La ubicuidad es la capacidad teórica de estar en distintos lados en el mismo momento; esa circunstancia que históricamente los preceptos religiosos de cualquier signo le atribuyen a Dios, es una característica común de la mente humana.

Se puede imaginar en el mismo momento tener una ubicación diferente y unos actos equivalentes.

Todo esto nos lleva a caminos y acciones adecuadas para poner en funcionamiento la ley de atracción.

Si se parte de una intención sobre algún lejano deseo u objetivo, inmediatamente estamos elaborando una petición concreta y con orden relativo al universo.

Evidentemente mientras más clara sea la idea, los resultados tenderán a ser más concisos y rápidos.

Retos acompañados del tiempo correcto nos han sorprendido a lo largo de nuestra existencia. Muchas veces se han hecho presentes algunas metas y deseos aparentemente producto de la nada. La casualidad me parece improbable, creo en la causalidad, lo sabes; cuando ello ha ocurrido, es que el orden universal lo ha hecho posible.

Es común que los seres humanos durante algún tiempo perdamos la confianza en nosotros mismos; esto es que nos dejemos de hacer caso sobre las impresiones que personas, situaciones, deseos nos causan.

Este hecho lo ejemplifico casi siempre con la vivencia de cuando conocemos o nos presentan a alguien. En principio y casi de inmediato, después de haber cruzado algunas palabras y conceptos, tenemos una primera valoración sobre esto. Es también común que esta sea de inmediato atacada por nuestras creencias y más aún, ante el deseable caso de conocer mayormente a la persona antes de juzgarla; lo que siempre aconsejo evitar, los juicios conducen a sitios inadecuados.

En la gran mayoría de los casos si esto ocurre, terminaremos, independientemente del tiempo transcurrido, en un análisis cuyas conclusiones son muy próximas a la originalmente percibida.

Si partimos de darnos crédito, esto es creernos, será mucho más fácil que encontremos caminos alternos y más eficientes para alcanzar nuestros sueños.

Estar consciente de las limitantes humanas es saber que es imposible tener el don de la ubicuidad y una visión de 360° al mismo tiempo.

Esto que para nosotros resulta difícil es la constante en el universo.

Llegar a un estado de tranquilidad y de confianza es producto de dejar atrás las prisas y permitir que aflore la creatividad.

Relajar el cuerpo y encauzar la acción en nuestro interior haciéndola llegar al principio de la atracción.

Todo esto tiene la elegancia del tino; la fuerza de la oportunidad en el momento preciso y en la forma adecuada; en mi entender en el conjunto en el cual estamos inmersos, es precisamente:

EL AQUÍ Y AHORA.

¿Cuándo dejaste de creer en ti?

¿Te ha sorprendido que a veces mágicamente se alineen las cosas?