El PIB de México enfrentará vientos en contra durante los siguientes trimestres dado que en el plano doméstico el gobierno está por empezar una importante consolidación fiscal que podría reducir el gasto público en 9% interanual en términos reales en el segundo semestre de 2015, y en más de 2% del PIB para finales de 2016.
Precios más bajos del petróleo implican menores ingresos para México
Los ingresos petroleros cayeron casi 40% interanual en términos reales durante el primer semestre de 2015, en parte debido a los menores precios del petróleo y a una caída en la producción petrolera.
Los precios del petróleo se encuentran en alrededor de la mitad de lo que se cotizaban hace un año, y no hay señales claras de que habrá un retorno hacia los niveles de 100 dólares por barril, por lo menos para los siguientes dos años. Esto es un choque importante para las finanzas públicas de México debido a que hasta 2012, los ingresos petroleros eran de alrededor de la tercera parte de los ingresos totales.
El gobierno típicamente tiene coberturas para los precios para alrededor de la mitad de las exportaciones petroleras de México debido a su dependencia de estos ingresos. Sin embargo, la cobertura únicamente ofrece un espacio para recuperación por un año. Desde nuestra perspectiva, la caída en los ingresos petroleros debe ser considerada como un choque permanente, en el sentido de que requiere de un ajuste estructural de las finanzas públicas. Por ajuste estructural, nos referimos a una reducción permanente del gasto o bien impuestos más altos, o una combinación de los dos.
El choque de menores ingresos petroleros ha sido aumentado por la caída en la producción petrolera en México desde mediados de 2014 (-8.7% durante la primera mitad de 2015). Aunque el impacto en los ingresos petroleros es inmediato, la respuesta a esto debería ser diferente a la reacción hacia la baja en los precios del petróleo, dado que la reforma energética le permite a México incrementar la producción petrolera para los próximos años, como lo esperamos. En respuesta a una baja temporal en la producción petrolera, el gobierno podría incrementar por un tiempo el déficit, en lugar de recortar los gastos de manera estructural o aumentar los impuestos. Esto fue parte de la lógica del gobierno para mantener un déficit por encima de lo usual en 2014 y 2015.
México realiza el ajuste por medio del incremento de impuestos
México aprobó una reforma fiscal basada en el incremento de ingresos que aumentó los impuestos y redujo las lagunas de evasión fiscal en enero de 2014. La meta de la reforma era la de reducir la dependencia del gasto público de los ingresos petroleros. El impacto de la reforma fiscal en el consumo y la inversión, y en general en el crecimiento del PIB, ha sido importante. Sin embargo, la reducción en la dependencia petrolera ha sido exitosa, con el país incrementando su recaudación fiscal en más del 1% del PIB.
Cabe considerar que los ingresos fiscales incrementaron un 11.3% interanual en términos reales en 2014 y aumentaron casi 30% interanual en términos reales durante la primera mitad de 2015. Como resultado de los impuestos más altos, menores precios del petróleo y una menor producción petrolera, los ingresos petroleros representan hoy únicamente el 18% del total de ingresos en lo que va de 2015. En este sentido, la reforma fiscal fue exitosa y se implementó en el tiempo adecuado.
Y por medio de un recorte del gasto
En enero, el gobierno anunció un recorte al gasto público del 0.7% del PIB para 2015 para poder enfrentar la baja en los precios del petróleo. En abril, también anunció un recorte similar para 2016. Desde nuestra perspectiva, esto es un ajuste importante que, junto con el incremento en los impuestos, se enfoca en que en el largo plazo México mantenga unas finanzas públicas sanas.
El recorte al gasto público comenzará en la segunda mitad de 2015
El gasto total realizado por el sector público incrementó 7.4% interanual en términos reales durante el primer semestre de 2015, antes de las elecciones federales y locales de junio. Si tomamos el total del gasto aprobado por el Congreso para 2015 y restamos el recorte anunciado por el gobierno para este año, menos lo que el gobierno ya gastó, entonces el gasto del gobierno necesita contraerse en un 9% interanual en términos reales para esta segunda mitad del año. Nuestros cálculos ya toman en cuenta que el gobierno ha asignado 31 mil millones de pesos que Banxico transfirió como un superávit operacional para un fondo de inversión para infraestructura, que serán utilizados en 2016.
El gobierno podría decidir no recortar tanto este año debido a que el total de ingresos se ha incrementado a pesar de la caída en los ingresos petroleros. Sin embargo, algunos de los ingresos que permitirán que el gobierno tenga mayores ganancias en 2015 con respecto a 2014 son no recurrentes, como lo es la transferencia hecha por Banxico o el pago por la cobertura del precio del petróleo para 2015. Para esto último, el gobierno muy probablemente recibirá 5 mil millones de dólares en noviembre y diciembre. Dado que consideramos el choque por el precio del petróleo como “permanente”, creemos que el gobierno no debe renunciar al ajuste como consecuencia de los ingresos no recurrentes que han sido altos.
El PIB crecerá 2.5%, con riesgos a la baja
Prevemos que el PIB crezca 2.5% en 2015. Nuestro pronóstico ya incorpora la contracción fiscal discutida anteriormente. Sin embargo, los riesgos son a la baja dado que el multiplicador podría ser mayor que el que estamos utilizando (0.3), o porque las exportaciones hacia Estados Unidos podrían no acelerarse tanto como lo esperamos para compensar la contracción en el gasto público, y la probable desaceleración en el crecimiento del consumo privado que esto podría provocar. Para 2016, prevemos que el PIB crezca un 3%, pero los riesgos también son a la baja debido a la gran contracción fiscal derivada del recorte al gasto, y el prometido recorte de 50 puntos base al déficit fiscal.
*Economista en Jefe para México DE Bank of America (BofA)
























