A partir de la resolución de la Corte por la cual declaró anticonstitucionales varios artículos de la Ley General de Salud que prohíben la siembra, cultivo y posesión de mariguana con fines recreativos, se ha suscitado una serie de comentarios, artículos, opiniones sobre si se considera adecuado tener que aceptar legalizar el consumo y producción de la mariguana con fines recreativos, y si por el hecho de conceder un amparo como un simple acto judicial, no debiera afectar más que en la esfera jurídica de cuatro individuos. Este argumento no se puede aceptar, porque sabemos que lo que va a suceder es que se promoverán un gran número de amparos en contra de los acuerdos administrativos que emita la Secretaría de Salud negando la petición, por lo que los particulares harán valer la resolución hasta lograr cuatro resoluciones favorables a la petición y lograr así crear Jurisprudencia y lograr un criterio obligatorio para todos.

Considero que el estado mexicano debería tomar la iniciativa y atender la opinión de la ciudadanía, para que con información científica se pueda generar un criterio mucho mas apegado a la realidad social y saber que la legalización no solo implica el respeto a la personalidad sino también hay que considerar que es un tema de salud pública, eso es precisamente lo que queremos saber, me parece acertado que el gobierno federal haya convocado a un debate nacional amplio y transparente en torno al consumo de la mariguana. A través de las secretarías de Gobernación y de Salud fue emitida la convocatoria para realizar cinco foros regionales, a efectuarse de enero a marzo del próximo año.

Los temas a debatir serán: salud pública y prevención; ética y derechos humanos; aspectos económicos y de regulación, y seguridad ciudadana. En este último punto se analizarán los posibles efectos de la despenalización de la sustancia en el comportamiento de la violencia, así como en el mercado ilícito de drogas y el fenómeno delictivo.

Hay que recordar que la Corte atendió una petición ciudadana y no le quedo más que aplicar el principio del derecho al libre desarrollo de la personalidad, fue el ciudadano, quien, aportando argumentos e invocando la ley, reclamo la actuación del Estado. Lo interesante consiste en que una acción ciudadana sin necesidad de manifestaciones, solo tejiendo argumentos, sustentándolo en la Constitución y Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos fue capaz de reencauzar la maquinaria de las reglas que en todo caso le correspondía al estado consensuarlas.

Que el tema es complejo, sí lo es, porque para regular el consumo y producción de la mariguana es necesaria por supuesto la intervención decidida del Gobierno en rubros delicados que tienen que ver con la salud, se trata de una droga y por lo mismo sabemos que causa daños al organismo. La ciudadanía requiere saber cuál será el modo de reglamentarla; cuál será la estrategia del gobierno federal para tratar el complejo problema de salud pública que implica su despenalización; qué medidas y estrategias en materia de prevención se van a establecer y llevar a cabo para evitar hasta dónde sea posible el impacto que afectaría a la población infantil y adolescente. Todas estas responsabilidades ya no son de la Corte es por supuesto competencia del Estado y de la participación social, La Corte cumplió con su función de ser garante de la Constitucionalidad ahora le toca al estado, a nuestros representantes legislativos definir una alternativa a la prohibición.

El asunto no depende de las restricciones sino de la capacidad del estado de hacerlas valer. En casi todo el mundo hay prohibiciones análogas a las de México pero no se padecen los problemas nuestros. Vivimos una etapa crítica y la mayor parte de los argumentos a favor de legalizar la mariguana no se basan en una exigencia colectiva por fumarla, sino en la reducción del delito.

Las acciones publicas de prevención resultan especialmente necesarias en nuestro país para advertir de los riesgos de consumir una droga, como se ha hecho con el cigarro, las bebidas alcohólicas inclusive con los alimentos llamados chatarra, entre nuestra sociedad existen condiciones sociales que no se pueden obviar al hablar de la legalización de la droga. Resulta interesante saber que la legalización en estados de la Unión Americana se ha dado, en las entidades más ricas y con mejor calidad de vida, Colorado, Washington, y no en el sur donde las penurias suelen ser notables. No es lo mismo legalizar la mariguana en Uruguay, que en Brasil o México. Es diferente contar con sistemas de sanidad y de prevención eficiente y universal, que enfrentar el consumo de drogas desde la pobreza y la marginación. Es distinto consumir desde la tranquilidad de un hogar de clase media que en el abandono de la periferia de cualquiera de nuestras grandes ciudades.

Lo importante es que exista el debate público con una gran difusión, escuchar las opiniones de expertos y especialistas, todos los presupuestos que se plantean para impulsar la legalización de la mariguana, saber que tan falsos pueden ser lo que se ha dicho respecto a que: no hay evidencia de que la violencia vaya a disminuir porque se legalice el consumo y la comercialización de mariguana no se reducirá porque los cárteles que comercializan mariguana también producen o comercializan otro tipo de drogas, incluso, más lucrativas, porque su negocio ha trascendido hace ya tiempo el narcotráfico y muchas de las bandas se dedican a la extorsión, el secuestro, el robo. O bien que la mariguana (mariguana o cannabis) es menos dañina que muchos otros productos que se consumen o comercian actualmente de manera legal. En fin requerimos información seria y confiable, lo que no se puede ya evitar es soslayar el tema que esta en el ámbito de la sociedad mexicana.