Hoy es 15 de mayo; el calendario oficial indica que es el Día del Maestro y el estado, el gobierno y las autoridades políticas le rinden merecido reconocimiento al profesional de la docencia: desde el inicial Jardín de Niños, hasta el posgrado, pasando por la educación Básica, Media Superior y Superior y en sus dos grandes sistemas: público y privado. Todos los miembros de la sociedad reconocen y aceptan su función de formador de las nuevas generaciones.
En nuestro estado, tan especial, la profesión de docente está un poco o un mucho deteriorada, dependiendo de la perspectiva y de la ubicación, formación, experiencia y conocimiento persona; lo cierto es que ahí está la función a desempeñar por los profesionales de la docencia, pero esa situación de percepción negativa sobre las personas que se despeñan como maestros mucha culpa y responsabilidad es de las autoridades – sean políticas o sean del sector educativo -, pero ahí van compitiendo sobre su responsabilidad en esta situación de deterioro de la imagen del Maestro.
Es indudable que del Maestro Rural de hace dos o tres generaciones ya no hay más que testimonios: era el líder de la población, de la comunidad, por las simples raz0nes de que el Estado lo utilizaba como factor transformador y porque no existían otras profesiones-ocupaciones, salvo la del Maestro; con la ampliación y diversificación del trabajo del profesor, al cumplir su función social – marcada por el artículo 3º. Constitucional -, la sociedad nacional se fue transformando y, al evolucionar, se incorporaron otros factores de cambio, como los ingenieros, médicos, arquitectos, licenciados, auditores, ingenieros y sus diferentes especialidades aplicadas a la industria de la transformación y del sector agronómico, economistas, comunicadores sociales, industriales, contadores públicos, etc., etc. y etcétera, así como vehículos informativos como los diarios, revistas, radio, televisión, internet y sus aplicaciones. En este momento el Maestro es sólo uno de los sin cuenta factores de cambio de la sociedad y aun menos o más en esta etapa de globalización, o de aldeanización, de nuestra vida nuestra. El mismo Maestro fue herramienta para su desuso como factor de cambio, pero no fue por su gusto, sino determinado por la evolución de nuestra sociedad
Por otro lado, que algunas características del actual momento sea, al menos en nuestro estado, su imagen-formato-de agitación-movilización, se debe a que el Estado-patrón ha aceptado la presión de las fuerzas gremiales de los docentes y trabajadores administrativos, que les conceden más, mucha más importancia a las cuestiones salariales y periféricas, que a las cuestiones académicas, didácticas, pedagógicas, científicas, filosóficas, de contenidos y metodológicas y de dirección y gobierno del sistema educativo. En otras palabras, el Estado se preocupa más por lo negativo del sistema educativo y destina por lo menos el 90/95% del presupuesto del sector para atender-resolver lo malo y lo restante para lo bueno y positivo, cuando debería ser al revés: 90-95 para lo bueno y 05-10%, para lo malo.
Cualesquiera que sean las razones, no demeritan la noble función del profesional del docente. Debe recordarse que los cambios que ha tenido nuestra sociedad, nuestra Patria y nuestro Estado mexicano se deben a la Escuela, a los Maestros y que cualquier tipo de cambio, pasa ineludiblemente. Si el Estado-patrón descuida esta función, sufriremos una detención en el ritmo de crecimiento y eso, actualmente y siempre, significa un atraso como sociedad y como nación.
Felicidades, Maestros de México, y de Michoacán.























