Aunque ya está a más de una quincena el DÍA DEL TRABAJO, por considerarla irónica, ácida y de interés y siendo doblemente respetuoso me fusilo, trayendo a ustedes, casi íntegra, la columna UNO HASTA EL FONDO, de Gil Gamés, publicada en EL FINANCIERO, del pasado 14 del presente.
“Con la novedad de que el Sindicato Nacional de Mineros eligió por unanimidad a Gómez Urrutia como presidente y secretario general de la organización para el periodo 2014-2020. Gran cosa, si Napoleón no viviera en Canadá, en un estado de rara desaparición, propios y extraños tomarían literalmente nota y ni modo, otro truhán del sindicalismo que se encumbra sin contención alguna.
(LA JORNADA informa, en una nota de Patricia Muñoz Ríos): En la Convención también se informó que las organizaciones laborales más importantes de Noruega le otorgarán a Napoleón Gómez Urrutia el prestigiado Premio internacional Arthur Svensson por los derechos sindicales de los trabajadores. Gil quedó sin habla y petrificado como una roca volcánica. Napoleón premiado.
La nota de su periódico LA JORNADA destaca no sin entusiasmo esto: el dirigente fue seleccionado entre 33 destacadas candidaturas que este año se examinaron para conceder esta presea que será entregada en junio (…) Esta distinción se considera como Premio Nobel de los derechos sindicales. Ya en serio: ¿Nos hemos vueltos locos? Napoleón, ¿Premio Nobel? Correcto. Entonces que le entreguen un premio a Elba Esther y otro a Romero Deschamps, tercia de reyes.
Un premio un tanto cuanto estrafalario para quien heredó de su papá el sindicato minero. Recordemos. Gómez Urrutia quiso ser candidato a la gubernatura de Nuevo León; perdido en las trapacerías priístas, Napoleón se sintió muy ofendido. Entonces papá Gómez Sada lo llamó al sindicato. Napo negoció con Grupo México el famoso 5% de las acciones. ¿Va bien Gamés o se regresa? De esas negociaciones surgió un fideicomiso que Napo manejó al viejo estilo sindicalista: CÓMO ME DÉ MI REGALADA GANA.
Gamés supone: vamos a comprar estos terrenos, estos departamentos en Canadá, estas casas en Cancún. Y así el fideicomiso se convirtió en la cuenta personal del líder, como ha ocurrido en la historia del sindicalismo mexicano que creció a la sombra de la negociación con el priísmo corrupto…No hay valores; o sí, los valores de un México que se niega a desaparecer. Napoleón vive amparado a todo meter y no precisamente como un menesteroso en Vancouver y ha eludido hasta la fecha varias órdenes de aprehensión.
…Los delegados de la convención acordaron apoyar firmemente las tres históricas huelgas existentes en la sección 65, de Cananea, Sonora; 201, de Sombrerete, zacatecas, y 17, de Taxco, Guerrero. Muy bien, los derechos de los trabajadores y lo que usted diga, pero, y el manejo opaco de los dineros del sindicato, la transa, el chanchullo, el robo, el despojo, ¿Nada?
¿Qué hacemos cuando los sindicatos se pudren y sus líderes roban a mansalva? ¿Culpamos a los patrones? ”























