Desaceleración económica, altas tasas de desempleo, bajas tasas de interés y otros indicadores que nos avisan de una crisis económica que inició en los Estados Unidos, se contagió a la Unión Europea y ahora amenaza al gran Dragón. A pesar de lo anterior, existen empresas que siguen cantando bajo la lluvia porque han aprendido a conocer su entorno y ven estas situaciones como una oportunidad para el crecimiento. Toman conciencia de su verdadero negocio y se han enfocado en reforzar sus procesos clave, son creativos y se arriesgan con soluciones que van más allá de todo lo antes hecho por sus competidores. Si bien es cierto que no existe una receta secreta para posicionarse en la mente cambiante y caprichosa del cliente, sí debe existir un ingrediente secreto del éxito. ¿Por qué hemos de limitarnos para desarrollar solo una visión y una misión, si además tenemos en nuestras manos los ingredientes necesarios que le añadirán pasión a cada acción?

Ese ingrediente secreto es lo que ha llevado a la cúspide a múltiples empresas que han aprendido a conversar con su entorno para crear ideas que mandan. Se llama liderazgo y es el que ha hecho que en tiempos de crisis las empresas no sólo sobrevivan sino que además marquen el ritmo al que se deben realizar los negocios.


 

Hace algunos años, leí un artículo en la revista Gestión de Negocios, que cada año elige a las empresas líderes en un proceso muy transparente. En ese artículo se mencionan los hallazgos que ellos consideran distinguen a las empresas líderes de las que no lo son, en un modelo conocido como El Modelo de las Siete Palancas:

1.1. Atención a clientes

a) Utilización de tecnología

b) Innovación en estrategia y métodos de atención

c) Satisfacción a clientes

1.2. Finanzas

a) Rentabilidad

b) Transparencia en operaciones

c) Credibilidad de información

1.3. Imagen

a) Reconocimiento del mercado

b) Prácticas de negocios reconocidas por la industria

1.4. Operaciones

a) Actualización tecnológica en los procesos

b) Utilización eficiente de recursos en los procesos

c) Eficiencia logística

1.5. Productos y servicios

a) Calidad en el producto ofrecido

b) Desarrollo de productos innovadores

c) Precio justo

d) Cumplimiento de las exigencias del mercado

1.6. Recursos humanos

a) Atracción de personal de talento

b) Esquemas de compensación y beneficios

c) Capacitación y desarrollo

d) Reconocimiento no monetario a sus empleados

1.7. Responsabilidad social

a) Apoyo a causas sociales

b) Conciencia ecológica

Por lo que se puede apreciar, cada empresa que aspire al liderazgo deberá desarrollar políticas de acción para cada una de las áreas de operación y cumplirlas minuciosamente, ya que sin importar el giro de ésta, es prioritario añadirle valor a la cadena de producción del bien o servicio de que se trate. Desarrollar sus prioridades estratégicas con la dirección de un líder que cuente con visión contundente e inspiradora que provea dirección a la empresa día con día y le indique el rumbo a seguir en situaciones adversas así como la importancia de promover en los empleados el “contrato psicológico” a través de beneficios más allá de los que marca la ley y retribuciones no económicas alineadas con el plan de ingresos de la empresa.

Es más que evidente que la cultura de negocios se está globalizando y esto significa que lo que ocurrirá mañana en China nos afectará de forma indefinida, pero también implica la responsabilidad de desarrollar una visión amplia para implementar medidas que mitiguen el impacto de la crisis. Esto hace la diferencia entre una empresa que subsiste y una empresa líder. La empresa líder, además de desarrollar su visión, inyecta grandes dosis de pasión a la acción para desarrollar sus propias ideas y convertirlas en ideas que mandan.

Y lo más admirable de esto, es que podemos traducirlo al terreno personal y empezar por nosotros mismos y quien dice que no, dentro de poco también nosotros estaremos dictando las ideas que mandan.