Algún pecado cometió Michoacán, y de los más graves, para merecer los malos gobernantes y mediocres funcionarios que han sido la constante en los últimos decenios. Políticos caracterizados por su oportunismo, arribismo, escasas capacidades administrativas y lo que a ultimas fechas ha resultado cegadoramente evidente, miedo cuando se trata de aplicar la ley. “Cumplir y hacer cumplir la constitución” ha resultado ser, en el caso de Michoacán, una mera formula simbólica, hueca, recitada sin pensar al momento de tomar posesión de un cargo, sea de Gobernador o del ultimo en la escala zoológica administrativa.
Ninguno de nuestros funcionarios desea recordar lo evidente, la ley no se negocia, se aplica y ya. Ni el Sr. Jara que cobra como Gobernador, ni ninguno de sus funcionarios, ni los responsables de la Policía Federal, Municipal, Ministerial o los que se nos ocurra tienen como función o fueron contratados para “interpretar” la ley, esa no es su función, su obligación, ineludible, es hacerla cumplir, no entablar (ordenado por sus jefes) inútiles diálogos de sordos que terminan cuando la “autoridad” se arrodilla ante los delincuentes y les cumple sus caprichos.
Michoacán ha vivido, desde hace muchos años, pero agudizado en las últimas semanas, un terrible y costoso caos provocado por diversos grupos evidentemente manipulados. Las “autoridades” por torpes que sean, con toda seguridad ya los tienen identificados, tanto a los que manejan los hilos como a los simples peones, entonces, ¿por qué no resuelven a fondo y de manera radical esta tragedia aplicando simplemente la ley?; solo se me ocurre una respuesta, nuestra autoridades tienen miedo, pero cuando se tiene miedo, por honestidad y dignidad no se aceptan ese tipo de puestos. Eso es obvio.
Es mas que evidente que los responsables de la interminable serie de plantones, bloqueos de autopistas, carreteras, avenidas, tomas de instalaciones, pintas en edificios públicos y privados, etc. no tienen el minino respaldo de la ciudadanía; la población en general los detesta y ya se encuentra al limite de su tolerancia, indignada ante la impunidad y violencia de los “normalistas”, los integrantes de la CNTE y los comuneros supuestamente de Caltzontzin.
Los habitantes de Michoacán nos encontramos hartos de la pasividad de los responsables de aplicar la ley. Hartos de observar que ni el gobierno municipal, estatal o federal cumplen con la más elemental de sus obligaciones que es proporcionar seguridad a los ciudadanos. Hartos de ver como las patrullas de diversas corporaciones policiacas solo “cuidan” a los revoltosos y les importa un comino los ciudadanos. Hartos de ver como diversos grupos, con la bandera que sea, secuestran autobuses, roban mercancía de camiones particulares, saquean negocios, bloquean vías de comunicación impidiendo el libre transito de ciudadanos y provocan todo el caos posible
¿Qué hacer cuando es el gobierno el que incumple sus funciones? Recordemos que al Gobierno le hemos dado el monopolio de la fuerza. Por lo tanto ¿Ante quien nos quejamos? Buena pregunta.
En el caso de Michoacán, la experiencia me hace ser pesimista; no veo a nadie de nuestras “autoridades” que tenga los arrestos para tomar las decisiones que, por ley, deberían de tomar. Harán lo habitual, ceder antes los delincuentes disfrazando su miedo como “dialogo”
Pero ya vienen las elecciones, y la ciudadanía, justamente agraviada les pasará la factura.
Alejandro Vázquez Cárdenas
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