“Cuando se tiene miedo, no se hace uno alcalde” afirma, con gran sabiduría, el escritor italiano G. Guareschi en su libro “Un mundo pequeño”. Herman Hesse, escritor alemán, Premio Nobel de literatura en 1946, hablando sobre el miedo sostiene en “Demian” “Cuando se tiene miedo a alguien es porque se le ha dado poder sobre uno”.
Pero, ¿Qué es el miedo? Se trata de una alteración del ánimo que produce angustia ante un peligro o un eventual perjuicio, ya sea producto de la imaginación o propio de la realidad. El concepto también se utiliza para nombrar al rechazo o aversión que siente un individuo a que le pase algo malo u opuesto a lo que pretende para sí mismo y para sus seres queridos.
El miedo paraliza, hay una interrupción súbita del proceso de racionalización. Lo primero que sucede cuando sentimos miedo es que disminuye o se pierde la capacidad de racionalizar correctamente. Cuando surge el miedo y no se tiene ni la capacidad ni el entrenamiento suficiente se detienen los procesos de racionalización. El individuo (o funcionario) menos preparado se queda sin condiciones para hacer nada; ni pensar, ni sentir, ni actuar; se paraliza, como un ratón frente a una serpiente.
El miedo es un mal consejero; ceder ante el medio es abdicar de todo raciocinio, situación inadecuada en la vida de un ciudadano común, pero altamente indeseable si ese ciudadano tiene un puesto de responsabilidad que por alguna razón el mismo busco y acepto.
En México en lo general, y en algunos estados en lo particular, como Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán existe desde hace tiempo un gran problema, con nombre y apellido, y se llama Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE, funesta y perjudicial estructura que ha arruinado, al parecer definitivamente, la calidad de la educación de generaciones enteras de niños.
Ha sido apenas en fechas reciente que por fin las autoridades federales se han decidido a enfrentar y controlar a esta nociva organización, que solo busca mantener irracionales privilegios y sinecuras, por medio de una reforma educativa. Obviamente eso ha provocado el total rechazo de los “maestros” al ver afectados sus criminales “derechos” y por lo tanto han hecho cualquier cantidad de protestas, casi todas violentas, para intentar revertir la reforma educativa. En su desesperación han recurrido a todos los medios, casi siempre ilícitos, muchos perfectamente tipificados como delitos como el secuestro de funcionarios, robo y destrucción de propiedades particulares y publicas, amenazas, golpes más un largo etcétera. En Michoacán han sido apoyados en esta aventura por algunos amanuenses de escaso intelecto y nula dignidad.
Han contado, hasta el momento, con el miedo de las autoridades, miedo disfrazado de “prudencia”, pero miedo a fin de cuentas.
Los “maestros” delinquen, las autoridades estatales observan; ocasionalmente impiden un bloqueo de una vialidad primaria, y eso solo los últimos días.
Existen, es sabido, una gran cantidad de órdenes de aprehensión vigentes en contra de muchos “lideres” de la CNTE, órdenes que, salvo en el caso de la sección 22 de Oaxaca donde se cumplen a cuentagotas, duermen el sueño de los justos. Se ha tolerado, hasta la ignominia, las criminales acciones de esta organización, sobre todo en Michoacán Guerrero y Chiapas, donde tienen importante presencia; los “maestros” y sus esbirros “normalistas” han quemado vehículos, instalaciones, secuestrado autobuses, saqueado desde grandes negociaciones para robar electrónicos hasta pequeños negocios para robar papas fritas y refrescos; todo ante la temerosa mirada de las “autoridades” que juraron “Cumplir y hacer cumplir la constitución” y de pilón cobran (y muy bien) por ello.
¿Por qué el miedo de las autoridades? ¿Temen que se arruine su dudoso futuro político? ¿Qué sean calificados como represores? ¿O será simple cobardía? ¿Estarán todos bajo tratamiento con antiandrogenos? La verdad, por donde se vea, es que incumplen lo que juraron cumplir. Y los ciudadanos, los emisores de los votos, tienen memoria; ya lo vimos estas pasadas elecciones; le pasaron la factura a los corruptos. Mañana le pasaran la factura a los cobardes.
























