Primero un intento de definición; telebasura es una forma de hacer televisión caracterizada por explotar el morbo, el sensacionalismo y el escándalo como estrategias de atracción de la audiencia, se define por los asuntos que aborda pero sobre todo por el enfoque distorsionado al que recurre para tratar dichos asuntos y personajes.

Abundando en la descripción: El término “telebasura” viene dando nombre a una forma de hacer televisión caracterizada por explotar la vulgaridad, el sensacionalismo y el escándalo como puntos de atracción de la audiencia.

Las televisoras buscan al gran público, por eso, su programación busca ser “comprensible” para la mayoría, así los programas terminan siendo productos de escasa calidad y nula creatividad; viejas recetas de enajenación con información intrascendente y mucho amarillismo.

En un país que no lee, la televisión adquiere el papel de formadora de la opinión publica, obviamente los medios defienden sus propios intereses, sus noticieros, no tan tóxicos como la era Zabludovsky no son todo lo objetivos que pudieran ser. Lamentablemente una gran parte de la sociedad no tiene acceso a otro medio de información, que no sea la televisión y la radio y una sociedad que no lee, es una sociedad de analfabetas funcionales.

Los promotores de la telebasura saben del bajo nivel cultural de la teleaudiencia, su pobre nivel educativo y su gran credulidad, y, en su búsqueda de un “mínimo común denominador” utilizan cualquier tema de interés humano, político o social para desplegar lo que consideran elementos básicos de atracción de la audiencia: sexo, violencia, sensiblería, humor grueso, superstición.

Bajo una apariencia hipócrita de preocupación y denuncia, los programas de telebasura se solazan con el sufrimiento; con la muestra más sórdida de la condición humana; con la exhibición gratuita de sentimientos y comportamientos íntimos. Son programas diseñados para atraer audiencias a cualquier precio, aun a costa de ofrecer informaciones tergiversadas, inventadas o de ínfima calidad.

La “telebasura” la encontramos no únicamente en los llamados talk shows, sino también en los programas que hurgan en la basura de las vidas de protagonistas del espectáculo, de la política y de la llamada “prensa del espectáculo” que básicamente son chismes y vacuidades de personajes de la farándula. Los escándalos, sus corrupciones, la promiscuidad sexual, en fin, todo lo que mueva a escándalo y que destaque por su inmoralidad, sus desviaciones, su drogadicción, sus crímenes, son llevados a la televisión y la empresa televisiva que presente mayores excesos y humillaciones en la pantalla es la que obtiene mayor rating. La telebasura es un reflejo de la decadencia social, producto de un sistema mediático sustentado en la vulgaridad y la ganancia a cualquier costo.

Evidentemente las televisoras juzgan como buena la idea promover la ignorancia, la pseudociencia y la superstición; retratan en sus medios un universo que no existe; nos venden uno lleno de visitas alienígenas, de fantasmas, de astrología, de cartas de tarot, de adivinaciones imposibles, de engaños, de mentiras, de pseudomedicina; en suma, un universo inexistente destinado a un público inculto

Al deseo de aprender, la curiosidad y a la inteligencia de su público la televisión responde traicionando su capacidad para discernir lo que es cierto de lo que no. Con cada reporte de “visita alienígena” que transmiten, con cada pseudocientífico con afirmaciones sin evidencias que lo respalden al que dan tiempo aire, con cada charlatán al que le venden espacio demuestran lo siguiente: Que a su televisora sencillamente no le importa el bienestar de su público.

La “telebasura” únicamente conduce a la mediocridad, la ignorancia y a la degradación cultural, y francamente no tenemos ninguna necesidad de empeorar nuestra ya de por sí depauperada cultura.

PS. Desagradable, y peligroso, es que medios periodísticos serios permitan la apología de la violencia y el delito que hacen los amanuenses y voceros de la CNTE.

Alejandro Vázquez Cárdenas
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