“Sepan los vasallos de Su Majestad el Rey de España, que nacieron para callar y obedecer y no para discurrir ni opinar sobre los altos asuntos del Gobierno”.
Marqués de Croix Virrey de la Nueva España 1767.

Aclaración. El presente artículo fue escrito en el año de 2007, a propósito de un inopinado e intempestivo canje de placas ordenado por el entonces Virrey del Michoacán, el Camarada Lázaro Cárdenas Batel, personaje de no muy grata memoria. Con motivo del nuevo canje de placas, este ahora ordenado por el actual Virrey C. Silvano Aureoles Conejo, el mismo que con su proclama de un “nuevo comienzo” se ha encargado de fastidiar la economía de los automovilistas michoacanos, rescato este articulo, al cual solo le modifico las referencias cronológicas para dejarlo tal y como salió, pues sus argumentos y las conclusiones son las mismas ahora que en ese año. Recuerden, “Pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla”; no se ocupa una bola de cristal para afirmar que, en este momento, decenas de miles de votantes se han arrepentido del sentido de su voto.

-Es altamente improbable que exista persona alguna que, por su propio gusto y con entusiasta convicción esté dispuesta a pagar alegre y espontáneamente la catarata de impuestos que las honorables autoridades deciden implementar para exaccionar a los ciudadanos de cualquier país. Esto pasa en Inglaterra, Alemania, Suecia y los Estados Unidos, países todos del primer mundo y en donde la tradición y cultura cívica de sus habitantes les permite investigar, supervisar y fiscalizar el destino final de sus impuestos. En el caso concreto de México, donde lo común durante los mas de 70 años de dictadura priísta fue la opacidad informativa o de plano la nula posibilidad de, ya no digamos fiscalizar, sino simplemente saber en que se gastaban nuestros impuestos, el pago de los mismos ha sido siempre visto como una imposición agresiva, como una exacción o de plano como un robo. Como resultado de esto el mexicano ha sido y es terriblemente desconfiado a la hora de pagar impuestos pues a pesar de la propaganda gubernamental el ciudadano común percibe que el destino de sus dineros no tiene aún la transparencia que debiera.

Viene a cuento esto por la reciente decisión del ejecutivo estatal de solicitar un reemplacamiento al más de un millón de automóviles y camiones que existen el Michoacán. Solicitud atendida comedida y puntualmente por los “honorables” diputados locales que, con las entendibles limitaciones de su lenguaje justifican y defienden esta medida.

Las explicaciones que dan los funcionarios son realmente insultantes para cualquier persona de inteligencia media; dan la impresión de que tratan con niños de primaria o débiles mentales. El argumento de que no existe un padrón confiable y que se encuentran inmersos en la ignorancia e inoperancia a causa de los movimientos que diariamente se hacen por compraventa de automóviles, por la existencia de los autos chocolate que tranquilamente circulan sin que nadie los moleste, por los movimientos normales de cambios de residencia de los usuarios, por las bajas de las unidades efectuadas por diversas razones y que todo eso se solucionará mágicamente con el reemplacamiento es una mentira del tamaño del mundo. Estas autoridades son inoperantes y sobre todo están desfasados simplemente por que son ineficientes y torpes, y eso no se les va a quitar reemplacando carros. Esa es la incomoda verdad.

Fuentes cercanas al Ejecutivo estatal afirman que con el fin de lograr la aprobación por parte de los muy honorables diputados de los diversos partidos fue destinada y utilizada una partida mas que millonaria. ¿Será? Ahora hay que reponer ese dinero. ¿Quién lo va a pagar? Fácil, los que tengan automóviles-

Conclusión: ¿Los diputados representan a sus votantes?, no, definitivamente no. ¿A los diputados les interesa la opinión de sus votantes?, para nada. ¿Tenemos un “gobierno diferente”?, eso Ud. lo decidirá. Para mí que estamos igual o peor.

Alejandro Vázquez Cárdenas
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