Este 9 de noviembre se cumplieron ya 26 años de la caída de uno de los mayores, si no es que el mayor monumento a la intolerancia que el hombre ha levantado en su historia. El Muro de Berlín, barrera física que exhibía mundialmente el fracaso del régimen comunista, doctrina responsable de la mayor cantidad de muertes y dolor que ha conocido el mundo desde su origen.

Veamos algo de sus antecedentes. Al finalizar la II Guerra Mundial, tanto Alemania como Berlín quedaron divididas en cuatro sectores de ocupación: soviético, estadounidense, francés e inglés. La relación entre las naciones occidentales y la URSS nunca fue del todo buena y en el año de 1949, los tres sectores occidentales (estadounidense, francés y británico) se unificaron y pasaron a llamarse República Federal Alemana (RFA) y el sector oriental (soviético) se convirtió en la República Democrática Alemana (RDA) que para fines prácticos era una dictadura supeditada a la URSS.

La cosa es que la ciudad de Berlín quedó dividida por la mitad, (Inicialmente sin muro alguno) y se crearon 81 puntos de paso entre las dos zonas de la ciudad.

El resultado de esta absurda división era el previsible, La mala economía soviética y la floreciente Berlín occidental hicieron que hasta el año 1961 casi 3 millones de personas dejaran atrás la Alemania Oriental para ingresar a la Alemania Occidental.

La República Democrática reaccionó ante la pérdida de población que sufría (especialmente de altos perfiles) y, la noche del 12 de agosto de 1961, decidió levantar un muro y cerrar 69 puntos de control, dejando abiertos sólo 12.

El Muro de Berlín acabó por convertirse en una gruesa pared de hormigón de entre 3,5 y 4 metros de altura y simultáneamente al muro fue creada la llamada “franja de la muerte”, estructura integrada por un foso, una alambrada, una carretera por la que circulaban vehículos militares, sistemas de alarma, torres de vigilancia y patrullas acompañadas por perros durante las 24 horas del día. Tratar de escapar era prácticamente imposible, pero muchos lo intentaron.

Entre 1961 y 1989 más de 5.000 personas trataron de cruzar el muro y más de 3.000 fueron detenidas. Se tienen registradas 192 personas que murieron en el intento, la última de ellas el 5 de febrero de 1989.

En el año de 1989, con Gorbachov en el poder, su Glasnost (liberalización) y Perestroika (reconstrucción) las contradicciones internas de la URSS se agudizaron, se evidencio su inviabilidad y fracaso como proyecto económico y político y como castillo de naipes toda la URSS se desplomo y desintegro.

En cuando a los sucesos previos a la caída del muro resalta la apertura de fronteras entre Austria y Hungría en mayo de 1989, ya que cada vez más alemanes viajaban a Hungría para pedir asilo en las distintas embajadas de la República Federal Alemana. Este hecho, motivó enormes manifestaciones en Alexanderplatz que llevaron a que, el 9 de noviembre de 1989 el gobierno de la RDA afirmara que el paso hacia el oeste estaba permitido.

Ese mismo día, miles de personas se agolparon en los puntos de control para poder cruzar al otro lado y nadie pudo detenerlos, de forma que se produjo un éxodo masivo. Al día siguiente, se abrieron las primeras brechas en el muro y para efectos prácticos desaparece como barrera divisoria

Reflexiones: Cien millones de muertos y millones de ciudadanos esclavizados es la cifra conservadora del costo de la entelequia marxista-leninista. Por eso el mundo celebra con júbilo un aniversario más de esa fecha, el 9 de noviembre de 1989, cuando la URSS y sus satélites colapsaron víctimas de sus insolubles contradicciones. El marxismo real caracterizado por miseria generalizada, cartillas de racionamiento, incomunicación, pésimos servicios, omnipresente Estado policiaco, hospitales psiquiátricos convertidos en cárceles para disidentes, infernales gulags, inexistencia de los derechos humanos y un costosísimo aparato militar que a la postre contribuyó decididamente a la quiebra del sistema, exhibió Urbi et orbi, su incompetencia.

La caída del Muro significó el fin del régimen comunista de Alemania Oriental y poco tiempo después, el 3 de octubre de 1990, se proclamó la reunificación de Alemania. La pesadilla había terminado.