Hemos conocido que se contempla en el proyecto de presupuesto nacional, enviado al Congreso de la Unión para su aprobación o enmienda, cantidades que nos parecen supra elevadas en algunos conceptos, como el de la publicidad, que permite suponer que la nación continuará por el mismo derrotero equivocado que ha seguido desde hace ya largos años.
Desde luego que un porcentaje elevado de la población nacional sentimos que el país atraviesa por una crisis muy complicada y prolongada, en la que no se ven perspectivas de mejoramiento alguno. Aunado a lo anterior, la desafortunada aparición de las fuerzas represivas oficiales, justamente en el día de la exaltación de Enrique Peña Nieto a la Presidencia de la República, complica aún más la crítica situación sociopolítica.
En el proyecto de referencia, se indica que no habrá más impuestos, pero se informa que seguirán los incrementos en los servicios de luz y que continuará así mismo la escalada en el precio de los combustibles derivados del “oro negro”. La naturaleza de esta acción, indudablemente que catapultará el alza de los precios de todos los productos y con plena seguridad afirmo que éste incremento, impactará sobre el porcentaje inflacionario (3.0 %) que hasta el momento calculan las autoridades en materia económica nacional (ya sabemos que éstos, solo le atinan a los presupuestos anteriores).
El resultado que dará esta combinación de acciones y por la experiencia tenida en los sexenios anteriores, donde nos han recetado las mismos médicos la misma medicina, indudablemente que repercutirá en un mayor descenso de la calidad de vida nacional y consecuentemente, en mayor pobreza y en mayores problemas sociales.
En un país como México, que tiene un endeudamiento exorbitado cercano ya a los 6 billones de pesos, el gobierno nos avisa en forma indirecta, que habrá necesidad de solicitar nuevos prestamos hasta por el orden de los $ 100, 000 millones de pesos, lo que le pone los pelos de punta a todos y no solamente a los economistas en forma genérica, quienes consideran que ya la deuda nacional está en los límites superiores de lo recomendable, máxime que el entorno internacional es calificado, por las propias autoridades federales, como de alto riesgo.
Europa está viviendo, con la excepción de pocos países, una crisis de empleo que ha obligado incluso a gente de clase media, prácticamente a acudir a los comedores públicos de asistencia social, pues de otra manera no podrían pagar las rentas de sus viviendas. Cabe señalar que en España, esta “asistencia social” está también en el límite superior de su capacidad de servicio y que la demanda que se tiene supera ya sus posibilidades de proporcionar la ayuda alimenticia solicitada, que día a día sigue creciendo.
Regresando al proyecto de presupuesto enviado a la Cámara de Diputados, mismo que es de 3. 5 billones de pesos y en el que se contemplan gastos de publicidad del gobierno que son realmente insultante para la inteligencia. Cabe señalar que los cientos de millones de pesos aplicados en los dos últimos gobiernos panistas en este concepto, ha sido un gasto inútil. ¡En nada han favorecido al país!. Como ejemplo solamente señalo que en el año 2009, los cinco mil millones ejercidos fueron 145% mayor a lo presupuestado precisamente para ese año y 50% mayor, a lo que Calderón utilizó en el 2008.
Los resultados están a la vista:¡no pudo dejar sucesor! Las cantidades ejercidas en publicidad durante los seis años de Calderón, tampoco le sirvieron para darle credibilidad y menos para asegurar la continuidad de su partido en la Presidencia de la República.
Ha sido práctica nacional en los últimos decenios, de casi todos los gobiernos, incluidos los estatales y municipales, de utilizar recursos de otras partidas para ejercerlos en este rublo y lo gastado en esta materia ha ido a parar, principalmente a los medios electrónicos. Las sumas alcanzadas, rebasan tranquilamente lo ejercido por varias de las secretarías de acción social o productiva y su aplicación, contradice las ofertas políticas que los últimos gobiernos han lanzado.
Lamentablemente, el discurso de austeridad gubernamental se va al vacío y con frecuencia sólo es aplicado a los programas sociales.
¡Los gobernantes actuales debieran tener las orejas muy grandes para que puedan escuchar no solamente los halagos sino las voces divergentes, pues ya son muchas los gritos de alerta que mandatan actuar de diferente manera!.
























