¿Cuántas veces hemos escuchado a la gente juzgar las condiciones de vida de una persona sólo por su apariencia? ¿Qué tanto rechazas a alguien a causa de sus actos o su ideología? ¿Consideras que el uso de drogas afecta la calidad moral de una persona? Desafortunadamente, en la sociedad el abuso de sustancias adictivas se ha relacionado de manera errónea con la falta de valores y una baja o nula calidad moral. A las personas consumidoras de algún tipo de droga, se les suele catalogar como impulsivos, irresponsables y que no desean cambiar su situación, sin considerar que la adicción es una enfermedad y que debe atenderse como cualquier otra, para no padecer mayores daños.
Al replicar este tipo de prejuicios, también se contribuye a mantener una serie de estigmas que generan exclusión, lo que dificulta que los usuarios de sustancias accedan a recibir tratamiento para este problema que nada tiene que ver con la cuestión moral y sí con la salud.
El consumo de alcohol, tabaco y otras drogas es un fenómeno complejo y multifactorial, esto quiere decir que diversas circunstancias repercuten para que una persona inicie el uso. El maestro Pablo Puig, director del Centro de Integración Juvenil Cuauhtémoc Poniente, explicó que cualquier persona puede experimentar con sustancias psicoactivas, aunque hay quienes están particularmente expuestos por tener mayor facilidad para obtener la droga, mostrar una baja percepción de riesgo sobre el daño que ocasionan o vivir en un entorno caracterizado por una prevalencia alta de consumo.
Reiteró que existen también otras condiciones que elevan la probabilidad del consumo, como conflictos familiares, violencia, maltrato, abandono o falta de supervisión por parte de los padres; también cuando en la familia hay antecedentes de adicción y problemas psicoafectivos, depresión, ansiedad, altos niveles de estrés, trastorno por déficit de atención o eventos traumáticos en la infancia o adolescencia, así como la exposición a conductas violentas o antisociales, la presión de las amistades, el bajo desempeño escolar o la influencia de una pareja consumidora.
“Una persona no debe ser considerada con una pobre calidad moral por consumir sustancias o ser dependiente; en muchos casos los usuarios de drogas experimentan culpa y arrepentimiento después de haber cometido algún acto ilícito o violento y aceptan que han perdido el control de su vida como resultado del consumo de sustancias”, aseguró el especialista.
Por ello, es necesario entender que la adicción altera el estado físico, psicológico y social de quien la padece y se constituye como un problema de salud grave. Quienes presentan trastornos adictivos pueden atravesar por problemas familiares, de salud, laborales e incluso legales, siempre relacionados con el consumo de las sustancias. Asimismo, son víctimas de los graves estragos que originan los efectos de las drogas, como la depresión y la ansiedad, entre otros.
Se debe informar mejor a la sociedad acerca de las adicciones, sus causas y consecuencias y tener claro que el abuso de sustancias forma parte de un trastorno de salud mental, que los consumidores pueden mejorar su calidad de vida y que deben recibir atención terapéutica especializada.
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