vi

El pasado 22 de agosto se celebró en Morelia la cuarta reunión de trabajo para la integración del Consejo Económico y Social (CES) de la Región Centro-Occidente del país. A la misma asistieron representantes de los estados de Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Jalisco, Nayarit, Querétaro, San Luis Potosí, Zacatecas y, desde luego, de Michoacán, entidad anfitriona en esta ocasión.

La iniciativa para conformar el CES regional la lanzó hace algunos meses el presidente del CES de Jalisco, el empresario tapatío Enrique Michel, a partir del éxito que han tenido los trabajos de ese órgano de participación ciudadana en su entidad, así como de la idea de que la conformación de una instancia regional pudiera contribuir a una mejor coordinación de esfuerzos y aprovechamiento de sinergias entre las entidades que geográficamente conforman la región, para atender sus prioridades de desarrollo y resolver limitaciones que las afectan en su conjunto.

La propuesta se sustenta a partir de una serie de consideraciones: la región Centro-Occidente del país es una de las más densamente pobladas; cuenta con importantes polos de desarrollo como las ciudades de Guadalajara, Aguascalientes, Querétaro y León, sólo por mencionar algunas; dos de los puertos marítimos más importantes a nivel nacional: Lázaro Cárdenas y Manzanillo; ejes carreteros como la supercarretera México-Guadalajara, y sus troncales hacia el noroeste y el centro del país, la Lázaro Cárdenas-Morelia-Salamanca, la Querétaro-San Luis Potosí-Monterrey, la red ferroviaria Lázaro Cárdenas-Kansas City, un número importante de universidades y centros de investigación, recursos humanos calificados y un potencial de desarrollo importantísimo, dada la presencia de abundantes recursos estratégicos para el desarrollo nacional. El aprovechamiento de los mismos, a partir de una planeación eficiente y la generación de sinergias regionales, podrían impulsar la competitividad regional y contribuir a elevar los niveles de desarrollo de todas y cada una de las entidades de la zona Centro-Occidente del país.

Los consejos económicos y sociales se integran regularmente con representantes de las organizaciones productivas, gremiales, sociales y ciudadanas, de académicos e investigadores, universitarios, más representativas de la sociedad. Se han venido multiplicando en todas las latitudes a partir de la cada vez mayor demanda de la población por participar en la construcción de propuestas de políticas públicas y programas de desarrollo, tanto a nivel local, como estatal y regional.

Este tipo de experiencias son una realidad en todas las democracias europeas, en las que se han constituido en vasos comunicantes entre la sociedad organizada y los parlamentos, representantes formales de la sociedad de esas naciones, contribuyendo a dar voz a la ciudadanía y otorgando legitimidad a las decisiones impulsadas desde los respectivos gobiernos.

En el caso de naciones latinoamericanas durante las últimas décadas se han venido constituyendo cada día más esfuerzos de esta naturaleza. Existen ya consejos económicos y sociales en varios países centroamericanos, República Dominicana y Brasil, y hay iniciativas de ley para constituirlos en Venezuela, Panamá, Argentina y en nuestro país, que aún no han prosperado por diversos motivos.

Tal vez la experiencia más exitosa en Latinoamérica es la de Brasil, cuyo CES fue creado a convocatoria de Luis Inacio Lula da Silva, cuando llegó a la presidencia de esa nación sudamericana. El CES de Brasil fue un instrumento fundamental para el análisis y discusión de las reformas estructurales propuestas e implementadas por el gobierno encabezado por Lula para lograr avances importantísimos en materia de desarrollo económico y social de Brasil.

En México se han constituido ya consejos económicos y sociales en Tlaxcala, Jalisco y el Distrito Federal, siendo los más exitosos los de las últimas dos entidades. En el caso de Michoacán, se aprobó en diciembre pasado la Ley del Consejo Económico y Social de Michoacán y sólo está pendiente la designación de su primera asamblea por parte del Congreso local.

Sería de esperarse que tanto la instalación del CES de Michoacán, como el CES de la región Centro-Occidente del país sean una realidad en los meses por venir. Su implementación y operación vendrían a materializar un importante mecanismo de democracia participativa, demandado cada día más por la ciudadanía, y a contribuir a la atención de muchos retos y problemas que atañen a la sociedad local y regional, respectivamente, y que requieren de la participación del conjunto de la sociedad para atenderse en forma más ágil y eficiente.