“El Buen Fin” fue lanzado con “bombo y platillo” por el presidente Felipe Calderón, un programa de descuentos que se llevará a cabo en el puente vacacional que se celebra antes del Día de la Revolución Mexicana, del 16 al 19 de noviembre de este mismo año.

Dicha iniciativa comercial promocionada como “El fin de semana más barato del año”, pretende obtener ventas superiores a los 150 mil millones de pesos extras a lo que se vende en un fin de semana normal. “El Buen Fin” 2012 pretende ofrecer descuentos de 10 hasta 80 por ciento en muchas tiendas comerciales y, a diferencia del año anterior, ahora también se suman las ofertas para las compras por Internet.


 

El “Buen Fin” es la copia a la mexicana del “Black Friday” gringo, que se realiza antes del Día de Acción de Gracias, el cual se celebra el cuarto jueves del mes de noviembre. El “Viernes Negro” es el día en que se inaugura la temporada de compras navideñas en Estados Unidos, con significativas rebajas en muchas tiendas minoristas.

El término del “Viernes Negro”, se originó de la tinta de las nóminas de las tiendas que pasan de números rojos a negros, gracias al superávit originado por las masivas compras. Es por esto que muchos especialistas aseguran que las tiendas comerciales tienen entre sus estrategias ofertar determinados productos, ya sea por final de temporada, por desplazar inventarios o simplemente como una manera de mejorar su imagen ante los clientes.

En tanto, los impulsores de la iniciativa, aseguran que “busca impulsar la actividad económica, el empleo y el bienestar de las familias”, para lo cual se apoyará con el adelanto “significativo” de los aguinaldos a los servidores públicos del Gobierno Federal, al que se suman algunos gobiernos estatales, como Zacatecas, Morelos, Sinaloa, Veracruz, Puebla, Nayarit y Tlaxcala, que adelantarán la mitad del aguinaldo a sus trabajadores, mientras que otros municipios, como Toluca y Saltillo, harán lo propio.

Sin embargo, es de muchos sabido, que desde antes de que existiera “El Buen Fin”, a los trabajadores al servicio del Estado el Gobierno Federal les administra el aguinaldo en varios pagos para que no se lo gasten todo de un solo “jalón”. No sucede así en el sector privado, en el que las empresas están obligadas por Ley a suministrar una parte de sus ganancias de todo el año fiscal, que se traduce en el “aguinaldo”. Pero lo que no está en la Ley Federal del Trabajo, es obligar a las empresas a suministrar el aguinaldo por partes o de manera adelantada.

Entonces, esta situación se traduce en que no todos los ciudadanos o trabajadores, sobre todo los que no trabajan para el gobierno, tienen flujo de efectivo para adquirir productos en “El Buen Fin”, por lo que recurren a créditos al consumo. Las familias mexicanas que no tengan una apropiada planeación financiera, además de un ahorro, y den “rienda suelta” a sus líneas de crédito, se verán afectadas en la llamada “cuesta de enero” del 2013, en la que tendrán que pagar colegiaturas, además de intereses, muchos de ellos moratorios, de todas las compras que realizaron el año anterior.

Otro de los resultados negativos de las ventas de “El Buen Fin”, es que el consumidor paga los “platos rotos” comprando cosas que no necesita, sólo para que el Gobierno Federal obtenga un buen incremento en el índice de consumo y recupere 2 mil millones de pesos, de lo que adelantó del aguinaldo, por medio del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Es muy extraño y contradictorio lo que hace el Gobierno Federal con “El Buen Fin”, por un lado incentivando el gasto del consumidor, y por otro lado, publicitando en radio y televisión el ahorro de las familias, por ejemplo, con los anuncios de la adquisición de Certificados de la Tesorería de la Federación (CETES), en donde la SHCP exhorta a los niños mexicanos, y a sus padres, a ahorrar sus domingos y con ello, “fomentar” en los menores la cultura del ahorro.

Uno de los anuncios que hoy escuché en la radio, dice más o menos así: “Mi papá es un mago, un día tiene dinero en su cartera, y al otro día no tiene nada”, dice la voz de un niño, para luego finalizar con la voz del locutor: “no le enseñes esto a tus hijos”. Así mismo, el Gobierno Federal, a través de la Comisión Nacional para la Defensa de los Usuarios de las Instituciones Financieras (Condusef), se gasta millones en publicidad recomendando al público privilegiar la compra de bienes que satisfagan necesidades, de revisar su capacidad de compra real y de recabar anticipadamente el precio de los productos.

¿Entonces? ¿El Gobierno quiere que la gente gaste o que ahorre? Ya no entendí…

Ante tal confusión, es importante, que en este “Buen Fin”, los consumidores mexicanos apliquen conocimientos básicos de educación financiera, y privilegien la adquisición de bienes que satisfagan necesidades y, en un segundo plano, la compra o adquisición de “antojos o deseos”, así como de revisar cuál es la capacidad de compra real a partir de su disponibilidad presupuestal.

Es importante que como ciudadanos recordemos que tenemos un grave problema de cartera vencida en el sistema bancario comercial que opera en México, mismo que ascendió a más de 61 mil millones de pesos al término del primer trimestre del año, lo que implicó un incremento de 25 por ciento sobre el monto de los créditos en moratoria registrados en el mismo periodo de 2011, según datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Si en Enero de 2013, no queremos vernos las caras en el “Monte de Piedad”, empeñando hasta el “perico”, o solicitando préstamos a los usureros, que cobran comisiones inhumanas, es mejor que pensemos dos veces antes de endeudarnos en “El Buen Fin”. Es en serio…