En varias ocasiones se ha difundido que nuestro estado se laboratorio político social; que los modelos deseados se precisan en laboratorio-escritorio y aquí se aplican y las variables y resultados que se muestren se valoran y determina su aplicación en otros lugares en función del objetivo deseado; un maquiavélico tiene una moral neoliberal, en donde lo que importa no únicamente es el fin, sino también cuentan los medios y que todos ganen.

Michoacán va de desastre en desastre.

Para enfrentar la emergencia político-social de administración-finanzas-seguridad que se manifestó por los reclamos de seguridad y cuantificación de hechos concretos de inseguridad: delitos y ante la incompetencia, inhabilidad, omisión, complicidad o lo que sea o haya sido, de los responsables de las instituciones republicanas del estado para atender y resolver la emergencia, el gobierno de la República, violando el soberanía y libertades e instituciones, con la –solicitud-anuencia del titular del Ejecutivo y teniendo como testigos a los otros dos poderes pares – Judicial y Legislativo – a medio mes de febrero anterior nombró un Comisionado para la Seguridad y Desarrollo Integral de Michoacán, Alfredo Castillo Cervantes.

Su misión – declarada – fue atender el asunto de la inseguridad social. Se le agregó lo del Desarrollo Integral, por alguna razón que se desconoce e inicialmente enfrentó la papa caliente que eran, son y serán, las llamadas autodefensas, que en su origen fueron la natural respuesta regional por el hartazgo de la situación insostenible de inseguridad social que se vivía en determinadas regiones estatales por el descuido, complicidad, omisión o incapacidad y/o insuficiencia del gobierno estatal=federal para enfrentarlo y resolverlo.

A poco más de 90 días de su inicio de acciones, la sociedad esperaba que los fríos y reales resultados fueran como lo afirma mediáticamente el comisionado Castillo Cervantes, que si por ellos fueran, la tranquilidad, paz, y seguridad serían lo cotidiano, pero es todo lo contrario: la inseguridad se ha desbordado y en nuestro estado, de esa fecha a estos días, todo tipo de delitos, desde el más simple hasta el más complicado y raro, ha crecido-manifestado exponencialmente y pese a las declaraciones de “En unos días más detendremos a X,Y, W, Z; “vamos por los delincuentes de cuello blanco”…” iremos por los notarios que han sido cómplices”…” está naciendo un nuevo estado”.

Tal parece que como Cervantes, Alfredo Castillo, ve puros castillos que no son más que casas-posadas-hoteles y molinos de viento y gigantescos endriagos y no hay tales…esa realidad en la que trabaja Castillo Cervantes será La Mancha o castilandia o una realidad onírica o ficticia o espejismo o magia o surrealismo, porque la realidad otra y lo ha desbordado.

Si como lo contiene el decreto que lo crea, su función es recuperar la seguridad y construir la paz y tranquilidad en el estado – se supone que como complemento “reconstruir el tejido social” -, el señor Cervantes ha fracasado y sólo ve gigantes, endriagos donde únicamente están los charalitos, lagartijitas y no los padrinos, capos y pezzo novantes de la mafia michoacana-nacional.

¿A qué vino Castillo Cervantes?

¿A resolver lo de inseguridad social, lo de las autodefensas – que eran y son un riesgo para el Estado y como ya se salieron del huacal, son un conflicto que evoluciona –, lo del contrabando minero, lo del narcogobierno, lo del …? ¿A qué?

Tal vez vino a todo, menos a regresar la seguridad y tranquilidad que los dos gobiernos pasados, y el actual, extraviaron por las razones y justificaciones que sean.

Ahí están las cifras de lo “bueno”, si hay algo y de los delitos naturales en una sociedad y los delitos de la delincuencia organizada-narcodelincuencia.