Homenaje a un guerrero accérimo en contra de la tala ilegal

al interno de ese generoso pulmón denominado Amazonia.

Abogado de profesión, Asháninka de origen

(1960-2014)

Desde siempre han sido la sombra apreciada de los caminantes, los espejismos de los exploradores desorientados en el desierto, trascendente en tantas mitologías, además de elemento sagrado en el pensamiento respetable del Don de la vida, en fin filosofía de vida, inclusive basta evocar aquellos arboles que formaron parte de nuestra diversión en la infancia , cuantas veces se anheló encaramarse hasta la cima de una frondosa copa de alguno de ellos, cierto desde allí descubrir la dimensión del mundo, que sería pues nada más que un vasto oculto paisaje cubierto de frondosidad. Para mi han significado la esperanza de la existencia. Así un pequeño árbol ubicado en la colina de un antiguo pueblo romano de montaña, fue mi consolación y mi certeza en mi cotidiano, en ocasiones cuando neviscaba representó un faro para advertirme aquella dirección que me conduciría a mi hogar. Son arboles, pequeños, grandes, estrechos, de largas raíces, como de infinita vida, sí, son un especial componente de la naturaleza. Son de proteger y salvaguardar, de esta manera externo o adentro de la jungla amazónica compacta, serán los elementos participantes a esta reunión de liberar oxigeno donando vida, son los pulmones del planeta previniendo la erosión, y equilibrando el ecosistema. Es así que un hombre como Edwin Chota desde niño dio el valor justo a estos imprescindibles integrantes de la naturaleza, hasta hacer una razón en su vida, luchando en defensa de ellos, que a pocos días de este mes (1 septiembre 2014) le costó la vida.

Una muerte por la lucha del oxigeno defendiendo aquello que lo genera, porsupuesto la natura, la amazonia, que seria difícil enraizar, suplantar especies, porque se necesitaría tiempo, y nunca se lograría lo que la naturaleza nos ha donado ya.

Cruzar tierras verdes, gozosas de sus frutos, de estas raíces que logran encepar al hombre a sus antepasados, y cruzar casi flotando la filosofía de estos fundamentos de la foresta. ¿Cómo creer en el hombre? ¿Cómo creer en los pensamientos? ¿Cómo creer en las luchas cuando se niegan la existencias de la gente de valor y de aquellos valores a nosotros mismos? La languidez de nuestra existencia, de aquella que es real entre tú y tú a la fronda, la amistad entre hombre y naturaleza, leales, respetuosos así una relación familiar. En que nada horrible nos disturbe como la muerte, al que tuvo la aspiración de proteger lo que debe ser protegido. Son tardes, noches, amaneceres que se hacen escuchar entre gritos lamentos y melodías de sus animales que duermen, se despiertan, y se procrean como los seres humanos, cubiertos albergados de entre estos verdes saturados de verdear que son ellos la misma foresta, la madera que no puede ser reducida al lujo del hombre, es la retención del hombre mismo.

Caminemos, escapemos de los sanguinarios de la destrucción de nuestro planeta. Somos invitados, selectos a ingresar a la amazonia, entremos silenciosamente y con la atención cuidadosa de no alterar ninguna especie, en respeto a estas y a beneficio de nosotros , comprendiendo todo el planeta. La lluvia hará su llegada muy pronto para limpiar las partículas del aire, el respiro, para deleitarnos de dicha atmósfera pura, dejadle en serenidad algo que debe ser. Acatar la ley del mundo, el espacio es nuestro, sin embargo es suyo de la naturaleza que tiene y debe haber las extensiones naturales privilegio desde el génesis. Es nuestra estirpe enraizadas en raíces de arboles, arbustos, y plantas.

Todos los años son buenos para nacer, o como decir, cualquier estación del año acoge el nacer, pero quizás para morir no hay ninguna estación buena para albergar esa negación llamada muerte, y mas aun el asesinato de un gran hombre. Son las respuestas, las contestaciones a la vida.

