Se inicia un nuevo periodo de gobierno y los mexicanos aspiramos a ver consolidado nuestras aspiraciones de buscar en el Presidente Peña Nieto y su equipo, la oportunidad real de salir de nuestras carencias, la pobreza, el desempleo, el estancamiento económico, la inseguridad y sobre todo recuperar la credibilidad en nuestras instituciones, de tal forma que nos permitan asegurar que en verdad se quiere acabar con la corrupción y la impunidad.

Considero desde mi punto de vista, injusto que existan oposiciones radicales a un gobierno que no ha tenido la oportunidad de demostrar en los hechos que es capaz de entender los retos y enfrentarlos. Siempre serán respetables y  bienvenidas los disensos y críticas, sin embargo considero que la forma de hacerlas valer es a través del seguimiento social y puntual a cada uno de los compromisos suscritos.

Me parece importante que con la participación de las principales fuerzas políticas del País se suscribiera un Pacto por México, si bien es cierto que en este momento es solamente una declaración unilateral de buena voluntad que no contiene compromisos concretos, pero puede convertirse en una base para la reconstitución del poder gubernamental.

Se contienen compromisos trascendentales, como el reconocer que es necesario frenar los poderes de facto, instrumentos jurídicos para combatir los monopolios, retomar el control del sistema educativo, disposiciones jurídicas para lograr participación social en las acciones de rendición de cuentas y transparencia, la de promover  acciones colectivas, el respeto a los derechos humanos, la reforma de amparo y la reforma al sistema de procuración e impartición de justicia. etc.

Los retos del nuevo gobierno no son fáciles de vencer, se tendrá que demostrar que las prácticas añejas quedaron en el pasado. No será fácil para el Presidente coordinar las piezas de su gabinete e imprimir en su equipo un sentido de dirección común. En el mismo equipo de su gabinete, pueden encontrarse resistencias importantes a su propio plan de Gobierno.

La estrategia de  centralizar la política de seguridad en la Secretaría de Gobernación; centralizar la vigilancia contra la corrupción que se ubica principalmente en estados y municipios; centralizar los mecanismos de transparencia; centralizar la legislación penal, son acciones que le van a permitir mayor coordinación y control de la acción gubernamental, pero debe estar muy atento a no dejarse llevar con informes maquillados.

En fin, creo en la nueva estrategia del Presidente y su equipo, hay que darle tiempo para que demuestre que en verdad existe un gran compromiso con el pueblo de México.  Las señales enviadas por Enrique Peña Nieto y su equipo, en todo el periodo que va desde que se gano la elección a la fecha de la protesta nos hacen pensar en un buen comienzo.

No comportarse con sarcasmo y regocijo desmedido por la victoria, sobre los derrotados. Reconocer en la designación de los coordinadores parlamentarios del PRI la existencia de grupos y corrientes distintos dentro de la misma fuerza. No haber señalado en el discurso criticas y errores del régimen anterior, pero sí proponer iniciativas para corregirlos.  Buscar acuerdos con las diferente fuerzas políticas y lograr una negociación prudente del Pacto por México, donde se cifra la posibilidad del  buen gobierno, no fue cosa menor, es más importante de lo que nos imaginamos.

La alternancia sigue siendo, la aspiración y el clamor de la sociedad, para encontrar posibilidades reales de atender los grandes rezagos sociales, afianzar la democracia, fortalecer y hacer valer el Estado de derecho y darle configuración al desarrollo del país, en un marco de avenencia, armonía y justicia social.