“Quienes se hacen esperar en sus citas, revelan debilidad de carácter, pésima educación y un desprecio absoluto por sus semejantes…”
El respeto mutuo es el primer paso para generar una relación ganadora. La puntualidad y el compromiso son el honor y la palabra de un emprendedor y serán los pilares de su reputación de forma permanente. Si haces esperar a tus clientes, socios o proveedores, tu prestigio se debilitará de manera exponencial y al final, dejarás de ser respetado por otros.
No es casualidad que las personas de negocios que más compromisos tienen, son aquellas que son más puntuales. Esa gente sabe lo que el tiempo vale y por lo tanto, valora su tiempo y el de los demás.
La administración del tiempo es un tema clave para cualquier emprendedor. Si eres una persona que consistentemente dejas esperando a otros, revisa a conciencia si tienes alguna de estas tendencias y crea herramientas para corregirlas:
Las personas impuntuales por lo general fallan en su percepción de cuánto tiempo ha pasado…
Está comprobado que las personas impuntuales llegan tarde aunque comiencen a prepararse con mucho tiempo de anticipación. Su problema es que durante el proceso de preparación, pierden la noción de cuánto tiempo realmente tienen. Si esto es un común denominador antes de tus reuniones, cronometra tus actividades previas y corre contra el reloj.
Las personas impuntuales sueñan despiertos o se pierden “fantaseando”…
La gente puntual sabe a dónde va y a lo que va. Es raro que una persona ocupada o exitosa se quede soñando con resultados improbables de sus citas. La forma de quitar este hábito es siendo más objetivos y conociendo los escenarios y metas de cada una de nuestras citas. Si tienes mucho tiempo entre citas, entonces te falta llenar huecos en tu agenda. Te darás cuenta que entre más cosas tienes que hacer, mejor aprovecharás el tiempo.
Las personas impuntuales sólo son puntuales en base a consecuencias…
Hasta el más impuntual llega a tiempo para su vuelo. Las consecuencias de perder un vuelo son tan grandes que hasta la persona más floja se levanta a tiempo para ir al aeropuerto. Si eres de este grupo de gente que sólo llega a tiempo cuando hay consecuencias mayores, entonces te hace falta entender y proporcionar las consecuencias de tu constante impuntualidad. Piensa en la imagen que has generado en tus potenciales clientes y socios y pondera tu prestigio en función de esa reputación. Recuerda que tu prestigio es tu activo más valioso y que tus acciones hablan directamente sobre tu seriedad y sobre tu confiabilidad profesional.
Las personas impuntuales suelen tener un aire de rebeldía o sed de poder…
Desafortunadamente, y ante la falta de poder real, el sub-consiente de algunas personas les provoca que minimicen la importancia de llegar a tiempo a las citas. En el mundo de los negocios, cualquier acción puede ser hecha sin ti y tú eres tan indispensable como es la confianza que otros tienen en ti. Tu irregularidad en llegar a tiempo generará que las personas dejen de confiar en ti y que la percepción que en algún momento tenían de tu autoridad quede minimizada a un tema de falta de educación y respeto hacia su persona.
Sé puntual aunque nadie más lo sea…
Aunque la impuntualidad esté culturalmente normalizada, sigue siendo elemento crítico en el prestigio y confiabilidad de una persona. No dejes de luchar por ser una persona que cumple a tiempo con sus compromisos y que, con su ejemplo, genere una cultura de puntualidad en su ambiente profesional.
























