Primero lo elemental, “Tragedia” es por definición una obra dramática en la que el protagonista se ve conducido, fatal e irremediablemente, a un desenlace funesto. Fuera del ámbito teatral, se aplica a un suceso de características funestas, desgraciadas y lastimeras. Inicio con lo anterior pues no se me ocurre otra cosa al pensar en la educación en México.

No es cuestión de aceptarlo o no, simplemente son las incómodas cifras reales de una tragedia educativa de la cual somos responsables todos, cada uno a su nivel y en diferente grado, pues la educación pública la financiamos todos, les agrade o no a los innumerables vividores del presupuesto, la Educación la paga el trabajador mexicano. Tragedia que es en gran parte el origen de muchas y severas limitantes que encadenan a México en el subdesarrollo y nos condenan a la subordinación en las vitales áreas de la tecnología e investigación.

¿A quien o quienes debemos agradecer el pésimo nivel educativo que tenemos en México y singularmente en Michoacán? Si entrevistamos al primer integrante que encontremos de ese grupo magisterial autodenominado “democrático”, sin pensarlo mucho nos va a recitar que la tragedia educativa nacional y por ende, estatal es debida a: El imperialismo yanqui, la reacción, el PAN, el PRI, la Iglesia, el expresidente Calderón, el actual, Peña Nieto, la derecha, al Fondo Monetario Internacional, a la OCDE, el neoliberalismo y por si faltara algo AMLO rebuzna “La mafia en el poder”.

¿Buscar causas o culpables entre ellos?, ¿Investigar cuales han sido los vicios, errores, defectos y omisiones por parte del magisterio?, ¿Fallas que vienen desde las Normales donde ellos hipotéticamente estudian? ¿Reconsiderar los criterios de ingreso, permanencia y egreso de las Normales? ¡Imposible! La culpa jamas será de ellos, ¿Autocrítica? ¿Que es eso? ¿Con que se come? ¿Aceptar un examen de evaluación nacional y arriesgarse a exhibir su incompetencia? ¡Nunca!. Ellos no están para ser evaluados.

Desde la Colonia el problema educativo ya existía, y en el México independiente las cosas no variaron mucho, a pesar del trabajo de grandes y notables educadores. Y en los 70 años de la “dictadura perfecta”, como calificara Vargas Llosa al régimen priista, la mejoría en la educación fue insuficiente, mereciendo mención específica el evidente deterioro a partir del sexenio de Echeverría, básicamente por la masificación, sin calidad, de la educación. El problema de la pobre educación se extiende incluso a nivel Universitario; tenemos médicos que no saben bien a bien si el bazo esta en tórax o en abdomen, abogados que con dificultad pueden leer de corrido y correctamente un texto y un común denominador de prácticamente todas las carreras es su “alergia” a la lectura.

Ayotzinapa, Tiripetio y otras normales similares, son, si analiza su historial académico, un buen ejemplo de como andamos en educación. Los resultados están a la vista, no se descubre el hilo negro ni el agua tibia pues la tragedia la estamos padeciendo, junto con su beligerante actuación que parece inspirada en los inicios del Khmer Rouge. ¿Que hacer?, ¿Cómo mejorar radical y definitivamente la calidad de la educación en nuestro país? Evidentemente hace falta, entre otras cosas, recursos económicos suficientes, pero también es evidente que los billetes por si solos no van a elevar la cultura, capacidad de trabajo y coeficiente intelectual de un maestro del nivel que sea. Un maestro ignorante y limitado intelectualmente seguirá siendo un ignorante y un limitado intelectual independientemente de que se le pague más. No se trata solo de cantidad, sino también de calidad, se necesitan más y mejores maestros, más y mejores escuelas, establecer y cumplir verdaderos y efectivos requisitos mínimos de capacidad y eficiencia y sobre todo reestructurar radicalmente todo el sistema educativo, la eficiencia terminal, sigue siendo un objetivo necesario si deseamos salir del atraso tecnológico.

¿Tenemos esperanza en un corto plazo? , no veo que se intente hacer algo definitivo; la publicitada y mediocre reforma educativa sencillamente no se aplicará; les falta “valor” para aplicarla.

Alejandro Vázquez Cárdenas
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