Entre hermanos y más cuando son pequeños, las peleas o discusiones suelen ser frecuentarse muy seguido: por un dulce, juguete, asiento del coche, lugar de la mesa… cualquier motivo es razón suficiente para iniciar la disputa y más cuando están aburridos, pero como padres ¿qué se debe hacer?

Los conflictos entre hermanos son molestos y en ocasiones inevitables, pero especialistas recomiendan que cada pelea debe ser una oportunidad para enseñarles a controlar y manejar la situación de forma inteligente y contractiva para así buscar alternativas al impulso natural de agredir cuando las cosas no salen como ellos quieren.


 

En entrevista con yoinfluyo.com Fernanda Ortiz Valenzuela, consultora familiar en De padres a Hijos comentó que las peleas entre hermanos comúnmente son cuando, “el más pequeño se da cuenta de que el grande tiene privilegios que el todavía no logra y viceversa cuando el mayor se da cuenta que el menor consigue cosas de forma sencilla y tiene más atención, esto causa un interminable conflicto pero los padres deben saber como actuar ante ello”.

La especialista señaló que ante cualquier discusión siempre tienes que intervenir, “no tienes que esperar a que se agarren a golpes, ante cualquier conflicto ya sea una ofensa, acusación, burla o abuso debes controlar la situación y esperar un poco a que el arrebato pase para que en medio de un ambiente más relajado cada uno exprese sus motivos de lo ocurrido sin ser interrumpidos”.

Además, Ortiz Valenzuela aseguró que la rivalidad entre hermanos es una etapa normal en la infancia”, es importante saber los motivos de pelea, los niños pelean por todo y por nada; la convivencia entre ellos debe ser basada en el respeto para que así ellos aprendan a solucionar sus problemas de la mejor manera”.

La rivalidad puede causar daños para toda la vida entre hermanos, por ello es importante evitarla y el sitio raisingceokids.com recomienda algunos puntos para que tu como padre de familia los tomes en cuenta:

•No sea juez ni jurado. La mayoría de los padres piensan que parte de su trabajo implica ser a la vez juez y parte. El problema con esto es que los niños no aprenden a resolver las cosas mismas. Cuando un padre decide quién tiene razón y quién está equivocado y lo que se debe hacer al respecto, un niño se queda enojado y se siente como el ganador.

•Facilite la situación. Para que sus hijos estén en el mismo equipo, facilite la situación y guíelos hacia la resolución de sus propias luchas.

•Enséñeles que no debemos dañar a quien amamos. Los niños son pensadores inmaduros y muchas veces no miden las consecuencias, por eso los padres siempre debemos ser justos, buenos mediadores y además tenemos que poner limites y escucharlos todo el tiempo.

•No compare a sus hijos. Si lo haces lo único que lograrás es hacer sentir uno hijo más valioso que el otro aumentando así los combates entre ellos.

•Céntrese en el talento único de cada uno. Cada niño merece y necesita ser visto como alguien especial, con talentos y habilidades únicas.

Lamentablemente, muchos padres sin la intención son causantes de ciertas rivalidades entre los hijos, esto por no saber como actuar con cada uno de ellos, recordemos que todos son diferentes y merecen tratos distintos, por ello la importancia de evitar favoritismos.

Mantenga ambiente justo y respetuoso.