Ser confidente de los hijos no es tarea fácil y menos cuando son adolescentes, pero se puede lograrlo con algo de paciencia y dedicación.

Los hijos son lo más importante para sus padres y es por eso que existe una enorme dedicación para que aquellos se desarrollen adecuadamente, tanto a nivel físico como mental.


 

Cuando los hijos llegan a cierta edad, pretenden ser independientes a su manera, ya no quieren andar con sus padres, quieren más libertad y comienzan a guardar muchos secretos, que en algunas ocasiones sólo son compartidos con sus amigos contemporáneos.

Esto es algo que suele preocupar a sus padres, ya que a veces los hijos andan en cosas no muy recomendables o peligrosas para su integridad física o mental y como se desconoce lo que les ocurre, no se tiene el control de la situación y las consecuencias pueden ser irreversibles.

Para ello hay que entender que los adultos son los padres y los hijos aún no tienen un criterio formado, por lo que es responsabilidad de los adultos ganarse la confianza de los menores.

Desde que son pequeños

No hay que desperdiciar la niñez de los hijos, ya que esta es la etapa del desarrollo físico y mental de ellos y es también el momento donde más dependientes, influenciables y espontáneos son.

Está demostrado que los niños necesitan dialogar con las demás personas del hogar y los padres deben aprender a escucharlos cuando quieran expresarse. Por muy aburrido que suene tener que escuchar las preguntas repetitivas o los relatos sin sentido o las opiniones sin criterio, es necesario darse un tiempo, escuchar los relatos y darles la importancia que ellos desean que se les de, para que así el niño note que su opinión cuenta y que cuando necesite expresar algo sus padres estarán ahí para escucharlos.

Pasar tiempo con ellos

No sirve de nada darles los mejores juguetes, comprarles mucha ropa, darles todos y cada uno de sus gustos y todo lo material; si no se pasa tiempo con ellos.

Es necesario que los hijos sientan que tienen un respaldo emocional y este debe estar en los padres, ya que de no ser así, buscarán aquel respaldo en cualquier otro lado.

Es importante que sus padres estén presentes, que jueguen con ellos, que vayan a las reuniones escolares, que los vean en algún acto o presentación, incluso para conocerlos mejor; porque de no ser así, se están criando desconocidos y nadie confía en un extraño.

Palabras de confianza

Siempre hay que repetirles a los hijos que pueden contar con sus padres cuando lo necesiten. No importa que suene repetitivo, ni que ellos ya lo sepan, es para que siempre lo tengan presente y sepan a quién recurrir cuando hay problemas.

Siempre estar atentos

Cuando se note una actitud diferente a la habitual, es necesario preguntarles si ocurre algo malo y de ser así, invitarlos a decir lo que pasa.

La confianza se crea con la cercanía y la comunicación y para que ellos quieran hablar, es necesario que sus padres estén pendientes de lo que ocurre y pregunten, para poder dar un consejo o tratar de solucionar las cosas.

De vez en cuando sería bueno sentarse a conversar con los hijos de temas varios, pero mucho más de los temas que los hijos consideren interesantes, para que resuelvan dudas a través de sus padres y no se creen malas informaciones en sus mentes.

Sin amenazas

No hay que amenazar ni infundir temor a los hijos en el supuesto de equivocaciones. Frases donde se amenaza a un hijo en el supuesto de errores son medievales y jamás dan resultado, pues lo único que se logra con aquella actitud es que el hijo tenga temor y en el caso de haber problemas, no recurrirá a sus padres para la solución.

Amenazar jamás logra que los hijos dejen de hacer aquello que no se desea que hagan, pues al contrario lo harán, con mayor interés y tenderán a cometer muchos errores y los daños podrían ser irreversibles.

Si llegase a ocurrir algo con los hijos, con lo que los padres no estén muy de acuerdo, es necesario armarse de tolerancia y escuchar las razones, sin gritos, sin maltratos y con mucha paciencia.

Aplicando estas cosas, los hijos verán a sus padres como sus amigos y así sea el error más terrible que hayan cometido, siempre buscarán a sus antecesores para que los ayuden a solucionarlos.