Imposible calcular el daño que le han causado a Michoacán las normales rurales, singularmente la de Tiripetio. Ubiquémonos, Michoacán es un estado pobre, sobrevive del turismo, de aportes de la Federación y de unas cuantas empresas en todo el Estado. Michoacán no tiene comparación con sus industrializados vecinos, Jalisco, Guanajuato y el Estado de México. Fuera del turismo y dos o tres empresas, el resto de los michoacanos sobrevive, sí bien no de milagro, sí con limitaciones económicas; y si son poseedores de un pequeño negocio viven prácticamente “al día“. La ciudad de Morelia, por ejemplo, se mantiene por ser la sede del gobierno estatal, que paga buenos sueldos a su “nomenklatura”, por las dependencias federales y la Universidad Michoacana, enorme barril sin fondo desde el punto de vista económico; Estas estructuras, junto con el magisterio, concentran a la mayoría de los empleados. El hindú, Lakshmi Mital, dueño de la siderúrgica de Lázaro Cárdenas, es el otro gran empleador de michoacanos, y se acabó.
A un estado pobretón como lo es Michoacán, un conflicto de las dimensiones que hemos visto en días pasados le pega en la línea de flotación. Que un grupo de “estudiantes” de las normales, lombrosianos entes incapaces de razonar, se dedique a secuestrar autobuses, bajar a media carretera al pasaje, saquear negociaciones, secuestrar camiones de diversas compañías robándose la mercancía que transportan, deteriora terriblemente la imagen del Estado.
¿El motivo?, se puede resumir en solo tres palabras; no quieren estudiar. Pretextos hay muchos, es más, quizá alguno de estos “estudiantes”, en su nebuloso entendimiento, crea sinceramente que actúan en “defensa de la educación”. Pero resulta que ellos no se manejan solos, solo son barata y desechable “carne de cañón”; los que en realidad están detrás de este movimiento, los que “mecen la cuna”, son varios personajes extremadamente perversos, que solo desean causar problemas al C. Gobernador Fausto Vallejo para llevar agua a su molino. ¿Quiénes son? La mayoría de las opiniones que se leen en diversos artículos y se escuchan en la calle señalan como probables responsables al segmento más cavernario del PRD. La senadora Luisa Ma. Calderón, más directa, señala concretamente a Raúl Morón.
¿Será que ese segmento del PRD es tan torpe que no alcanzan a entender que la imagen de su partido está muy deteriorada? ¿No pueden procesar el dato de que la mayoría de los michoacanos no votó por ellos, los mandó al tercer lugar, y de paso los considera una autentica plaga que arruinó y saqueo al estado? ¿Pensaran en verdad estos perredistas que recuperaran los votos y la confianza ciudadana de esta manera? Ahora bien el PRD no está solo en esta aventura, se acompaña de sus habituales “compañeros de viaje”, los “maistros” de la CNTE, finísimos personajes que gozan de la más alta estima en la sociedad michoacana; muy útiles para marchas, bloqueos y plantones. Es su vocación.
Otros distinguidos grupos que apoyan a este movimiento de “anormalistas” son algunos representantes del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) que consideran que la decisión de incluir materias como el inglés y computación en los planes de estudio de las escuelas normales del país, debe ser sometida a un debate nacional. Gerardo González, coordinador del movimiento de jóvenes de Morena en el DF rebuznó: “Estos temas (inglés e informática) deben llevarse a un debate nacional”. Otros voceros del magisterio democrático afirman muy orondos que la reforma educativa “rompe la esencia de la educación normalista” (signifique eso lo que signifique) y por eso secuestraron más de 90 autobuses con todo y choferes y quemaron una docena cuando vino la “represión” del gobierno.
Los normalistas y sus limitados amanuenses se quejan de un desalojo brutal, de terrorismo de Estado. Falso, en la incursión conjunta de las policías estatales y federal no hubo un solo muerto o desaparecido, solo la aplicación de la fuerza pública necesaria dadas las circunstancias. La magnificación que hace el denominado “periódico objetivo” es eso, magnificación, pues para eso le pagan. La victimización no tiene cabida, menos el alegato de represión. El gobierno de Michoacán hizo lo que tenía que hacer: Aplicar la ley contra quienes atropellaron y violaron los derechos de los ciudadanos de bajaron de transporte público, y de paso robaron y quemaron los vehículos.
Pero eso no detiene a los responsables del desastre educativo ni a sus amanuenses. Tratan, inútilmente por lo cierto, de transformar los múltiples delitos que cometieron en “legítimas reivindicaciones sociales”. Pero ya ni ellos se la creen; y los ciudadanos menos.
























