Cada vez que tenemos cercana la experiencia de ver partir a alguien, o bien cuando alguno de nuestros seres queridos menciona algo referente a lo que desea que se haga cuando este inevitable momento llegue, solemos asustarnos y de inmediato buscamos la manera de huir de este tipo de eventos, que nos lastiman y que pretendemos negar como si esto evitara que sucedieran.
Prepararnos para convivir con la muerte con naturalidad, depende en gran medida de entender que, como dicen las abuelas, es lo único seguro que tenemos en la vida, y lejos de verlo como una tragedia inevitable, es mejor la aceptación de este hecho que, a pesar de parecer algo negativo, nos brinda la oportunidad de conocernos a nosotros mismos y de aprender vivir plenamente.
“Temer a la muerte es resultado de varios factores, como por ejemplo, la ignorancia, que en este caso se traduce en no tener conocimiento de quiénes somos en realidad, qué queremos y hacia dónde vamos, esto nos causa sufrimiento y por eso desarrollamos patrones negativos que nos generan temor incluso a vivir”, explica Rafael Cervantes, maestro en filosofía budista.
Otra de las situaciones que nos predispone al temor, es que hemos dejado de lado la vida espiritual, para preocuparnos por nuestro mundo externo. Ahora nos inquieta tener la posibilidad de acumular bienes materiales que, al final de nuestros días no nos llevaremos, pero que pensamos, es lo que nos asegura la prosperidad, “en realidad, ésta puede venir de ambos ámbitos y a eso deberíamos aspirar. Cuando nos ocupamos también de la vida espiritual, progresamos a nivel de conciencia y quitamos el enfoque e identificación limitada de la versión de nuestro “yo” para desarrollar el amor y la libertad, y si logramos dar este paso, nos sentiremos así: libres y felices”, agrega el experto.
Tu tarea de vida
No hay necesidad de vivir con el temor a morir, porque, paradójicamente, roba la capacidad de apreciar nuestra existencia, y en este sentido Rafael Cervantes recomienda empezar por atrevernos a entrar al camino del autoconocimiento, darnos a la tarea de investigar quiénes somos, qué deseamos y por qué, reconocer nuestras emociones y sentimiento, aceptarnos en toda nuestra naturaleza, con fortalezas y áreas de oportunidad, porque esta es la forma en que aprendemos a ser bondadosos con nosotros mismos y con nuestro entorno.
La vida y la muerte se pueden convertir en un círculo virtuoso, esto quiere decir, que si aprendemos a vivir, sabremos aceptar y valorar la muerte y ésta a su vez, ser la que nos enseñe la importancia de existir en plenitud. Por supuesto, queda claro que para experimentar la muerte no hay que esperar hasta que este momento nos llegue, esto puede suceder también cuando tenemos una pérdida de una persona cercana o de una mascota, lo cual también nos conduce a reflexionar y apreciar la vida desde otra perspectiva y desde la manera en que se condujo en su paso por este mundo.
Prepararnos para ese momento no depende de otra cosa, que de aprender a vivir bien, “a fin de cuentas la calidad y el estado de vida que tengamos, determinará el estado mental de nuestra muerte. Un corazón en paz en vida, es más probable que deje de latir en paz”, concluye Rafael Cervantes.
Para ver
Antes de partir
Dirige Rob Reiner
Estados Unidos, 2007
Para reflexionar
La muerte explicada en un minuto/Youtube
Colaboración de Fundación Teletón México.
#EscuelasLibresDeBullyng
























