¿Guías o regañas? Es posible que en ocasiones en nuestro afán de guiar a nuestros hijos caigamos en el extremo de regañarles sin darnos cuenta.
Recientemente mi hijo de 6 años me dijo: “vale mamá, ya me lo has dicho, estoy cansado de oírlo”.
Os voy a contar a qué se refería mi hijo. Yo creo que es importante que nuestros hijos descubran qué es lo que más les gusta en la vida y descubran su don, disfruten realizándolo y se conviertan en “expertos”. Cuando veo a alguien que ha realizado éste camino se lo recalco a mi hijo. Le digo: “mira cómo disfruta con lo que hace, esa es la clave, disfrutar con lo que te gusta y mejorar día a día”.
Recuerdo que se lo he comentado varias veces cuándo hemos visto un vídeo que le encanta. Es de un violinista, Ara Malikian, que transmite mucha energía y mucha fuerza e ilusión en todo lo que hace. Y cuándo le vemos yo le digo a mi hijo: “fíjate cómo disfruta haciendo algo que le encanta y que le permite vivir de ello”. Aquí puedes ver un vídeo que nos encanta.
El caso es que he debido ser demasiado reiterativa y no me había dado cuenta. Pero yo pienso que nuestros hijos tienen una visión muy clara de las cosas y si les hemos permitido expresarse, diciéndonos argumentos que nos gustan o no, tu hijo te va a avisar cuando estás pasando la línea de ser una guía o rozar prácticamente la regañina.
Las reuniones familiares son una buena oportunidad para que los niños aprendan y crezcan, puede ser el momento en que todos somos escuchados, pensamos que es un momento para ellos, sin embargo, en ocasiones, somos nosotros los que debemos modificar determinadas actitudes que estamos teniendo y sobre las que nuestros hijos nos están poniendo sobre aviso. Nosotros también podemos aprender y crecer.
En las reuniones familiares es importante que los niños se sientan escuchados, que se les de la palabra desde que sean capaces de hablar. Escucharles siempre debería ser una prioridad en nuestra vida como padres.
Los padres tenemos que estar atentos a las palabras “clarividentes” de nuestros hijos, valorar que se expresen y validar sus sentimientos. Jamás negarles lo que sienten, lo que piensan, es la única forma que ellos se sientan confiados con sus sentimientos, consigo mismos.
En ocasiones queremos recalcares determinados aspectos que creemos son muy importantes para su vida, pero si somos muy persistentes podemos abrumarlos y tener más en cuenta nuestros pensamientos, miedos, angustias, en vez de prestarles atención a nuestros hijos.
Deberíamos como padres no abrumar a nuestros hijos, estar atentos para no pasar la línea entre orientarles o guiarles o el ser tan persistentes que les agobiemos.
Como padres, tenemos buenas intenciones, pero en ocasiones, el amor que tenemos por nuestros hijos nos lleva por un camino que contradice nuestras intenciones y en última instancia, puede ser perjudicial para ellos.
¿Puedes aplicar esto con tus hijos? ¿Hay veces que terminas abrumándolos y entras en el límite de “regañar”?
Mi hijo terminó de decirme: “Es que lo que me dices ya lo sé, pero cuándo me lo repites una y otra vez, consigues que me enfade contigo y no me gusta sentirme así”.
Es fantástico cuándo sabemos escuchar a nuestros hijos y les oímos hablar con esa claridad sobre cosas que nosotros es posible ni siquiera habíamos visto. Es importante escucharles cuando los hijos hablan por sí mismos, saben el valor que tiene su persona y consideran importante ser respetados.























