La precarización laboral, la poca eficiencia del gasto público y la pobreza son algunos de los problemas estructurales de la economía nacional al cierre de 2012, afirmó contundente José Luis de la Cruz, director del Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN), durante la presentación del estudio ‘2012 – 2018: Los Retos de México ante el Cambio de Gobierno’.

Hace falta una estrategia de fondo para resolver problemas estructurales, como la falta de oportunidades y de empleo (…) Hoy son necesarios tres salarios mínimos para alcanzar el poder adquisitivo que uno solo aportaba en 1975″, añadió.

Los datos del INEGI revelan la precarización del empleo. Los trabajadores “sin prestaciones” pasaron de 10.5 millones en 2006 a 12.6 millones a mediados de 2012. Mientras que aquellos que no cuentan con acceso a servicios de salud se incrementaron en 4.7 millones durante el mismo periodo, hasta alcanzar los 31.2 millones.

Por su parte, la población “subocupada”, es decir, aquella que no gana lo suficiente para sobrevivir, creció 1.3 millones de personas, hasta los 4.3 millones, al tiempo que en el mercado laboral más de tres millones de trabajadores que no perciben ningún salario por su trabajo y 2.5 millones carecen de ocupación. Los Estados de Guerrero, Oaxaca y Chiapas “son los tres estados con mayor porcentaje de personas que no reciben ingresos (29%, 25% y 20%, respectivamente)”, apunta el estudio.

“Por primera vez en la historia, los trabajadores no afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ya superan a los afiliados”, afirma De la Cruz.

Por otra parte, las personas con educación media superior o superior enfrentan dificultades similares para encontrar empleo que aquellos que carecen de ese nivel educativo. Según datos de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social más de la mitad las personas con estudios medios superiores o superiores en Campeche y Chiapas están desempleadas, situación que afecta a más del 40% de la población con ese nivel educativo en Guerrero, Puebla, Tabasco, Sinaloa, D.F., Estado de México, Morelos y Tamaulipas.

“La reforma laboral presentada al Congreso no nos dice qué ocurrirá con los 32 millones de asalariados que carecen de prestaciones. Las prestaciones ya están reconocidas por Ley, pero el problema es que no se aplican. Tampoco nos habla de los efectos de la “flexibilización” de contratos, porque su impacto serán menores ingresos y más precarización. La reforma no nos dice cuáles serán los ahorros para las empresas, que, si tienen que seguir pagando IETU, ISR e IVA por separado, no tienen incentivos para contratar o aumentar los sueldos. Nada garantiza que esta reforma, que cuenta con el apoyo del Banco de México, la OCDE y del presidente electo, vaya a resolver el problema laboral”, afirma De la Cruz.

Según las previsiones de los investigadores del TEC, de aprobarse la reforma laboral el ingreso de los trabajadores caerá 10% porque se reducirán los empleos ‘de planta’ y se aprovecharán los contratos ‘por obra’, lo que sumará al menos medio millón de personas más a la cifra de pobres por ingresos.

60 millones de pobres

Según el estudio del CIEN, en el año 2006, 45 millones de mexicanos vivían en la pobreza, mientras que al cierre de este año la cifra se eleva a 60 millones. El reporte también señala que el crecimiento sexenal, cuyo promedio es del 2.5%, ha sido el más bajo de los últimos 30 años, “con excepción del periodo 1982-1988”, puntualiza De la Cruz. La crisis económica del 2008, que provocó un descenso de más del 6% del PIB en 2009, contribuyó de forma decisiva al declive económico.

Sin embargo, otros factores, como la inflación de los precios de los alimentos básicos también afectaron la capacidad adquisitiva. “La inflación ha sido muy alta en alimentos y energéticos, en algunos casos los precios se dispararon dos dígitos”, señala De la Cruz. Según el INEGI, entre julio de 2011 y 2012 el frijol aumentó de precio 56%, el jitomate, 26.8%, el huevo, 19.3%, el maíz 16.6% y la carne de res 16.2%. Por su parte, el gas doméstico LP y la gasolina subieron de precio 9.4% y 11% respectivamente, en el mismo periodo.

Según el director del CIEN, la capacidad adquisitiva de los mexicanos se redujo en 24% en el periodo 2006-2012. Nuevo León, el D.F. y las Baja Californias fueron los Estados o regiones más afectadas por las subidas.

Gasto público ineficiente

El gasto público corriente aumentó 800 mil millones de pesos (mdp) entre 2006 y 2011, de los que 250 mil mdp fueron destinados a sueldos de funcionarios. En ese periodo, dicho gasto creció más que la inversión, afirman los investigadores.

“Sólo en Pemex 20 mil funcionarios ganan más de 500 mil pesos anuales. En total, 152 mil funcionarios ganan eso o más. Mientras que 25 mil perciben más de un mdp por año”, señala De la Cruz, quien asegura que, si la “élite” de servidores públicos recortara su sueldo en un 15%, sería posible pagar 800 mil salarios mínimos a la población con menores ingresos.

Además, el gasto del Gobierno es considerado ineficiente por el estudio debido a que “no ha logrado generar valor agregado” a sectores como la educación, salud o energía. “Uno de los principales desafíos del nuevo Gobierno es que deberá tener un gasto más eficiente”, afirma el director del CIEN.

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