Nuestro país y nosotros, su sociedad, tenemos nuestro perfil, nuestras características y nuestra esencia; nos singularizamos pro algo, la minucia que sea; estamos matizados pro un bajísimo, y rígido, salario mínimo, por un ahorro interno casi inexistente, pues se3 cumple el aforismo: primero está comer que ser cristiano; si a lo anterior le agregamos nuestra bajísima escolaridad, las fuertes deficiencias de nuestros sistemas educativo, salud pública, alimentario y político para no ahondar más, tenemos nuestro perfil muy bien definido y, sí finalmente, le sumamos nuestra inseguridad y carestía o insuficiencia-incapacidad de comprar de nuestro salario, tendremos elementos para afirmar que el mexicano común y corriente, como lo somos la mayoría de la sociedad nacional, vive en infierno.
Pues nos equivocaríamos. Recientemente la Organización para la Cooperación y desarrollo Económico – la famosa OCDE – elaboró un Índice para una Vida Mejor y de acuerdo a este documento, México, siendo un país emergente – ya no subdesarrollado, aunque es lo mismo -, pero el nivel de satisfacción de vida de sus ciudadanos – nosotros, pues, -, es mejor o igual que el de países desarrollados, como Luxemburgo, Finlandia y Dinamarca.
Toda medición es, en el fondo, subjetiva, pero la medición de sentimientos y percepciones lo es aun más y al pedir a los mexicanos que calificaran sus satisfacciones generales ante la vida en escala de 0 a 10, asignamos – bueno, los consultados, que desconocemos quiénes fueron y dónde viven, que ingreso tiene y que nivel de cultura alcanzaron – una puntuación de 7.4, mayor que el promedio de la OCDE, que es de 6.6. En el caso del país resalta por su nivel de ingreso, altos niveles de inseguridad y a las extensas jornadas de trabajo. De acuerdo con datos – afirmados, no comprobados – el ingreso familiar, promedio, es de 12 mil 850 dólares al año, cifra menor que el promedio de la OCDE, que es de 23 mil 938 dólares anuales. Por otra parte, en nuestro país, la gente trabaja 2 mil 226 horas al año, mientras que el promedio de la OCDE es de 1 mil 765 horas y casi un 29% de los empleados tiene un horario de trabajo muy largo, cifra mucho mayor que el promedio de la OCDE, que es del 9.0%.
Respecto al tema de la inseguridad, 12.8% informaron de un asalto, durante los últimos 12c meses, cifra que supera con creces el promedio de la OCDE, del 3.9%. Además, la tasa de homicidios en el país, es la mayor en toda la OCDE.
Pese a estas condiciones, el 82% de las personas consultadas manifestaron tener más experiencias positivas en un día normal, es decir sentimientos de paz, orgullo, por los logros, gozo, etc., etc., en vez de experiencias negativas como dolor, preocupación, tristeza, aburrimiento.
El valor más pequeño, ínfimo, se lo conceden a la inseguridad. 0.4%
Estos datos son indicadores de que somos o masoquistas, sadomasoquistas o surrealistas























