Este 12 de diciembre se cumplió un aniversario más del desalojo del bloqueo que realizaban los “normalistas” de Ayotzinapa en la Autopista México Acapulco, acto que diera como resultado tres muertos; un par de “normalistas” que velozmente avanzan a la canonización, y otro que, salvo por la memoria de unos cuantos, singularmente por Luis González de Alba, pareciera destinado al olvido, el trabajador de la gasolinera asesinado por los vándalos ayotzinapos, Gonzalo Miguel Rivas Cámara.
Ni los familiares de los ayotzinapos ni quienes manipulan a los “normalistas” quieren recordar a Gonzalo Rivas, trabajador que en un verdadero acto de heroísmo, que le costó la vida, logró apagar el fuego de las bombas de la gasolinera, acción que con seguridad salvó la vida de cientos de personas,
Mucho se ha escrito desde la fecha de ese incidente; incidente, no olvidemos, generado por la violenta horda de “normalistas”. La prensa de “izquierda”, los escribidores “políticamente correctos” y los infaltables “tontos útiles” junto con varias ONGs que al parecer solo sirven para defender delincuentes y presuntos narcos, se han dedicado con entusiasmo digno de mejor causa a prácticamente canonizar a los vándalos de Ayotzinapa.
Para esa prensa no cabe duda alguna, la razón está de parte de los ayotzinapos; toda la culpa es del gobierno, lo mismo da si es el estatal o el federal; para ellos nada hay que investigar.
No sorprende esa visión cuando proviene de la torpe “izquierda” mexicana; es sabido que ellos ante cualquier incidente que involucre al Gobierno apagan de inmediato el intelecto (el poco que tienen), agarran sus matracas y desentierran el hacha de la guerra.
Por cierto ¿Por qué los ayotzinapos incendiaron la gasolinera? Supuestamente para defenderse de la policía. La siguiente pregunta es más que obvia, ¿Por qué llegó ahí la policía? Pues porque los “normalistas” habían bloqueado la autopista y tomado una gasolinera. ¿Para qué? Para exigir plaza automática a perpetuidad al terminar sus “estudios” (es un decir) en la normal. Entonces surge, inevitable la siguiente pregunta ¿Esas plazas las otorgan las gasolineras o los administradores de autopistas? Pues no.
Se puede sintetizar en pocas palabras lo que buscan los “normalistas”, tanto los de Ayotzinapa como los de Tiripetio o de cualquier otra fabrica de inempleables lombrosianos: Una plaza asegurada al terminar eso que, con enorme cinismo llaman “sus estudios”; ninguna evaluación académica y además la plaza deberá ser heredable y a perpetuidad. Ah, y de preferencia no debe estar en una localidad pequeña, sino en una ciudad.
Las buenas conciencias y las ONGs de opaco financiamiento han exigido castigo a los “responsables”. Pero curiosamente ninguna de esas ONGs dicen una sola palabra respecto del homicidio del empleado de la gasolinera quien murió a consecuencia de las quemaduras de tercer grado, tras varios días de dolorosa agonía. Olvidan, hipócritamente, que Gonzalo murió a consecuencia directa de las acciones de los “normalistas” asesinos. Su muerte fue, por donde se le vea, un asesinato. Pero tal parece que a nadie le interesa buscar a los responsables. Para él no hay y nadie pide justicia; evidentemente para esta hipócrita “izquierda” hay de víctimas a víctimas.
Hace ya cuatro años que Luis González de Alba, uno de los escritores y analistas más libres y claridosos que tiene México pone al calce de sus artículos de Milenio: “¿Y el asesinato de Gonzalo Rivas, quemado vivo por los normalistas que incendiaron –con nobles fines– la gasolinera donde trabajaba?”…
Y ninguna autoridad responde.
Add. Y las aletargadas autoridades michoacanas ¿Cuándo darán señales de vida? ¿Qué esperan? ¿Que se incendie el Estado?
























