A siete años de haberse legalizado el aborto – interrupción legal del embarazo, en el Distrito Federal – hasta las doce semanas de gestación -. Desde 2007, a la fecha, fines de abril de 2014, 119 mil 500 mujeres han optado por ese procedimiento, defendiendo su derecho de decidir sobre su cuerpo y sobre la vida que gestan en su interior.

Tan sólo en el 2013 se tiene el registro de 20 mil 667 abortos, cantidad 4.33 veces superior al número de interrupciones de la gestación que hubo en el primer año de la era de la legalidad.

Sin embargo, de acuerdo con el secretario de salud del Distrito Federal, Armando Ahued Ortega, UNA DE CADA TRES MUJERES QUE PIDE INFORMACIÓN SOBRE LA INTERRUPCIÓN LEGAL DEL EMBARAZO EN LAS CLÍNUICAS DEL DISTRITO FEDERAL DECIDE MEJOR TENER A SU BEBÉ. 40 mil mujeres decidieron continuar con su embarazo después de solicitar i8nformación.

Seis mil 700 mujeres que han interrumpido su embarazo legalmente son menores de edad, por lo que se hace un llamado a los padres para que asuman el compromiso de orientar a sus hijos sobre el correcto ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos, y evitar que siga creciendo la cifra de embarazos no deseados.

Curiosamente, la cifra absoluta y relativa de embarazos no deseados en adolescentes va en aumento y no únicamente son un problema familiar y económico; también lo es de tipo educativo, orientación sexual y de políticas públicas de salud, higiene y de tipo religioso.

Un dato curioso es que del total de mujeres que ejercieron ese derecho, el 73% son residentes del Distrito Federal; 24% en el estado de México y el restante, 3%, en otras entidades.

Siendo la interrupción legal del embarazo – hasta las doce semanas posteriores a la gestación – este derecho es Ave de Tempestades y ha generado y provocará muchas disputas de todo tipo, en las que nunca habrá total coincidencia.

En este espinoso asunto intervienen cuestiones de tipo religioso, dogmático, familiar, económico, cultural, psicológico, filosófico y hasta machismo y feminismo, que finalmente se reduce a la conciencia particular e individual que penaliza-condena a una mujer y a un hijo y, por ampliación, a una familia y sus futuros.

En una creciente etapa de dignificación de la mujer, de la continua búsqueda del equilibrio e igualdad entre los sexos y del libre ejercicio del derecho de la mujer de decidir sobre su cuerpo y sobre la vida que gestan en su interior, es muy deseable que como sociedad tengamos más educación sexual, más comunicación con nuestros hijos y ser más, mucho más, prácticos.