Asumir posiciones, se necesitan tomarlas, cobijarlas, sin lastimar una hoja de dicha de aquellas escaleras en dirección al cielo que cubrirán con estrellas los sueños, los nidos de los pequeños pájaros, que no saben de estupor ni de rabia, ni de ultraje al reino natural. Pero somos nosotros espectadores de la verdad que nos corroe, el tráfico ilegal de la madera del mogano, del cedro. Especies magnificas traficadas que son enviadas, comerciadas a potencias, para ser parte de elementos de ostentación, como barcas, piano, guitarra, toda la armonía en lo justo de estos tergiversadores de mundos tenues, mas nosotros queremos mundos limpios para asegurando el respiro al mundo sin perseguir la congoja.

Fijar la mirada hacia aquél pensamiento de un no olvido al jefe de la comunidad Alto Tamaya Saweto, Edwin Chota y a sus 3 dirigentes Asháninkas, como fueron; Leoncio Quincima Meléndez, Jorge Ríos Pérez y Francisco Pinedo, asesinados por combatir los taladores ilegales de madera en la zona Saweto Ucayali. Edwin Chota (54años) ya había sentido en su sangre indígena la ausencia de las autoridades, entre estos suelos atávicos de los Asháninkas. Nos remontamos al vecino Brasil en sus orígenes, conocidos como kampas, los Ashanincas o Asháninkas que allí trabajaban como caucheros. Muchos mencionan su llegada a esas tierras en el siglo XVIII Costelo Branco (1950), utilizando un lenguaje Arahuaca.

Han vivido dispersos en el rio Apurimac, después de una guerra intragrupal por el   intercambio del sal gema cuya extracción venia del cerro entorno al rio Perené.

Eran parte en la evangelización franciscana y de los dominicanos, los primeros crearon una misión para ellos, adjunto al pueblo de la Merced (1868 misión de Quillazú) En 1886 se logro calcular su población 20.000 habitantes .

Ya, con Juan Santos Atahualpa se habla del termino de dicha misión que duro 100 años.

1889 Peruvian Corporation, capitales ingleses les deja cierta cantidad de hectáreas para residir en las cercanías del rio Perené, Ene. Han morado después en pequeñas localidades a lo largo de los ríos Breu, Amônia y Arara, afluentes de los ríos Envira y Yurúa, en el Estado de Acre.

Sus actividades principales son basadas en la agricultura principalmente en cultivos de maíz, yuca, maní sachapapa, campote, caña de azúcar, piñas plátano y frutales, la caza, la ganadería café y achiote .Considerada actualmente la población indígena más importante del Perú con 52.461 habitantes 27.710 hombres 24.751 mujeres números de comunidades nativas 306.

Todo este desastre y deforestación va embarcada en la madera más preciada a nivel mundial, de especies que deben ser preservadas, cotizadas en el mercado por un valor   superior a 11.000 dolares. Mogano y Cedro Tropical (altura 40 metros, madera especial en carpintería fina. El cedro también posee propiedades medicinales en la malaria (cedro lo encontramos en Ucayali, Yarinacocha) 22 a 27´grados, 1200 a 3300 mm al año, tierras altas de la selva y en las orillas de los ríos talladores ilegales, trasportando a Estados Unidos el 70% a 90% de Mogano.

Protejamos a nuestros hermanos, nuestra estirpe indígenas, hombres, mujeres, niños, ancianos habitando en su tierra, con su fruto son dueños de por si de su suelo.

No anhelamos que perduraren justicias quebradizas acudiendo frustraciones para sueños de un extraordinario hombre Edwin Chota, mientras tanto una certeza aflicción de su triste muerte más, el regocijo de que su nombre se mantendrá en vida como su causa accérima a nuestra lucha.

   Las causas justas tienen nombres de hombres justos,

pero no prevén un final justo… ¿demasiado injusto?

sin embargo como debía ser…

se seguirá defendiéndola en su nombre la Amazonia

pulmón de oxigeno y extraordinaria gracia del planeta.

A Edwin Chota y sus Compañeros

Roma, Septiembre 2014