Recientemente nos enteramos en medios periodísticos de la presentación de una demanda interpuesta por el presidente de Mexicanos Primero, Claudio X. González, ante la Procuraduría General de la República (PGR) en contra el secretario general de la Sección 18 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en Michoacán, Juan José Ortega Madrigal, por recibir pago de nómina como docente frente a grupo, sin cumplir con la función. La denuncia, con fecha 18 de septiembre, menciona que Ortega Madrigal ocupa dos plazas docentes en la primaria rural ‘Mariano Matamoros’ ubicada en la comunidad El Tesorero, municipio de Apatzingán, Michoacán y se ha ausentado 99 días hábiles en un solo año escolar.  Aunado a lo anterior la SEP reporta que Juan José Ortega recibió 170 mil 841 pesos tan solo en el primer trimestre del presente año.

Lo anterior significa que Ortega ganó 28 mil 473 pesos a la quincena, que suman 56 mil 947 pesos mensuales de enero a marzo de 2015, pese a que no debería recibir ingresos como profesor, pues está comisionado a funciones sindicales ya que de acuerdo con el artículo 78 de la Ley del Servicio Profesional Docente, todos los profesores o trabajadores de la educación que tengan una comisión que les impida dar clases frente a grupo, como lo establece su plaza, “deberán separarse del servicio, sin goce de sueldo, mientras dure el empleo, cargo o comisión”.

Ninguna novedad con lo anterior. Desde hace años es sabido que los manejos financieros de la SEP, el SNTE y la CNTE no son precisamente un modelo de honestidad y transparencia.

Ahora bien, el nivel educativo en Michoacán esta por los suelos, junto con Oaxaca y Guerrero son los estados más atrasados en la República, lo cual es mucho decir. ¿El común denominador en todos? El dominio de la Coordinadora en el aspecto educativo, la indefendible CNTE, estructura que ha arruinado, irreversiblemente, la educación de varias generaciones de estudiantes.

A la luz de los resultados y evaluaciones el magisterio en dichas entidades es francamente indefendible; no hay argumento que justifique el bajo nivel de los egresados de primarias, Las argumentaciones de “Mexicanos primero” sostenidas desde hace meses, señalando la tragedia educativa en esos estados son irrebatibles, les agrade o no a los afectados.

“La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero” sentencia Antonio Machado. Esta frase señala algo obvio; que la verdad es muy independiente de la persona, organización o partido que la enuncie. Lo anterior viene a cuento por la frecuencia con que diversos periodistas, analistas y amanuenses, ayunos de la más elemental cultura, utilizan el argumento “autoridad moral” para intentar descalificar a un oponente. Nunca ha quedado suficientemente claro qué se quiere decir concretamente con “autoridad” o “calidad moral”, pero signifique esto lo que signifique, no es de ninguna manera un argumento válido para refutar o validar una posición. En algunos casos tenemos la sensación de que este argumento tiene cierta justificación, como cuando afirman algo personajes tales como Bartlett, Fernández Noroña, López Obrador Salinas de Gortari o algún otro espécimen de similar calidad; pero la lógica es inflexible, «autoridad moral» o «calidad moral» no son argumento de nada, los argumentos se refutan con argumentos, nada más.

La actual “Reforma educativa”, por sí sola, no salvará la educación del país, cierto, pero es un buen inicio para eliminar las nocivas practicas vigentes a la fecha, como el  otorgar plazas sin concurso y heredar (o vender) las mismas, así como una excelente oportunidad para que los maestros incompetentes ya no continúen haciendo daño al país.  Obviamente afectará severamente añejos y turbios intereses, pero de ninguna manera estos deben prevalecer sobre un bien superior, que es el derecho a la educación de los niños.

La inmensa mayoría de los mexicanos apostamos por la legalidad y el orden, y lo último que deseamos es que pequeños grupos, que no representan más que a sí mismos, pretendan imponer su particular interés y visión por sobre los millones de ciudadanos que no estamos con ellos.