Gaddafi, o en lugares como Afganistán, y que nos muestran que en México este conflicto no terminará con la instalación del nuevo gobierno y que, por lo contrario, poco a poco ira creciendo en mayor intensidad.

En la semana anterior, lamentablemente uno de estos escenarios guerreros fue en nuestro Estado (Apatzingán, Nueva Italia, Parácuaro) con un saldo negativo para las fuerzas federales, pues en el enfrentamiento casi una decena de sus elementos perdieron la vida y un sinnúmero de vehículos fueron incendiados e incluso, más de un hospital fue baleado. La batalla, con la policía federal fue  “al tú por tú “según nos relata con atingencia en las páginas de nuestro periódico, Antonio Ramos Tafolla.

Desde mi punto de vista, el conflicto que padecemos sólo terminará con la despenalización del consumo y comercio de las drogas que durante muchos años se ha venido dando en nuestro país, si no con la autorización legal de las mismas si con la complacencia de los diferentes gobiernos de la República. ¡Estoy cierto que no haya otro camino!

Recientemente, países como el de Guatemala (marzo de 2012) han tenido el interés de estudiar la factibilidad de regular el comercio de drogas y una posibilidad es  la de despenalizar su consumo de las drogas. Los países centroamericanos, en principio están de acuerdo en esa medida y poder así dar solución definitiva al grave problema que ocasiona, no el consumo de las drogas, sino la criminalización que se ha provocado por la penalización de las mismas..

Por otra parte, el gobierno Uruguayo públicamente manifestó su interés de que en esa República el Estado “asuma el control de la producción y la distribución de la mariguana con el argumento de que el consumidor de esa droga está cayendo en la pasta base de la cocaína al tener que acudir al mismo lugar a comprarla en el mercado clandestino”

Curiosamente quienes se oponen a la propuesta de despenalización, son los países más poderosos y consumidores de las diferentes sustancias estimulantes, en especial nuestros “¿buenos vecinos?”.

Es importante mencionar que nunca la Organización de las Naciones Unidas ha alertado sobre el gran comercio ilegal de armas que les reditúa a los siete grandes países constructores de las mismas, los cientos de miles de millones de dólares como ganancia de este comercio, pero sí amenaza que “si el estado Uruguayo continúa con su propuesta de despenalizar la producción y distribución de la marihuana, estaría provocando una grave violación de la Convención Única de Naciones Unidas sobre Estupefacientes.

Cabe señalar que esta Convención contra el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias sicotrópicas  que se celebró en el año de 1988, señaló supuestos “grandes riesgos para la humanidad  por el comercio ilegal e internacional de las drogas. En uno de sus postulados indica que como NN. UU. Están “Profundamente preocupadas por la magnitud y la tendencia creciente de la producción, la demanda y el tráfico ilícitos de estupefacientes y sustancias sicotrópicas, que representan una grave amenaza para la salud y el bienestar de los seres humanos, pues menoscaban las bases económicas, culturales y políticas de la sociedad”

Afirma la ONU que por considerar “que el tráfico ilícito genera considerables rendimientos financieros y grandes fortunas, que permiten a las organizaciones delictivas transnacionales invadir, contaminar y corromper las estructuras de la administración pública, las actividades comerciales y financieras lícitas y la sociedad a todos sus niveles”, están decididos a “privar a las personas dedicadas al tráfico ilícito del producto de sus actividades delictivas y eliminar así su principal incentivo para tal actividad, etc.”, pero nunca hacen señalamiento al gran comercio que hay de las armas destructoras que le generan a los países que controlan la ONU, Grandes ganancias.

Finalmente afirmo que la “penalización” de las drogas ha provocado un fuerte contrabando de armas de alto calibre y un beneficio de miles de millones de dólares para los fabricantes de armamento, mismas que controlan a la propia Organización de las Naciones Unidas.