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Antes que comience a escribir la columna, quiero recordar una promesa incumplida de mi parte. La hice hace ya casi un año, ante la muerte del mejor periodista que ha tenido México: Miguel Ángel Granados Chapa.

 En ese entonces, prometí escribir una columna diaria, para intentar -como lo han intentado muchos- llenar el enorme espacio que dejó el señor. ¡Ah! ¡pero que difícil es llenarlo!. Se requiere, para empezar, una gran disciplina de escribir todos los días, casi sin falta, como lo hizo el Maestro Granados Chapa durante tantos años.

 Se requiere una transformación mental para poder absorber tantos temas que están en el aire y que incumben a la relación entre la sociedad y el gobierno, misma que los analistas estamos obligados a interpretar.

 Se necesita una gran capacidad hepática, sí, de hígado, para aguantar tantos sinsabores y disgustos que tiene uno que soportar ante tantas injusticias cometidas por los poderes que manejan este país.
 

Como requisito fundamental, se solicita tener un par bien puesto, para no mostrar el temor que se tiene de que te maten o de que te censuren, de la forma que más les convenga a quienes no les favorece tu trabajo.

Granados Chapa falleció el 16 de octubre de 2011. Pronto, ante la cercanía de dicha fecha, los fariseos de la palabra escrita, plasmados en artículos publicados en diarios locales y nacionales, se llenarán la boca nombrando al Maestro del periodismo mexicano. Así como se llenaron miles de páginas con su nombre cuando recién sucedió su deceso.
 

Nos intentarán llenar la memoria con adjetivos calificativos, y con alabanzas, aunque con sus hechos y actitudes deshonren y corrompan diariamente el buen oficio que Granados Chapa les enseñó: un ejercicio de dignidad y de honestidad.
 

Ante todo esto, iré al título del artículo que anuncié:

 Debo confesar que me encanta la serie de televisión colombiana “El cartel de los sapos”. La descubrí en ese canal de Televisa de mala muerte llamado “Unicable”. Sí, con el “Cartel” tuve necesariamente que ver un canal de Televisa. Además son ellos los únicos que la distribuyen en DVD. Ni modo.

 No he leído el libro, pero espero comprarlo pronto, así como también deseo ver la película que se estrenará próximamente, y que es una de las pre nominadas a la categoría de mejor película extranjera en los premios Oscar. Contará con las participaciones de actores mexicanos como Kuno Becker y Adriana Barraza (Amores Perros y Babel de González Iñárritu).
 
“El Cartel” es una serie basada en hechos reales, narrados en el libro escrito por Andrés López, quien desde muy joven -16 años de edad- se adentró en el mundo del narcotráfico y sobrevivió a la guerra que surgió con la captura, y posterior muerte del capo Pablo Escobar.

 Para no hacerles el cuento largo, el cartel de Medellín, que controlaba Escobar, se debilitó con su muerte, y esto dio pie a que surgieran varios carteles, entre ellos el del Pacífico y el del Valle.

 Al del Pacífico pertenecía Andrés López, alias el “Florecita” (en la serie es “El Fresita”), quién comienza narrando el pacto que realizaron los capos contrarios a Escobar para asesinarlo. En un mundo lleno de traiciones y bajezas, los narcotraficantes se alían con quién sea necesario, no importando si tengan que hacerlo con la policía, el ejército o el gobierno, total, lo que se encuentra en juego es su pellejo.

 “A rey muerto, rey puesto”, es la premisa utilizada por los narcotraficantes para justificar los asesinatos entre ellos mismos, entre los jefes, en una vida en la que los narcos se la pasan cuidando la propia espalda, por que no existe la lealtad y lo que predomina en el negocio es la ambición sin medida.

 Cuando se ven perdidos, no les queda más remedio que convertirse en “sapos”. En soplones que tienen que vender información al gobierno de los Estados Unidos, sobre la operación, la jerarquía, el organigrama, las ubicaciones, y todo lo que tenga que ver con el negocio de la droga.
 
Y la corrupción permea todas las esferas, nada se salva. La serie nos muestra una agencia anti narcóticos estadunidense (DEA), totalmente viciada y con métodos que no se atañen para nada a la legalidad. Nos muestra, lo que siempre hemos sabido, la complicidad entre los gobiernos –latinoamericanos y gringos- para continuar una falsa “guerra” contra los narcotraficantes, cuando el consumo se da allá en el norte del continente.

 Es irremediable la comparación con la situación mexicana. El gobierno y los medios de comunicación, a su disposición y servicio, nos quieren hacer creer que existen fracturas al interior de los grandes carteles nacionales. Se manejan muchas versiones de que el Gobierno Federal está con tal o cual cartel, y en contra de otro.

 Lo cierto es que al final los capos terminarán vendiendo la anhelada paz con el gobierno de Estados Unidos, sin que tenga que intervenir el mexicano, que se quedará como una figura decorativa, por que simplemente no puede hacer nada al respecto.

 La cruenta guerra que estamos viviendo, no es más que una representación teatral que se salió de control. Estados Unidos le presentó un guión al gobierno mexicano.

Éste interpretó su papel, que era el de hacer como que podía, como que agarraba a algunos malos, y que rehabilitaba a los consumidores.
 

Pero resulta que nada de esto es cierto, e igual que sucedió en la historia que presenta la serie del “Cartel de los sapos”, los únicos que podrán terminar con la guerra contra el narco, son los mismos capos, sólo cuando ellos así lo decidan y a sus intereses convenga.

Publicado con la autorización del Director de la Revista Gurú Político.
 

Politólogo con estudios en el Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. Consultor Político. Se desempeñó como editor en jefe de varios portales, entre ellos SinEmbargo.Mx. Consejero Ciudadano del Observatorio Mexicano de la Homofobia (OMHO). Ha publicado en diversos medios nacionales, entre ellos Excélsior, y diversos medios estatales, así como sitios web. Coautor de un libro editado por la Conapred. Correo: [email protected] Twitter: @GuruPolitico Facebook: GuruPolitico