Es una cantidad con muchos ceros que difícilmente, si se tratase de dinero, pudiéramos imaginar, teniéndola, que alcanzaríamos a hacer con ella. ¡Vaya! tan solo el leerla puede ser complicado para aquellos que han terminado la secundaria y hasta para los preparatorianos. Y si no es fácil leer esa cifra, menos pudiéramos cuantificar el número de artículos domésticos, electrónicos…,o casas de interés social que alcanzarían a construirse, si se tratase de contar libras, euros o dólares. Ahora bien, para nosotros, el billón sajón o gringo lo interpretamos simplemente como mil millones; es decir 1000, 000 000.
Pero si utilizamos el Sistema Métrico Decimal y escribimos la cantidad de un billón, estaríamos afirmando con certeza de que se trata de un millón de millón; es decir del número uno seguido de doce ceros (1 000 000, 000 000).
Viene a colación lo anterior, porque en los últimos días ha sido notoria la discusión pública sobre la deuda interna y externa que tiene el país y que ya se acerca a una cantidad estratosférica y difícil e imposible de imaginar lo que tal deuda significa para cada uno de los mexicanos, sobre todo para aquellas familias cuyos ingresos se cuantifican no solamente en salarios mínimos, sino inclusive, en los ingresos de las jóvenes parejas que sumándoles sus respectivos salarios, no rebasan ni treinta mil pesos mensuales.
La deuda total (interna y externa)del país cuantificada ha sido adquirida en forma diversa y por concepto diferentes. La adquisición de la deuda se ha debido e emisiones de bonos denominados de Deuda Pública, que generalmente se ha colocada a mediano plazo; El gobierno federal a solicitado financiamientos diversos organismos internacionales, como lo son el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), EL Banco Interamericano de Reconstrucción y Fomento (BIRF) o el fondo Internacional de Desarrollo Agrícola y otros.
Desde luego que ha habido compromisos con fuentes locales como lo son la Banca Internacional asociada con capitales minoritarios mexicanos (Bancomer, Santander, Banamex, etc.) o bien, de la obtención de créditos llamados bilaterales que son aquellos que se obtienen de diferentes gobiernos a través de sus bancos oficiales o de bancos comerciales mediante la garantía de un organismo oficial. En fin, las fuentes de financiamiento son variadas y de ninguna manera podemos considerar que estas transacciones tienen la finalidad de la usura, aun cuando por necesidades, gobiernos extranjeros pueden comprometer a nuestro país, para que apoyemos algunos convenios o tratados internacionales.
Indiscutiblemente que los financiamientos van en el sentido de ayudar al desarrollo de los países, siempre y cuando su aplicación se aplique a la realización de un proyecto redituable. Distraer el empréstito para una finalidad contraria al proyecto que respaldó el crédito es ir a la ruina y, ente otras cosas, eso es lo que ha pasado en nuestro país con las consecuencias negativas que hemos pasado en años anteriores.
Desafortunadamente, ¡hoy! la deuda externa e interna del país ha alcanzado cifras escandalosas, por decir lo menos, que indudablemente nos está “acorralando” y comprometiendo al gobierno a buscar, por ejemplo, “socios extranjeros” que puedan invertir en PEMEX.
En el año 2009, solamente la deuda externa total alcanzaba la cifra de 170 mil millones de dólares, es decir, 170000, 000, 000; deuda que obligó a cubrir, en los tres años de este sexenio muerto, la cantidad de 199 mil millones de dólares por concepto de amortizaciones e intereses, según indicaron informaciones oficiales.
La deuda externa e interna del GOBIERNO FEDERAL (Política Financiera/Finanzas Públicas/ITSSEFPDO/2012) , anunciada al 31 de marzo anterior, indicaba una cantidad de $ 4001 813 de millones de pesos, misma cantidad a la que, supongo, hay que agregarle la enorme deuda de estados y municipios han adquirido, por lo que de acuerdo a las informaciones periodísticas de la semana anterior, los compromisos del país compromiso ascienden a la cantidad que encabeza este comentario político, que traducido a dólares equivale a más de 400 mil millones de dólares.
Cifra extraordinaria para nuestro país, lo que indica que la administración federal que llega heredará un país no solamente ahogado en sangre y desolado por el crimen organizado, sino con un lastre que complicará la ya de por si aniquilada vida económica y política de los mexicanos.
























