Al momento de redactar estas líneas, en medio de una vorágine electoral sin precedentes y desconociendo todavía los resultados preliminares de las elecciones, considero que el instituto político más beneficiado lo será el Partido Revolucionario Institucional; desde luego, no porque sea el mejor partido, sino porque detrás de éste existe una fuerza económica monumental, cuyos grandes intereses no pueden ser puestos en peligro.
Por el contrario, las argucias para hacer que el PRI gane, son muchas y quienes gobiernan atrás del trono, están dispuestos a ganar a toda costa, sin que les importen principios, ni leyes, ni menos el dinero que puedan gastar para asegurar privilegios, de tal manera que los súbditos a su servicio, tal como ha sucedido en los últimos sexenios, siempre estarán dispuestos a arrodillarse ante el poder económico.
Aun cuando puedan admitir una, dos o hasta tres derrotas en las entidades estatales en las se renovará el Poder Ejecutivo, del proceso electoral reciente, narrarán a través de los medios de comunicación a sus servicio, que en éstas elecciones hubo siempre ¡transparencia y rectitud! Algunas migajas dejarán para otros partidos que se dicen oposición política, mismas que serán repartidas entre las alianzas convencionales, que no se entienden, como las formalizadas entre Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática, mismo que dejó de ser revolucionario para ser dirigido por en distinguido ex miembro importantísimo del Partido Revolu-cionario Institucional.
En medio de esta vorágine electoral, que le cuesta miles de millones de pesos a los mexicanos, el país entero, con sus excepciones como toda regla, se debate en una ola criminal de enormes dimensiones que no termina nunca y que tiene al ciudadano común contra la pared y que no ignora que en el país se ha insertado una corrupción política y económica generalizada, que empuja a la ciudadanía a no creer ni en los gobiernos estatales y mucho menos en el Nacional, que recurrentemente en diferentes sexenios se ha robado la Presidencia de la República.
El lamentable proceder de las autoridades nacionales De Facto, de las que comúnmente los mexicanos nos pitorreamos, precisamente por su falsedad y deslegitimación y porque sin necesidad alguna más, salvo por su ambición desmedida, pues ya son “millonetas”, continúan atesorando mas y mayores recursos económicos sin sentirse satisfechos de sus hazañas.
México, siendo un país privilegiado por la naturaleza, que es muy rico en todos sentidos pero que inversamente a sus características, concentra una enorme población de pobres, que manifiestan constantemente su malestar, ya dejando de votar, ya pitorreándose de sus autoridades, mismas que ya no saben ni como apagar esos incendios de inconformidad social continua en todo el territorio nacional.
Por lo antes descrito, que ha conducido a la población en lo general a abstenerse de votar masivamente, creo que el partido en el poder se hará de la mayoría de las gubernaturas en juego; que por ese efecto continuará con su política de corrupción e impunidad y se esforzará continua y prepotentemente de convencer, con el garrote en la mano y el despido laboral, a quienes se opongan a sus medidas y a sus reformas educativas.
Para el Gobierno, lo más fácil es “madrear” a los ciudadanos olvidando principios y conductas como la del epónimo héroe Melchor Ocampo, quien indicaba que, cito: “¡Es hablándonos y no matándonos, como debemos entendernos! .
El gobierno pues, se olvida de los principios y actitudes dictatoriales para resaltar conductas como las del simplón Nuño, sobre todo en estos días memorables en los que las figuras de héroes como la del insigne oriundo de Pomoca se agrandan, precisamente por su inteligencia y voluntad de servir a nuestro país.
























